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GUERRA DE MALVINAS - Un crímen que nunca fue investigado ni castigado !

viernes, 3 de abril de 2009
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Y luego pedimos patriotismo ! - 03/04/2009



– El dato, más simbólico que estadístico, la cantidad de suicidios de ex combatientes argentinos de la Guerra de las Malvinas ya es superior al número de los que cayeron durante el combate en las islas.

En la guerra murieron 649 argentinos: 323 durante el hundimiento del crucero General Belgrano y 326 en el archipiélago. ¿Cuántos ex combatientes se suicidaron? El Estado no tiene cifras oficiales, pero entre los veteranos la mayoría habla de más de 350 casos. Hay incluso quienes afirman que ya son 454 los ex combatientes que se quitaron la vida.

“Todos los que estuvimos en Malvinas –confiesa César González Trejo, fundador de la Federación de Veteranos de Guerra– nos preguntamos en algún momento si no hubiera sido mejor que nos quedáramos allá. Siempre surge la pregunta: ¿por qué él, por qué mi compañero, y no yo?”

Hace pocas semanas, González Trejo perdió a un amigo y compañero de militancia, Ignacio Bazán, que apareció colgado en su casa de Lanús. De los soldados conscriptos que sobrevivieron a la guerra, Bazán era el único que había sido condecorado con la
medalla de honor al valor en combate por su heroico rescate de un compañero que se había caído al mar.

"Un día no tenía un mango y fue a empeñar la medalla al Banco Ciudad", recuerda González Trejo con lágrimas en los ojos. Dice que Bazán estaba orgulloso de su experiencia en Malvinas.

El problema fue lo que vino después: una sociedad que miró para otro lado, que no recordó a los que murieron ni contuvo a los que volvieron. La maldita
"desmalvinización".

El éxito de la película "Iluminados por el fuego", ganadora en España del premio Goya al mejor film extranjero, volvió a colocar el drama de los suicidios en el centro de la escena. Cuenta los recuerdos que despierta en un ex combatiente el intento de uno de sus compañeros por quitarse la vida. El guión está basado en el libro homónimo -escrito por Edgardo Esteban y Gustavo Romero Borri- sobre las experiencias del primero de ellos en la guerra.

"Yo sentía que el drama de lo que vivimos permanecía dentro de nosotros -confiesa Esteban-. No hubo políticas de contención psicológica por parte del Estado. A mí me pasó que no podía dormir en un colchón y me tenía que acostar en el piso. O me tiraba cuerpo a tierra cada vez que escuchaba un avión. Al escribir este libro me pareció que incluso por mis propios fantasmas había que trabajar sobre el grave problema de los suicidios."

• Sin freno
En el inicio de la posguerra, el drama de los suicidios se cobró unas 50 víctimas por año. No sólo no había contención estatal, tampoco estaban creadas todavía las organizaciones de ex combatientes que hoy -aunque a veces enfrentadas entre ellas- los agrupan.

Con el tiempo, los suicidios se fueron espaciando, pero nunca desaparecieron. "La media es de un suicidio por mes", afirma el ex combatiente Ernesto Alonso.

Antes del de Bazán, el último caso que trascendió en los medios fue el de Ramón Antonio Acevedo, también conocido como "Pucará". Trabajaba como pescador y vivía en un pequeño rancho sobre el río Paraná, en la localidad chaqueña de Puerto Vilelas.
Tenía cinco hijos. En diciembre pasado, luego de que lo internaran por un problema de cirrosis, se disparó con una escopeta.

Las historias se repiten, pero son todas distintas, todas únicas. Los hechos hablan con la fuerza de los símbolos: hace siete años, Eduardo Paz, desempleado, dejó sin padre a sus seis hijos al arrojarse al vacío desde el Monumento Nacional a la Bandera, en Rosario. Una semana antes, el gobierno provincial le había dado una casa.

Según González Trejo, "hay también muchas muertes que se catalogan como accidentes y que pudieron estar motivadas en un impulso de autodestrucción".

Aunque no cuenta con una lista precisa, Rodolfo Merlino asegura que son 454 los casos de suicidio. Es el presidente del Centro de ex Combatientes Islas Malvinas (Cecim) de la ciudad de La Plata. Desde allí, intenta dar contención a sus compañeros y reclamar que el Estado asuma su responsabilidad para con los veteranos.

"Queremos que se tome la cuestión de las Malvinas en serio porque se van a seguir muriendo compañeros -advierte Merlino-. ¿O vos te crees que yo no tengo estados depresivos a veces?"

De acuerdo con un reciente informe del Cecim, el 78 por ciento de los ex combatientes sufre trastornos relacionados con el sueño. El 28 por ciento de los encuestados reconoció tener ideas recurrentes respecto del suicidio, mientras que un 10 por ciento dijo haber tenido uno o más intentos de quitarse la vida después de la guerra.
Por si fuera poco, alrededor del 60 por ciento no tiene resuelta en forma estable su situación laboral. La mayoría de los soldados que combatieron en las islas provenía de los sectores socioeconómicos medios y medios bajos; además de los problemas que tienen como veteranos, enfrentan los de cualquier argentino de 43 años que ha sufrido las sucesivas crisis del país.

• Trastornos delicados
Como jefe del servicio de Estrés Postraumático del hospital Alvear y coordinador del Equipo de Factores Humanos del SAME, Daniel Mosca atendió varios casos de ex combatientes.

Entre los posibles trastornos que puede generar un conflicto bélico, enumera Mosca, figuran la depresión, la ansiedad, el estrés postraumático, las alergias y las enfermedades autoinmunes. "Tanto los trastornos depresivos como los postraumáticos tienen una alta tasa de suicidabilidad", explica.

Pero más que la guerra, aquí el problema fue la falta de atención inicial. "Las consecuencias psíquicas del trauma, lejos de disminuir, con el tiempo aumentan", dice Mosca, y ejemplifica con una estadística de su servicio: entre los sobrevivientes de Cromagnon, que fueron atendidos a los dos días del "evento traumático", la tasa de medicación es del 20 por ciento. Entre los veteranos de Malvinas, casi olvidados en los primeros años tras la guerra, es de casi el 80 por ciento.

• Estadística oficial

Según estadísticas del Ministerio de Salud del año 2004, la tasa anual de suicidios en la Argentina es de 8,2 casos cada 100.000 habitantes. Si se considera que hay unos 14.000 sobrevivientes del conflicto bélico por la soberanía de las islas Malvinas (el censo que realizó el Ministerio del Interior habla de más de 25.000, pero esa cifra ha sido muy resistida entre los excombatientes) y se toma como cierta la cantidad de 350 casos que manejan los propios veteranos, la tasa anual de suicidios en este segmento sería de 108,7 cada 100.000 habitantes; esto es, casi 14 veces más que entre el resto de la población.
(fuente)


128-2 de abril - adrian maggi

Errar es humano...

martes, 4 de noviembre de 2008
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No será demasiado ? - 04/11/2008


Esta información apareció en la página de 26Noticias.com el 05/11/2008.

Me pregunto si el redactor no le llamó la atención la exageración que estaba escribiendo...

(fuente)

Mueren 3 personas cada 2 días en Uruguay

miércoles, 22 de octubre de 2008
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Drama de la sociedad moderna - 22/10/2008


Suicidio y Comportamiento Humano
 
“Se suicidan más uruguayos por año que
muertes hay por accidentes de tránsito”

Dialogo Héctor Valle con el Doctor Alejandro Gherardi / OPS/ OMS




Los actores : OPS/ OMS
Interesados en ir conocimiento, poco a poco, el parecer y la experiencia de los diferentes actores en el marco global de la salud y en el particular del suicidio, es que fuimos a escuchar lo que la OPS/OMS tenía para decirnos en este sentido. 

Así, y con la valiosa y generosa disposición del Doctor Alejandro Gherardi, Profesional Nacional de la Organización Panamericana de la Salud, en su Oficina Regional con sede en Montevideo, obtuvimos las siguientes puntualizaciones que pasamos a compartir: 
 
 
-Pretendemos ubicarnos, al tiempo que le agradecemos, en lo que la OPS hace en el Uruguay.
-La OPS ya ha cumplido sus 100 años de vida, está en Uruguay hace ya casi 60 años y dentro del amplio temario que incluye a la salud pública -o sea a la salud de las poblaciones- está el tema de la salud mental. En ese aspecto, la Organización Panamericana de la Salud tiene una unidad fundamental y programas especiales. Una de sus líneas es justamente el problema del suicidio. 


Haciendo referencia al Uruguay, el tema del suicidio es particularmente un problema de salud pública, pues se suicidan más uruguayos por año que muertes hay por accidentes de tránsito. Son casi dos personas (1,5 promedio) que se suicidan por día en Uruguay. Si uno compara con lo que es más publicitado a nivel de los medios de comunicación, como son los accidentes de tránsito, éstos llegan a unos 500, pero la cifra es superada por la de los suicidios.
Es un tema en el que todavía hay que profundizar mejor. Recientemente el subdirector general de la Salud, Dr. Julio César Vignolo, Magister en Epidemiología, elaboró su tesis sobre una descripción del suicidio en el Uruguay. 


-Estuvimos con él, y su libro es dable encontrarlo, mediante un link, en archivo de Acrobat en nuestra página.....
-El tema del suicidio es muy complejo. No es monocausal, sino por el contrario multicausal. Si uno sigue el paralelismo de comparación con los accidentes de tránsito, en estos el 90% de las causas son errores humanos, imprudencias, etc. y el resto puede ser debido a factores climáticos, del motor, etc. Pero cuando la persona se suicida hay todo un proceso largo en el que confluyen una serie de circunstancias. Está establecido como un esquema, desde el año 78, por los determinantes de salud de Lalonde que agrupa cuatro grandes grupos de determinantes de salud que hacen a la salud del individuo o de la población.

Uno es el ambiente físico y social que pesa alrededor de un 30% en el estado de bienestar del individuo o de la población. 
Luego están los estilos de vida. Eso tiene un mayor peso, casi el 45% del total del estado de bienestar y salud, corresponde a la forma que el individuo y las comunidades adoptan. O sea, que tienen la posibilidad de cambiar esas conductas. 
En cambio en el ambiente físico social los cambios son más difíciles. 
Luego está el sistema de atención de la salud, más o menos un 10% y en último lugar es la biología humana. 
Entonces, si uno quiere referirse a los factores que llevan al suicidio, indefectiblemente se cruzan los estilos de vida y la situación física y social. Si uno compara las tasas de suicidio, hay una cierta correlación entre las épocas de crisis económica y social con las tasas de suicidio. En ese sentido, acá en el Uruguay hay mucho para hacer en ese campo. El Dr. Vignolo ha promovido mucho la creación de un programa, que el Estado tome para sí el tema, porque es un problema de salud pública, como son otros tan conocidos como es el área materno infantil o la salud bucal. Pero el suicidio no ha sido todavía encarado con la fuerza con que debe ser encarado. 
 
-Es un problema de salud pública pero no es un problema que podamos etiquetarlo como para medicalizarlo.
-No, no. Es un problema multicausal que responde fundamentalmente a situaciones sociales del contexto del individuo. Muy probablemente tengan algunas personas ciertas facilidades de depresión, que su umbral sea más bajo que en otras, pero uno no puede negar que cuando una persona pierde el trabajo, la casa, etc. y tiene a cargo hijos, -no lo digo en forma general- para solucionar la cuestión suicidio las vías son múltiples. Incluso cuando ya la idea del suicidio aparece en el individuo éste va generando señales. Y ahí sí pueden intervenir diferentes actores en el sistema de atención. Hasta las personas más cercanas, si saben; pero específicamente los profesionales de la salud deberían saber y no se enseña casi nada el estar en alerta a esas señales de intención de suicidio. Ahí los profesionales de salud pueden prender la luz amarilla y se puede prevenir el suicidio. 

 
- Habida cuenta de eso y tomando esa alta sensibilidad que hay que tener, en un contexto más amplio se inscribe la salud mental que aún en el Uruguay y en el manejo cotidiano y en el buen sentido de la cosa se desconoce en mucho. Sería muy importante que usted explicara más para luego profundizar.
- La salud mental, como los demás países, el Uruguay no está libre de enfermedades mentales. El problema fundamental de la salud mental en el Uruguay todavía sigue siendo un poco relegado. Se ha trabajado bastante, en forma muy silenciosa, en ASSE, la deshospitalización de los pacientes. Ese es un gran paso, el tratamiento ambulatorio, el tratar de que las personas con esas patologías puedan ser reinsertadas a la sociedad. Sin embargo, en Uruguay hay mucho para hacer. La cuestión de las discapacidades, sean físicas o mentales, en el Uruguay, está fundamentalmente a cargo de las ONG. Por ejemplo, en el sector privado, si se debe internar a algún paciente por un problema psiquiátrico, pueden internarlo hasta 30 días en el año. Pasados esos 30 días, el individuo, aunque siga con su patología, el sector mutual no está obligado a seguir internándolo. Entiéndase: "arréglese como pueda". 

Están esas otras patologías mentales que son crónicas, congénitas, de nacimiento, en las cuales el sector privado poco actúa. El Estado actúa un poco más, pero si uno tuviera que cientifizar la recuperación y la rehabilitación a la sociedad y a sus ámbitos son las ONG que las realizan en el Uruguay. Desde que estoy trabajando este tema estoy sorprendido de la cantidad de organismos no gubernamentales que trabajan al respecto. 
 
-¿Tienen un relevamiento?
-No. No lo hemos hecho. Pero sí hemos entrado en contacto con diversas ONG en el tema de la discapacidad en general, psíquica y mental. En casi todos los departamentos por lo menos hay dos o tres ONG que trabajan en discapacidades. Generalmente son los padres, o personas voluntarias que en forma totalmente honoraria contribuyen, buscan formas de apoyo. Es decir, el tema de la salud mental en salud pública, y más específicamente el suicidio están en un gran debe en Salud Pública. 

 
-Hablamos del suicidio, hablamos de salud mental. ¿La OPS particularmente está investigando el contexto sociológico de violencia?
-Investigando como organización no, pero el tema sí está incluido en la agenda de la OPS. Y tenemos en violencia un gran abanico. Desde la violencia militar hasta la doméstica, pasando por la violencia o acoso sexual, laboral. Está en la agenda del trabajo de la OPS y depende de cada país e incluso de la región. 

 
- ¿Algo más que Ud. quiera aportar?
-La OPS viene trabajando en forma muy cercana según los mandatos de la organización, con los gobiernos. Sin embargo, la OPS se ha abierto para este caso al trabajo con las ONG. Trabajamos directamente con organismos no gubernamentales por ejemplo en sida o con otras áreas que tienen que ver con ambiente o promoción de salud. El trabajo no es OPS - Ministerio de Salud. Como es multicausal, los problemas de Salud Pública, uno debe trabajar con diferentes organizaciones, no solamente el Estado. El sector académico por ejemplo, la formación de recursos humanos.



- ¿Eso está en la etapa de capacitación permanente?
-Sí, y la actualización de programas, la educación médica continua o por ejemplo con Enfermería, que acaba de crearse la Facultad de Enfermería, la actualizacón de áreas de especialización. Enfermería tiene desde hace poco tiempo una especialización en salud mental. Ahí la OPS dentro de sus escasos recursos colaboramos tratando de coordinar con otras áreas, trayendo gente, para lo que se llama recursos propios del país. Actúa como buffer, un intermediario para juntarse las partes.



- Ingrese aquí para leer otras notas sobre el tema: www.uruguay.com/LaOnda/LaOnda/212/Recuadro2.htm
 

- Descargue el Libro completo Estudio del Suicidio en el Uruguay autor: Doctor Julio Vignolo www.uruguay.com/LaOnda/LaOnda/208/Recuadro2.htm

(fuente)