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Los nocivos cultivos transgénicos

domingo, 5 de julio de 2009
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Monsanto, el pacto con el diablo ! - 05/07/2009


Sojistán
Desde que existe la agricultura, los agricultores han hecho esto: guardar semillas de una cosecha para usarlas en la cosecha siguiente. Todo cambió cuando ciertas empresas multinacionales, con Monsanto a la cabeza, patentaron algunas plantas, como la soja o el maíz transgénico. Quien planta soja la transgénica Roundup Ready no puede guardar semillas para la próxima cosecha sin pagarle a Monsanto, que así se convierte en propietaria de una variedad vegetal. Viene a ser un caso de privatización de la naturaleza -y socialización de su contaminación-.

Ese peculiar tipo de patente plantea un problema: ¿qué pasa si las variedades transgénicas desplazan a las demás? En el Canadá, un agricultor que no cultivaba OGMs (organismos genéticamente modificados) tenía vecinos que sí los cultivaban; los de los vecinos invadieron su campo. ¿Lo indemnizaron? No, él tuvo que pagarle a Monsanto por "usar" la variedad OGM. En México, cuna del maíz, las variedades nativas se ven invadidas por la transgénica. En esto resulta esclarecedor el libro de Marie-Monique Robin, El mundo según Monsanto, que deberían leer los del tractorazo.

En ese libro, Robin menciona los cultivos de soja transgénica en la Argentina, Paraguay y Brasil. La soja transgénica entró en la Argentina con una propaganda engañosa. Desde la Argentina, y de contrabando, pasó al Paraguay y el Brasil, donde se cultiva la variedad llamada Roundup Ready, hecha para resistir el pesticida llamado Roundup. Ese pesticida contiene como sustancia activa el glifosato, cuya fórmula se conoce, y una sustancia llamada surfactante cuya fórmula no se conoce, por ser secreto comercial de Monsanto. El uso del Roundup se aprobó porque (según ciertos estudios) el glifosato puro no es peligroso para la salud. Estudios posteriores mostraron que, aunque el glifosato puro no fuera peligroso, si lo era el surfactante, pero se prefirió ignorarlos.

Hay más. Estudios recientes demuestran que también el glifosato es altamente nocivo para la salud. Es interesante el artículo de Página 12, "El glifosato estimula la muerte de las células de embriones humanos" (21/6/09). Se trata de una entrevista a Gilles Eric Seralini, profesor de la Universidad de Caen (Francia). Las investigaciones de Seralini muestran que el glifosato produce cáncer, malformaciones, abortos, problemas hormonales y genitales. Monsanto declaró que el Roundup no se usaba para eso. Es cierto, pero el Roundup es contaminador del agua subterránea y de la superficie; al tomarla, animales y personas pueden sufrir esas consecuencias. Declaró también que el pesticida se usaba desde hacía 35 años, y eso probaba su carácter inocuo. Falso. Otros productos fabricados por Monsanto, el PCP y la dioxina, se usaron por décadas con resultados catastróficos. En Vietnam siguen naciendo monstruos a causa de la dioxina contenida en el defoliante llamado Agent Orange.

¿Hasta dónde estará contaminado el Paraguay a causa del Roundup? Falta un estudio de conjunto. Una vez que se lo tenga, se deberá vencer la resistencia de los contaminadores agrupados en el tractorazo, fieles defensores de los intereses de Monsanto.
(fuente)



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POR LA SALUD Y LA SEGURIDAD DE LOS CONSUMIDORES

lunes, 29 de junio de 2009
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Los transgénicos atentan contra la salud - 29/06/2009



Una amenaza a la salud
ALERTA MEDICA SOBRE LOS TRANSGENICOS

La Academia Americana de Medicina Ambiental (AAEM, por sus siglas en inglés), hizo pública en mayo pasado su posición sobre los alimentos transgénicos. “Por la salud y la seguridad de los consumidores”, llaman a establecer urgentemente una “moratoria a los alimentos genéticamente modificados y la implementación inmediata de pruebas independientes y de largo plazo sobre su seguridad”.

Llaman a los médicos “a educar a sus pacientes, a la comunidad médica y al público para evitar los alimentos genéticamente modificados”; a “considerar el papel de los alimentos transgénicos en los procesos de enfermedad de sus pacientes” y a “documentar los cambios en la salud de los pacientes cuando dejan de consumir alimentos transgénicos”. Instan “a sus miembros, la comunidad médica y la comunidad científica independiente, a recopilar estudios potencialmente relacionados con el consumo de transgénicos y sus efectos sobre la salud, y a comenzar una investigación epidemiológica para examinar el papel de los alimentos transgénicos sobre la salud humana”.

Una importante conclusión en la que basan su toma de posición es que, a partir de los múltiples ejemplos analizados, “hay más que una relación casual entre alimentos transgénicos y efectos adversos para la salud”. Explican que según los criterios de Hill (de Bradford Hill, ampliamente reconocidos académicamente para evaluar estudios epidemiológicos y de laboratorio sobre agentes que puedan suponer riesgos para la salud humana) “existe causalidad en la fuerza de asociación, la consistencia, la especificidad, el gradiente y plausibilidad biológica” entre el consumo de alimentos transgénicos y los efectos adversos a la salud.

Entre los efectos negativos, comprobados a partir de decenas de estudios en animales, mencionan “riesgos serios”, como infertilidad, desregulación inmune, envejecimiento acelerado, desregulación de genes asociados con síntesis de colesterol y regulación de insulina, cambios en el hígado, riñones, bazo y sistema gastrointestinal. Citan, entre otros, un estudio de 2008 con ratones alimentados con maíz transgénico Bt de Monsanto, que vincula el consumo de maíz transgénico con infertilidad y disminución de peso, además de mostrar la alteración de la expresión de 400 genes.

La Academia señala que ante la generalización del consumo de transgénicos, lo urgente es realizar estudios epidemiológicos.

Una fuente citada por el documento de la Academia es el extenso libro Genetic roulette (Ruleta genética), de Jeffrey Smith, que documenta en forma minuciosa y con cientos de referencias científicas, 65 casos de efectos adversos de los transgénicos sobre la salud de personas y animales, incluyendo casos de vacas y ovejas que murieron en Alemania e India, luego de alimentarse rutinariamente con cosechas transgénicas. Este autor alerta que todos somos conejillos de Indias para la industria biotecnológica –que ha podido liberar en campo e invadir los alimentos con transgénicos sin necesidad de probar su inocuidad para la salud humana en ninguna parte del mundo–, pero que particularmente los niños y las embarazadas son los que corren mayores riesgos.

La asociación médica refiere también el reciente estudio de la Unión de Científicos Preocupados de Estados Unidos, que analizando 13 años de cultivos transgénicos muestran que éstos tienen menores rendimientos y que si hubo aumento de producción no se debió a transgénicos sino a manejos de tipo convencional. Introducen este análisis sobre productividad, para concluir que tampoco en este aspecto muestran ninguna ventaja, por lo que nada justifica el “serio riesgo para la salud en las áreas de toxicología, alergia y función inmune, salud reproductiva y salud metabólica, fisiológica y genética” que representan los transgénicos, por lo que lo único sensato es aplicar un estricto principio de precaución, estableciendo una moratoria total e inmediata.

A los riesgos que plantean los transgénicos en sí mismos, se agrega el aumento de uso de agrotóxicos y las enfermedades que éstos provocan (están diseñados para usar más agroquímicos, nuevamente no por casualidad sino por causalidad: los fabricantes de transgénicos, Monsanto, Dow, Dupont, Syngenta, Bayer, Basf, son también los mayores fabricantes de venenos agrícolas del planeta).

La trampa está en la inversión de lógica que las transnacionales han logrado imponer: en lugar de etiquetar con una advertencia a los alimentos que contienen agrotóxicos y transgénicos, obligan a que se tenga que separar, etiquetar y cuesten más caros los alimentos orgánicos y sanos.

Existen muchas alternativas para producir y alimentarse sanamente, que no implican riesgos, mantienen las fuentes de sustento para las mayorías, cuidan la biodiversidad, afirman la soberanía alimentaria y los derechos de los campesinos. Los transgénicos solamente crean riqueza para unas pocas transnacionales, amenazando la salud de todos.

Por Silvia Ribeiro, Investigadora del Grupo ETC. De La Jornada, de México.
(fuente)


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Para De Angelis que "no sabe que el glifosato mata" !

sábado, 27 de junio de 2009
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Sembrar soja para cosechar muerte - 27/06/2009



22 de junio del 2009
“El glifosato estimula la muerte de las células de embriones humanos”

ENTREVISTA A GILLES-ERIC SERALINI, REFERENTE EUROPEO EN EL ESTUDIO DE AGROTOXICOS

Confirmó los efectos letales del herbicida en células humanas de embriones, placenta y cordón umbilical. Alertó sobre las consecuencias sanitarias y ambientales, y exigió la realización de estudios públicos sobre transgénicos y agrotóxicos. Cuando dio a conocer sus investigaciones, recibió críticas y desacreditaciones.

Gilles-Eric Seralini es especialista en biología molecular, docente de la Universidad de Caen (Francia) y director del Comité de Investigación e Información sobre Ingeniería Genética (Criigen). Y se ha transformado en un dolor de cabeza para las empresas de agronegocios y los defensores a ultranza de los OGM (Organismos Genéticamente Modificados –transgénicos–). En 2005 descubrió que algunas células de la placenta humana son muy sensibles al herbicida Roundup (de la compañía Monsanto), incluso en dosis muy inferiores a las utilizadas en agricultura. A pesar de su frondoso currículum, fue duramente cuestionado por las empresas del sector, descalificado por los medios de comunicación y acusado de “militante verde”, entendido como fundamentalismo ecológico. Pero en diciembre pasado volvió a la carga; la revista científica Investigación Química en Toxicología (Chemical Research in Toxicology) publicó su nuevo estudio, en el que constató que el Roundup es letal para las células humanas. Según el trabajo, dosis muy por debajo de las utilizadas en campos de soja provocan la muerte celular en pocas horas. “Aun en dosis diluidas mil veces, los herbicidas Roundup estimulan la muerte de las células de embriones humanos, lo que podría provocar malformaciones, abortos, problemas hormonales, genitales o de reproducción, además de distintos tipos de cánceres”, afirmó Seralini desde su laboratorio en Francia. Sus investigaciones forman parte de la bibliografía a la que hace referencia el Comité Nacional de Etica en la Ciencia en su recomendación para crear una comisión de expertos que analice los riesgos del uso del glifosato.

El investigador había decidido estudiar los efectos del herbicida sobre la placenta humana después de que un relevamiento epidemiológico de la Universidad de Carleton (Canadá), realizado en la provincia de Ontario, vinculara la exposición al glifosato (ingrediente base del Roundup) con el riesgo de abortos espontáneos y partos prematuros. Mediante pruebas de laboratorio, en 2005, Seralini confirmó que en dosis muy bajas el Roundup provoca efectos tóxicos en células placentarias humanas y en células de embriones. El estudio, publicado en la revista Environmental Health Perspectives, precisó que el herbicida mata una gran proporción de esas células después de sólo dieciocho horas de exposición a concentraciones menores que las utilizadas en el uso agrícola.

Señalaba que ese hecho podría explicar los abortos y nacimientos prematuros experimentados por trabajadoras rurales. También resaltaba que en soluciones entre 10 mil y 100 mil veces más diluidas que las del producto comercial ya no mataba las células, pero bloqueaba su producción de hormonas sexuales, lo que podría provocar en fetos dificultades en el desarrollo de huesos y el sistema reproductivo. Alertaba sobre la posibilidad de que el herbicida sea perturbador endocrino y, por sobre todo, instaba a la realización de nuevos estudios. Sólo obtuvo la campaña de desprestigio.

En 2007 difundió nuevos avances. “Hemos trabajado en células de recién nacidos con dosis del producto cien mil veces inferiores a las que cualquier jardinero común está en contacto. El Roundup programa la muerte de las células en pocas horas”, había declarado Seralini a la agencia de noticias AFP. Resaltaba que “los riesgos son sobre todo para las mujeres embarazadas, pero no sólo para ellas”.

En diciembre último, la revista norteamericana Investigación Química en Toxicología (de la American Chemical Society –Sociedad Química Americana–) le otorgó a Seralini once páginas para difundir su trabajo, ya finalizado. Focalizó en células humanas de cordón umbilical, embrionarias y de la placenta. La totalidad de las células murieron dentro de las 24 horas de exposición a las variedades de Roundup. “Se estudió el mecanismo de acción celular frente a cuatro formulaciones diferentes de Roundup (Express, Bioforce o Extra, Gran Travaux y Gran Travaux Plus). Los resultados muestran que los cuatro herbicidas Roundup, y el glifosato puro, causan muerte celular. Confirmado por la morfología de las células después del tratamiento se determina que, incluso a las más bajas concentraciones, causa importante muerte celular”, denuncia en la publicación, que precisa que aun con dosis hasta diez mil veces inferiores a las usadas en agricultura el Roundup provoca daño en membranas celulares y muerte celular. También confirmó el efecto destructivo del glifosato puro, que en dosis 500 veces menores a las usadas en los campos induce a la muerte celular.

Gilles-Eric Seralini tiene 49 años, nació en Argelia, vive en Caen, investiga la toxicidad de variedades transgénicas y herbicidas, es consultor de la Unión Europea en OGM y es director del Consejo Científico del Comité de Investigación e Información sobre Ingeniería Genética (Criigen). “He publicado tres artículos en revistas científicas norteamericanas de ámbito internacional, junto con investigadores que hacían su doctorado en mi laboratorio, sobre la toxicidad de los herbicidas de la familia del Roundup sobre células humanas de embriones, así como de placenta, y sobre células frescas de cordones umbilicales, las cuales llevaron a los mismos resultados, aunque fueran diluidas hasta cien mil veces. Confirmamos que los herbicidas Roundup estimulan el suicidio de las células humanas. Me especializo en los efectos de los OGM y sabemos que el cáncer, las enfermedades hormonales, nerviosas y reproductivas tienen relación con los agentes químicos de los OGM. Además, estos herbicidas perturban la producción de hormonas sexuales, por lo cual son perturbadores endocrinos”, afirma Seralini.

“El glifosato es menos tóxico para las ratas que la sal de mesa ingerida en gran cantidad”, señalaba hace una década la publicidad de Monsanto, citada en la extensa investigación periodística El Mundo según Monsanto, de Marie-Monique Robin. En el capítulo cuatro, llamado “Una vasta operación de intoxicación”, Seralini es contundente: “El Roundup es un asesino de embriones”. Hecho confirmado con la finalización de sus ensayos, en diciembre de 2008.

La contundencia y difusión del trabajo provocaron que la compañía de agrotóxicos más poderosa del mundo rompiera su silencio –a pesar de que su política empresarial es no responder estudios o artículos que no le sean favorables–. Mediante un comunicado, y ante la agencia de noticias AFP, Monsanto Francia volvió a deslegitimar al científico. “Los trabajos efectuados regularmente por Seralini sobre Roundup constituyen un desvío sistemático del uso normal del producto con el fin de denigrarlo, a pesar de que se ha demostrado su seguridad sanitaria desde hace 35 años en el mundo.”

La antigüedad del producto en el mercado es el mismo argumento utilizado en la Argentina por los defensores del modelo de agronegocios. Las organizaciones ambientalistas remarcan que esa defensa tiene su propio callejón sin salida. El PCB (químico usado en transformadores eléctricos y producido, entre otros, por Monsanto) también se utilizó durante décadas. Recibió cientos de denuncias y se lo vinculó con cuadros médicos graves, pero las empresas continuaban defendiendo su uso basado en la antigüedad del producto. Hasta que la presión social obligó a los Estados a realizar estudios y, con los resultados obtenidos, se prohibió su uso. “Con el glifosato pasará lo mismo”, retrucan las organizaciones.

–Luego de una investigación en la Argentina del doctor Andrés Carrasco, en la que confirmó el efecto devastador en embriones anfibios, las empresas del sector reaccionaron con intimidaciones, amenazas y presiones. ¿Le suena familiar?
–Sí, y mucho. Con mis investigaciones las empresas también reaccionaron muy mal. En lugar de criticar a los investigadores, una gran empresa responsable que no tiene ninguna capacitación en toxicología tendría que ponerse en duda e investigar. En diciembre de 2008, cuando se publicó nuestro último artículo, el Departamento de Comunicación de Monsanto dijo que estábamos desviando el herbicida de su función, ya que no fue hecho para actuar sobre células humanas. Este argumento es estúpido, no merece otro calificativo. Es muy sorprendente que una multinacional tan importante admitiera, con ese argumento, que no conduce ensayos de su herbicida con dosis bajas sobre células humanas antes de ponerlo en el mercado. Se debiera prohibir el producto nada más que por ese reconocimiento corporativo.

–¿Cuál fue el papel de los medios de comunicación en sus descubrimientos?
–Diarios y televisiones han hablado de nuestros estudios, dan cuenta de que el mundo está deteriorándose a causa de estos contaminantes y que muchas enfermedades desencadenadas por productos químicos ya se ven también en los animales y reducen dramáticamente la biodiversidad. Pero también hay que tener presente que el lobby de las empresas es muy fuerte, hacen llegar a los medios de comunicación informaciones contradictorias que finalmente desinforman a la opinión pública e influyen en gobiernos.

En 1974, Monsanto había sido autorizada a comercializar el herbicida Roundup, “que pasaría a convertirse en el herbicida más vendido del mundo”, se ufana la publicidad de la empresa. En 1981 la compañía se estableció como líder en investigación biotecnología, pero recién en 1995 fue aprobada una decena de sus productos modificados genéticamente, entre ellos la “Soja RR (Roundup Ready)”, resistente al glifosato. Monsanto promocionaba el Roundup como “un herbicida seguro y de uso general en cualquier lugar, desde céspedes y huertos hasta grandes bosques de coníferas”. También sostenía que el herbicida era biodegradable. Pero en enero de 2007 fue condenada por el tribunal francés de Lyon a pagar multas por el delito de “publicidad engañosa”. Los estudios de Seralini fueron utilizados como prueba, junto a otras investigaciones. La Justicia de Francia hizo eje en la falsa propiedad biodegradable del agrotóxico y hasta dio un paso más: afirmó que el Roundup “puede permanecer de forma duradera en el suelo e incluso extenderse a las aguas subterráneas”.

Frente a la campaña de desprestigio, Seralini recibió el apoyo de la Procuración General de Nueva York (que había ganado otro juicio contra Monsanto, también por publicidad engañosa). La revista científica Environmental Health Perspectives publicó un editorial para destacar sus descubrimientos y la revista Chemical Research in Toxicology propuso publicar el esquema completo del modo de acción toxicológico. “Monsanto siempre entregó estudios ridículos sobre el glifosato solo, mientras el Roundup es una mezcla mucho más tóxica que el glifosato solo. El mundo científico lo sabe, pero muchos prefieren no ver o atacar los descubrimientos. Sin embargo, la empresa sostenía que era inocuo. Hemos confirmado que los residuos de Roundup representan los principales contaminantes de las aguas de los ríos o de superficie. Por otro lado, recibimos apoyo de parte de investigadores que encontraron efectos similares, explicando así abortos naturales y desastres en las faunas autóctonas”, explica Seralini.

Con un mercado concentrado y una facturación sideral, la industria transgénica es denunciada por su poder de incidencia con quienes deben controlarla. Hasta la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos (el ámbito de control competente) es acusada de haber cedido a sus presiones. En agosto de 2006, líderes sindicales de la EPA acusaron a las autoridades del organismo de ceder ante la presión política y permitir el uso de químicos perjudiciales. “Se corren graves riesgos en fetos, embarazadas, niños y ancianos”, denunciaban. La EPA había omitido estudios científicos que contradecían los patrocinados por la industria de los pesticidas. “La dirección de la EPA prioriza la industria de la agricultura y los pesticidas antes que nuestra responsabilidad para proteger la salud de nuestros ciudadanos”, finalizaba el comunicado.

Seralini remarca el poder económico de las agroquímicas y recuerda que las ocho mayores compañías farmacéuticas son las ocho mayores compañías de pesticidas y de OGM, entre las que Monsanto tiene un papel protagónico. Por eso reclama la realización urgente de test sobre animales de laboratorio durante dos años, como –según explica– sucede con los medicamentos en Europa. “Hay un ingrediente político y económico en el tema, claramente, donde las compañías están detrás”, denuncia. Se reconoce un obsesivo del trabajo, advierte que desde hace una década analiza a diario todos los informes europeos y estadounidenses de controles sanitarios de OGM. Y no duda: “Los únicos que hacen test son las propias compañías, porque son ensayos carísimos. Las empresas y los gobiernos no dejan ver esos trabajos. Esos estudios debieran ser realizados por universidades públicas y debieran ser públicos”.

“Llevo 25 años trabajando sobre las perturbaciones de los genes, de las células y de los animales provocadas por medicamentos y contaminantes. Advertimos el peligro existente y proponemos estudios públicos. Pero en lugar de profundizar estudios y reconocernos como científicos nos quieren restar importancia académica llamándonos ‘militante ambientalista’. Tenemos claro que el ataque proviene de empresas que, si se hacen los estudios, deberán retirar sus productos del mercado”, denuncia Seralini, que en la actualidad advierte sobre el efecto sanitario no ya de los agrotóxicos, sino de los alimentos transgénicos y sus derivados. Recuerda que con el maíz transgénico (también tratado con Roundup) se alimentan los animales que luego come la población (pollos, vacas, conejos y cerdos) y explica que todos los productos que contienen azúcar de maíz (salsas, caramelos, chocolates y gaseosas, entre otros) deben ser objeto de urgentes estudios.

“Llevamos años trabajando sobre la toxicidad de los principales contaminantes. Hemos confirmado que el Roundup es también el principal contaminante de los OGM alimentarios, como la soja o el maíz transgénico, lo que puede conllevar a un problema de intoxicación de los alimentos a largo plazo.” La afirmación de Seralini va en sintonía con las denuncias de centenares de organizaciones sociales, urbanas y rurales, y movimientos internacionales como la Vía Campesina (colectivo internacional de campesinos, indígenas, sin tierra y trabajadores agrícolas), que exigen alimentos sanos.
(fuente)

Basta del GLIFOSATO DE LA MUERTE !

sábado, 23 de mayo de 2009
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Quienes son los criminales que permiten fumigar con ese veneno ? -23/05/2009


El glifosato envenena y destruye personas y medioambiente


Un peón rural literalmente envenenado, una familia en la que murieron tres chicos, un grado entero de una escuela primaria afectado con problemas de crecimiento. Son solo algunas de las víctimas del herbicida con el que hace quince años se rocían los campos de soja, y recién ahora están logrando ser escuchadas: el lado más oscuro del boom sojero.

Hace apenas tres semanas, un juez les dio la razón a los vecinos de San Jorge. Tristán Martínez dio lugar a un recurso de amparo y prohibió que los aviones fumigaran los campos a menos de 1.500 metros de las casas de esta pequeña ciudad santafesina. Y si la fumigación es por tierra, la distancia no puede ser menor a los 800 metros. Estas prácticas, dijo el Juez: "Tienen consecuencias severas para la salud de los hijos" de quienes presentaron el amparo.

Varios pueblos rurales, en los que en la última década aparecieron enfermedades raras y más casos de cáncer y abortos que lo habitual, lo habían intentado. Tras diez años de expansión silenciosa, el lado más oscuro del boom sojero se está haciendo visible.

El cultivo, que permitió a la Argentina enfrentar la crisis económica más grave de los últimos cincuenta años, tiene un costado atroz que científicos y funcionarios ya no niegan: los agroquímicos utilizados para obtener mayor rendimiento de las plantaciones de soja provocan enfermedades, malformaciones congénitas y abortos espontáneos en las poblaciones que quedan bajo las fumigaciones.


Seiscientos pueblos de las zonasmás fértiles del país son rociados con pesticidas desde 1995. Y sus habitantes sufren las consecuencias. Las pruebas de su impacto son tan contundentes que hasta el Gobierno nacional -impulsor del modelo agroexportador sojero- se vio obligado a crear una comisión en el Ministerio de Salud que deberá evaluar el impacto ambiental y sanitario generado por el uso indiscriminado de estos venenos.

Gracias a la soja, la utilización de agroquímicos creció exponencialmente en territorio argentino. El más común es el glifosato, que representa el 37% del total de herbicidas utilizados en la producción agrícola. Las primeras víctimas visibles fueron los peones rurales. Fabián Tomasi es uno de ellos. Tiene 43 años pero aparenta muchos más. Vive en la localidad entrerriana de Basavilbaso desde que nació y en 1994 optó, como muchos peones rurales de su pueblo, por dedicarse a uno de los oficios mejor pagos de la zona: manejar glifosatos que garanticen el mejor rendimiento de las plantaciones de soja.

Hace nueve años dejó sin palabras a los médicos cuando apareció en las consultas con un fuerte ardor en las yemas de los dedos, acompañado por secreciones de calcio en las manos y en todas sus articulaciones. "Nos pagaban por hora y ganábamos muy bien, llegábamos a los cuatro dólares por hora y acumulábamos 12 horas diarias los siete días de la semana para poder hacer un buen número", cuenta.

Durante la campaña, desde noviembre hasta marzo, todos los peones trabajan la mayor cantidad de horas posible para sumar pesos extra. "No cualquiera puede estar al lado de un avión, hay que saber cómo cargar combustible, limpiar primero, cambiar los equipos y cargar el veneno. Cada cosa llevaba su tiempo, y así pasé seis años de mi vida", rememora Tomasi con amargura.

Para las fumigaciones hay dos vías: una terrestre y otra aérea. La especialidad de Fabián era el aire. "Soy un loco de los aviones, siempre me encantaron y nunca tomé conciencia de que estaba trabajando con un veneno letal. Encima, nunca trabajé con algún tipo de protección". Pero las secuelas aparecieron a partir de 2000. "Primero empecé a sentir mucho dolor en la punta de los dedos y luego me empezó a salir como una arenilla. El médico comprobó que era calcio, una reacción por la toxicidad que tengo en el cuerpo", cuenta.

Por el dolor, Fabián no pudo trabajar más. "Primero pensaron que todo era por las complicaciones de la diabetes, hasta que un día el médico me pide que me saque la remera y ve que era piel y hueso", cuenta. La orden médica procuró derivarlo al principal centro toxicológico argentino, el Hospital Alejandro Posadas de Haedo. "Pero como no tenía un peso terminé en el Sanatorio Adventista del Plata ahí descubrieron que tengo menor capacidad pulmonar y hasta me encontraron incrustaciones de calcio en el esófago. Tengo hipercalcemia, supuestamente porque mi organismo reacciona de esta forma con el veneno Me aparecen granos por todo el cuerpo que se revientan y en cada una de mis articulaciones me sale calcio. Ahora también me sale de los codos, de las rodillas y de los pies", dice como si su cuerpo fuera un mapa de la devastación. Fue la primera vez que los médicos se animaron a diagnosticarle "posible intoxicación con agroquímicos".

En la última Navidad, tras ocho años de incertidumbre, la organización llamada Grupo de Reflexión Rural le donó un tratamiento desintoxicante de activos biológicos. Para los investigadores, el cuadro de Tomasi tiene una explicación: el veneno actúa en el hombre igual que sobre los insectos. "Quita la posibilidad de caminar y de comer, pero como tenemos sangre caliente eso atrofia aun más Ya no domino la garganta, y a veces me sale la comida por la nariz, si no fuera por mi madre, no se qué haría. Esto es más claro que el agua y no hay que darle mucha vuelta, tengo cara de máscara, los músculos de mi cara están atrofiados y, como soy diabético, tardo mucho más en cicatrizar".

Basavilbaso tiene nueve mil habitantes y, a pesar de su tragedia, son pocos los que le creen. "Pero acá todavía no cambió nada, mis amigos suponen que porque usan camisas de mangas largas van a solucionar el problema, cuando para trabajar con agroquímicos hay que aislarse con trajes con botas, guantes y máscaras con oxígeno asistido. Pero nadie lo exige y no hay de esos trajes en ninguna parte del país". "Nunca nos protegimos, sólo usábamos short y remeras, y hacíamos de todo: le cambiábamos los picos a las barras por donde se esparce el veneno desde los aviones y abríamos hasta 200 latas diarias para hacer el caldo, la mezcla del químico con agua y aceites para que la gota fumigada llegue mejor a la planta de soja", agrega.

"Yo no soy Nostradamus -advierte- pero esto termina mal", vaticina este peón que reconoce que vive gracias al tratamiento que le donó el Grupo de Reflexión Rural. "Este veneno es letal y nos está matando", concluye.

La terapia que está recibiendo Tomasi es similar a la que se practicó con las víctimas de la tragedia nuclear de Chernobyl, la ciudad siberiana arrasada por la fuga de un reactor en 1985. "Recién en 2008 la Organización Mundial de la Salud (OMS) catalogó el glifosato como extremadamente tóxico. Esto ocurrió porque una serie de estudios revelaron toxicidad en todas las categorías: subaguda, crónica, daños genéticos, trastornos reproductivos y carcinogénesis. Por la misma razón la agencia ambiental europea (EPA) lo reclasificó como clase II, es decir altamente tóxico", informa el doctor Jorge Kaczewer, especialista en terapias neurales de la Universidad Nacional de Buenos Aires.

Pero los peones rurales no son los únicos afectados. Marcela Tornelli y Roque Santana están casados desde
1994. Los dos son docentes y viven en un barrio de la ciudad de Paraná. Tienen tres hijos: Jeremías de 12 años, Facundo de 10 y Pilar de cinco. "Cuando estaba embarazada de Facu –recuerda Marcela- conseguí unas horas en la escuela 136 de Colonia Avellaneda -un pequeño poblado agrícola ubicado a 15 kilómetros de la capital entrerriana, donde abundan los campos sembrados de soja fumigados con avionetas-.

Allí conocí a Gabriela, una profesora de Historia que también estaba embarazada. Como la escuela no tenía edificio propio, funcionaba en un galpón municipal donde se almacenaban tambores de glifosato", explica Tornelli. "Tiempo después del nacimiento de Facundo, comenzamos a notar que tenía problemas, porque no fijaba la mirada y no caminaba, se la pasaba todo el tiempo sentado con un juguete en la mano. Los médicos le efectuaron distintos estudios neurológicos y le diagnosticaron trastorno generalizado del desarrollo (DGD). Mi sorpresa fue mayúscula cuando en la sala de espera del especialista me la encontré a Gabriela, que estaba con su hijito dos meses más pequeño que mi Facu, con el mismo diagnóstico.

Nos empezamos a organizar para buscar más información sobre la enfermedad de nuestros hijos y sobre los posibles causantes. Hasta que una neuróloga nos dijo que estas afecciones estaban relacionadas con el contacto que tuvimos durante al embarazo con los agroquímicos", añade la docente. Una revelación terminaría por convencerla: "En 2003 volví a la escuela 136 y me encontré con que el primer grado tuvo que transformarse en un grado lento porque los 20 chicos tenían trastornos en el lenguaje y en el aprendizaje".

Según la maestra: "El 92 por ciento de los varones que nacieron en esa época tienen problemas similares a los de nuestros chicos". En ese período Marcela perdió cuatro embarazos. Ante la falta de presupuesto, la provincia de Entre Ríos les otorga a las escuelas rurales la potestad de arrendar a los agricultores los terrenos lindantes al edificio para obtener recursos. "En esos campos se siembra soja que se fumiga con glifosato, por lo que el gremio docente entrerriano elevó una queja a las autoridades educativas, ya que la situación pone en peligro la salud de toda la comunidad educativa", aporta Roque Santana, quien además se desempeña como secretario General del gremio docente provincial.

"Qué solos y desprotegidos nos sentimos como ciudadanos y padres quienes ya tenemos en nuestra familia alguien con alguna de estas consecuencias. Tenemos que hacer algo para que esto se termine; mi hijo será autista toda su vida, pero esto se puede prevenir y muchas madres pueden evitar que sus hijos tengan alguna patología".

Tenemos que hacer algo para que los que tienen que decidir y tomar las decisiones políticas lo hagan ahora", pide Santana, el papá de Facundo.

En aumento
Argentina es el segundo exportador mundial sojero y en diez de sus provincias ya hay 16,6 millones de hectáreas sembradas con "Soja RR". "RR" significa "Roundup Ready", es decir "Resistente al Roundup", nombre comercial del glifosato, un herbicida que se aplica en forma líquida sobre las malezas, que absorben el veneno y mueren en pocos días. Gracias a eso, lo único que crece en la tierra rociada es soja transgénica, es por el aumento de la demanda en los mercados asiáticos. La leguminosa se extiende cada vez más sobre las tierras fértiles argentinas a expensas de otros cultivos, de la ganadería y de los bosques.

De hecho, es tanto su rendimiento que ahora ocupa lo que antes fueron corredores verdes de protección que bordeaban poblados formados por huertas familiares, granjas lecheras y de pequeños animales y plantaciones de frutales. Toda esa población quedó expuesta a los daños de la fumigación aérea. Con ese crecimiento, la siembra de soja encabeza la demanda de pesticidas.

Los agricultores utilizan el 46% para esa planta, el 10% para el maíz, otro 10% para el girasol y un 7% para el algodón. Pero ningún cultivo crece solo, todos necesitan de peones rurales que están cada vez más expuestos a la fumigación. Según un informe sobre accidentes laborales de la Organización Mundial de la Salud: "De los 335.000 producidos por año en el mundo, 170.000 ocurrieron en el sector agrícola. La mayoría son trabajadores que han manipulado herbicidas, por lo que habría que protegerlos en vez de seguir con el argumento de la baja toxicidad por parte de las empresas productoras", dispara el investigador Kaczewer. Pero todo va en la dirección opuesta. Hasta que aparecieron los cultivos transgénicos tolerantes al herbicida, el máximo de glifosato residual en alimentos permitido en Estados Unidos y Europa era de 0,1 miligramo por kilo.

Sin embargo, a partir de 1996 se incrementó a 20 miligramos por kilo, es decir 200 veces más. "Esto responde a que las empresas productoras del decir modificada genéticamente para resistir el Roundup. Los campos argentinos fueron rociados el último año con 165 millones de litros del herbicida. Un volumen similar al que suman 330 mil tanques de agua hogareños.

La propietaria de este producto es Monsanto, la multinacional de agronegocios y biotecnología más grande del mundo, cuyas ventas en 2006 alcanzaron los 4.476 millones de dólares. Con presencia en el país desde 1956, Monsanto actualmente controla el 20 por ciento del mercado de semillas. Con el Roundup, posee el 95 por ciento del mercado sojero. La mitad del área agrícola argentina está ocupada por soja.

Luego de 15 años de campañas récord, Argentina produce unos 48 millones de toneladas que exporta a China e India. Para lograrlo se requieren unos 200 millones de litros de glifosato por año, una cifra que aumentará en el futuro, debido al aumento de la demanda en los mercados asiáticos. La leguminosa se extiende cada vez más sobre las tierras fértiles argentinas a expensas de otros cultivos, de la ganadería y de los bosques.

De hecho, es tanto su rendimiento que ahora ocupa lo que antes fueron corredores verdes de protección que bordeaban poblados formados por huertas familiares, granjas lecheras y de pequeños animales y olantaciones de frutales. Toda esa población quedó expuesta a los daños de la fumigación aérea. Con ese crecimiento, la siembra de soja encabeza la demanda de pesticidas. Los agricultores utilizan el 46% para esa planta, el 10% para el maíz, otro 10% para el girasol y un 7% para el algodón.

Pero ningún cultivo crece solo, todos necesitan de peones rurales que están cada vez más expuestos a la fumigación. Según un informe sobre accidentes laborales de la Organización Mundial de la Salud: "De los 335.000 producidos por año en el mundo, 170.000 ocurrieron en el sector agrícola. La mayoría son trabajadores que han manipulado herbicidas, por lo que habría que protegerlos en vez de seguir con el argumento de la baja toxicidad por parte de las empresas productoras", dispara el investigador Kaczewer. Pero todo va en la dirección opuesta. Hasta que aparecieron los cultivos transgénicos tolerantes al herbicida, el máximo de glifosato residual en alimentos permitido en Estados Unidos y Europa era de 0,1 miligramo por kilo.

Sin embargo, a partir de 1996 se incrementó a 20 miligramos por kilo, es decir 200 veces más. "Esto responde a que las empresas productoras del agroquímico están solicitando permisos para que se apruebe la presencia de mayores concentraciones en alimentos derivados de cultivos transgénicos. Monsanto, por ejemplo, fue autorizado para un triple incremento en soja transgénica en Europa y Estados Unidos (de 6 ppm a 20 ppm)", revela el investigador.

Pueblo por pueblo

En su informe sobre el uso de plaguicidas en las principales provincias sojeras de la Argentina, el Grupo de Reflexión Rural (GRR) censó más de seiscientos pueblos. Las conclusiones dan miedo: Córdoba El caso testigo fue Ituzaingó, en las afueras de la capital cordobesa. Allí viven cinco mil personas, 200 de ellas padecen cáncer. El barrio, humilde, de casas bajas, está rodeado demonocultivo. Al este, norte y sur hay campos con soja, sólo separados de la población por una calle. El relevamiento del GRR confirmó alergias respiratorias y de piel, enfermedades neurológicas, casos de malformaciones, de bebés nacidos con espina bífida, malformaciones de riñón en fetos y embarazadas.

En marzo de 2006, la Dirección de Ambiente municipal analizó la sangre de treinta chicos: en 23 había presencia de pesticidas. En los suelos de Ituzaingó se encontró Malatión, Clopirifós, Alfa-Endosulfán, isómero de DDT, Beta Endosulfán y HCB utilizados para fumigación en campos de soja. Otras localidades afectadas son Pueblo Italiano, Río Ceballos, Saldán, Alto Alberdi, Jesús María, Colonia Caroya y San Francisco, donde también se realizan pulverizaciones en campos aledañosa las viviendas o se arrojan envases de agrotóxicos en caminos y canales.

Un récord nefasto ostenta Monte Cristo, donde sobre una población de 5000 personas, solo entre 2003 y2004, se registraron 37 casos oncológicos, 29 malformaciones congénitas e innumerables fumigaciones.

Buenos Aires
Se han verificado casos de cáncer y malformaciones en Lobería, Saladillo y Chacabuco. "Los aviones fumigadores vacían sus tanques sobre lagunas y arroyos cercanos a estas ciudades, provocando mortandad de peces y otro gran número con malformaciones y enfermedades que imposibilitan su consumo. Ante esta situación, los vecinos de Saladillo realizaron una marcha contra el cáncer en abril de 2007 y en Chacabuco surgió una asociación vecinal para investigar las razones por las que han aumentado los casos de cáncer, leucemia y malformaciones en el pueblo", sostiene la investigación.

Santa Fe
Un informe llevado adelante por el Centro de Investigaciones en Biodiversidad y Ambiente (Ecosur), el Hospital Italiano Garibaldi de Rosario, la Universidad Nacional de Rosario, el INTA, el Colegio de Ingenieros Agrónomos y la Federación AgrariaArgentina, comprobó la fuerte correlación entre los casos de cáncer, leucemia, lupus y otras graves afecciones -halladas en seis pequeños pueblos del área sur y central sojera de Santa Fe- con la localización de las máquinas de fumigación, depósitos de agrotóxicos, 'silos' de bidones de plaguicidas, transformadores eléctricos con PCB y lugares de frecuentes fumigaciones aéreas y 'chorreado' de los tanques de los aviones aspersores.

Por ejemplo, en Las Petacas, 200 kilómetros al sudoeste de Rosario, viven 800 habitantes y en los últimos diez años hubo 42 casos de cáncer y 400 personas con alergias.

Sólo en octubre de 2005 murieron cinco personas de cáncer y dos de leucemia. Allí existen cinco acopios de cereales dentro del área urbana, del lado norte. A raíz de que en la mayor parte del año predomina el viento norte, el polvillo del cereal convive con los pobladores.

Los vecinos de Alcorta denunciaron que se fumiga con Round-Up terrenos enteros emplazados en barrios populares, donde además hay una planta de silos donde el polvillo en épocas de carga y descarga de granos torna irrespirable el aire a varias cuadras alrededor.

San Cristóbal es un poblado de quince mil habitantes en el norte de Santa Fe. En agosto de 2005, el intendente Edgardo Martino denunció que en el primer semestre del año habían nacido once bebés con malformaciones congénitas, y tres habían fallecido a los pocos días. También advirtió la existencia de otros tres casos en localidades vecinas. No aventuraba causas posibles, pero reconocía que todas las acusaciones apuntaban a las plantaciones de soja -y los agrotóxicos utilizados-, que habían crecido de forma exponencial en la última década.

Rodolfo Páramo, médico del Hospital de Malabrigo, efectuó reportes de malformaciones en niños nacidos nueve meses después de las fumigaciones en los alrededores del pueblo. Páramo asegura que "los valores normales de estos casos son de uno cada 8.500 a 10.000 nacimientos, mientras que en Malabrigo las malformaciones alcanzaron una tasa de 12 casos para unos 200 nacimientos en el año".

Misiones
Existen denuncias sobre fumigaciones y pulverizaciones en los campos aledaños a algunas localidades de la provincia. Desde 2004, en la localidad de San Ignacio organizaciones campesinas y vecinales denuncian las pulverizaciones con agrotóxicos en los cultivos de soja cercanos a las poblaciones. Formosa Al menos 23 familias de pequeños productores de la localidad de Colonia Loma Senés, departamento Pirané, al oeste de la provincia, vieron su salud -y también sus cultivos y haciendas- afectados por las habituales fumigaciones realizadas desde máquinas "mosquito", con glifosato y 2,4 D, en los campos rentados por una empresa sojera (Proyecto Agrícola Formoseño PAF), linderos a las chacras familiares.

No es el único caso en la provincia: en la localidad de Belgrano, también se suceden los vuelos de avioneta que fumigan con agrotóxicos los campos de soja contiguos a las parcelas de los campesinos más humildes. Ante esta situación agricultores del Mocafor (Movimiento Campesino de Formosa) se movilizaron para impedir estos vuelos.

Santiago del Estero
La familia Castillo vive en Quimilí, trabaja una chacra desde hace cinco décadas. Todos sus integrantes sufrieron distintos tipos de enfermedades respiratorias y cutáneas de diversa gravedad. A la hora de buscar las causas, miran al campo vecino, millares de hectáreas con soja, y señalan una avioneta bimotor que fumiga con veneno. Entre Ríos En febrero de 2004 quince personas resultaron intoxicadas en el departamento Gualeguaychú, por causa de un agrotóxico Los síntomas registrados fueron dolor de cabeza, vómitos y mareos al día siguiente de producida una fumigación. En la zona rural del departamento Paraná se observó un aumento de la mortalidad perinatal y una alta incidencia de embarazos anembrionados correlacionados con el incremento en la superficie sembrada con soja y el consecuente uso de agroquímicos. Desde el hospital de la localidad de Cerrito, el médico Darío Gianfelici comprobó que las enfermedades de las vías respiratorias se duplicaron, mientras que las afecciones de piel se cuadruplicaron en los últimos diez años.

Pablo Basso, director de Epidemiología del Ministerio de Salud provincial admite: "Hay varios estudios que relacionan el uso indiscriminado de agroquímicos con la aparición de diversas patologías". El funcionario agrega: "La supuesta inocuidad de glifosato es falsa, si hay algo que todos tenemos claro es que el glifosato no es agua bendita". En Entre Ríos existe una ley de plaguicidas que fija una distancia mínima de 50 metrosentre el límite del terreno sembrado y el caserío para los casos de fumigaciones terrestres y de 200 metros para las fumigaciones aéreas. Pero esta normativa no se cumple.
(fuente)

Dejan de usar glifosato, ahora se llama DICAMBA

viernes, 22 de mayo de 2009
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Nuevo veneno para los sembradíos -22/05/2009



Dicamba: Muerto el glifosato, viva el glifosato II
13-05-09, Por Graciela Cristina Gomez

Cuando la soja resistente al Dicamba salga al mercado Monsanto retirará toda la soja RR, que pasará a ser obsoleta ante el avance de las malezas resistentes al glifosato, dejando solo la nueva soja. Los Mengele de las semillas, firman acuerdos para dividirse las ganancias: Syngenta cerró una alianza con Monsanto para el desarrollo de cultivos de alto rendimiento resistentes, por ejemplo, a la sequía.

Monsanto espera poder lanzar al mercado nuevos cultivos tolerantes a Dicamba a partir de comienzos de la próxima década. A futuro recetarán Dicamba, en dosis de todos los tamaños, desconociendo los efectos del herbicida y el agrocidio continuará… hasta que no quede nada por contaminar. Entonces comerán dinero.

La era del glifosato parece acabarse, la mala racha del herbicida, no tiene vuelta atrás, pero ya hay un posible suplente. Relegado por la fama de la soja RR y sin prensa, quiere salir a la cancha la próxima década. Solo o combinado con su antecesor.

Lás fábricas del horror prevén estos coletazos con años de antelación, que no son los mismos que necesitan nuestros organismos de contralor para desayunarse con los efectos de los venenos que, con más de una década de catástrofe sanitaria, aún hoy siguen dudando si es biodegradable o no. Mientras tanto el nuevo monstruito ya fué patentado.

Un sustituto que “no falle”:

“Cuando la soja resistente al Dicamba salga al mercado Monsanto retirará toda la soja RR, que pasará a ser obsoleta ante el avance de las malezas resistentes al glifosato, dejando solo la nueva soja”.(1)

Un equipo de investigadores de la Universidad de Nebraska,USA, descubrieron un gen que permite lograr plantas tolerantes al herbicida Dicamba, publicado en la revista científica “Science”en mayo de 2007. Monsanto y la Universidad firmaron el acuerdo para el desarrollo de cultivos tolerantes al dicamba en 2005.

El herbicida Dicamba (3,6-dicloro-2-ácido metoxibenzoico) fue registrado por primera vez en USA en 1967. Actualmente se lo comercializa solo o bien en formulaciones acompañado de 2,4-D, MCPP (ácido propiónico) y/o MCPA( ácido acético). Es un viejo herbicida, que sirvió junto con el agente naranja en Vietnam, y ha sido resucitado a través de la magia de las relaciones públicas. Usado en espárragos, cebada, sorgo soja, caña de azúcar y trigo. Campos de golf y céspedes residenciales.

El ardid de siempre: “Es un herbicida ampliamente utilizado, barato, no perjudicial para el medio ambiente, que no perdura en los suelos y que muestra poca o ninguna toxicidad para la vida salvaje y los humanos.". El riesgo es impreciso e indefinido “prácticamente no tóxico” y “ligeramente tóxico para las abejas”, mintiendo sin cambiar el casette, ni sonrojarse.

Entre 2004 y 2007 mas de 40 lanzamientos de prueba de campo de dicamba resistentes al maíz, algodón y soja fueron aprobados en USA.

El colmo de los anuncios de estos nuevos “asesinos” de la próxima década, son el pedido de los voceros genocidas de una mayor seguridad jurídica, exigiendo modificaciones en la legislación para tener mayor control sobre las semillas comercializadas en Argentina, amenazando invertir en Brasil una nueva soja transgénica que no será comercializada en nuestro país ni en Uruguay. Por ése motivo la soja BTRR2 (soja RR y BT), desarrollada solo para el Mercosur, tiene previsto su lanzamiento en 2012 en Brasil y 2013 en Paraguay, en Argentina aún es incierto (2).

Los años por venir, escucharemos hasta el cansancio que usarán “fitomejoramientos” convencionales o no, pero en realidad los laboratorios “inducirán” vía mutagénesis, hasta las pantuflas de la abuela, lo orgánico será utopía, la salud privilegio de algunos, y la ley de ser operativa pasará a ser “sustancialmente equivalente” al delito.

Juntos somos más:

Como si esto fuera poco, los Mengele de las semillas, firman acuerdos para dividirse las ganancias por la matanza de los “conejillos de indias” de Sudamérica: Syngenta, uno de los mayores productores mundiales de Dicamba cerró una alianza con Monsanto para el desarrollo de cultivos de alto rendimiento resistentes, por ejemplo, a la sequía. Monsanto espera poder lanzar al mercado nuevos cultivos tolerantes a Dicamba a partir de comienzos de la próxima década. Según el diario El Tiempo, de Colombia, para 2013: “Habrá futuro de película para la soja”. Objetivo prioritario, dado que en diversas regiones agrícolas sojeras de USA, Brasil y la Argentina han comenzado a presentarse malezas resistentes al herbicida glifosato. En la Argentina, investigadores del INTA detectaron 29 especies con distintos grados de tolerancia a glifosato.

La Oficina de Patentes de USA (US Patent and Trademark Office) concedió en abril y septiembre de 2006 dos patentes a la Universidad de Nebraska-Lincoln para la innovación denominada: “Métodos y materiales para elaborar y emplear organismos transgénicos con capacidad para degradar al herbicida Dicamba”.

“BASF es el mayor proveedor de Dicamba y soluciones a base del mismo. A fines de este año 2009, lanzará en América del Norte su exitoso herbicida KixorTM.

“La combinación de un segundo tipo de resistencia a herbicidas con la tecnología Roundup Ready ofrecería a los agricultores múltiples herramientas para el control de malezas mediante el uso de Roundup, Dicamba, o combinaciones de ambos herbicidas.” expresan desde Monsanto.

El pólen del transgénico viaja a kilómetros de distancias, contaminando cultivos tradicionales, lo que hace imposible su coexistencia, de ahí el rechazo mundial a los OMG. La tecnología “terminator” ha sido abandonada por ése motivo, a lo que el Dr Hery Daniell, de la Universidad de Auburn sugiere: ”En lugar de insertar un gen de resistencia a herbicida en el ADN nuclear, se lo transfiere al genoma del cloroplasto”,lo que evitaría la contaminación a través del polen, El artículo de la revista “Science” citado al principio también aborda ése tema.(3)

Probada toxicidad:

Dos casos clínicos atendidos en el HECA, Rosario, Argentina, en setiembre de 1993, de pacientes jóvenes residentes en área rural de Zavalla, Santa Fe, incluye un tercer paciente, hermano de uno de los anteriores.

Los tres tuvieron una exposición dérmica importante al Dicamba al atravesar un campo de trigo recientemente fumigado con MISIL (metsulfurón metil-dicamba), mojándose las ropas y no habiéndose lavado ni en ese momento ni en días posteriores. Hacen un cuadro de calambres musculares en región abdominal. El tercer paciente mencionado (16 años) agrega náuseas, vómitos, estado confusional y comportamiento agitado, evoluciona espontáneamente hasta que fallece en la guardia en forma súbita. No se pudo confirmar que su intoxicación con dicamba haya sido la causa de muerte, aunque no hubo ninguna otra alternativa etiológica más convincente. Los otros dos jóvenes a las 24 y 48 horas del alta, respectivamente, ingresaron nuevamente y presentaron cuadros clínicos similares: mialgias intensas y generalizadas (comienzan en miembros inferiores), gran decaimiento, irritación ocular, diaforesis profusa, fiebre y orinas oscuras. Dentro de las determinaciones bioquímicas encontradas permitió caracterizar al cuadro como Rabdomiólisis.

La rabdomiólisis, antes llamada necrosis muscular, es un síndrome que ocurre por destrucción del músculo esquelético con liberación del contenido de las células musculares en el plasma. Se puede manifestar por mioglobinuria (orina roja o marrón).

“Frente a una exposición severa al Dicamba, es necesario una conducta precavida que incluya observación clínica y pruebas de laboratorio, hasta 15 días posteriores. Resaltamos nuestros hallazgos por la ausencia de descripciones similares y por la valoración actual del Dicamba como un producto prácticamente inocuo”, manifestó uno de los médicos,miembro fundador de la Asociación Toxicológica Argentina.(4)

En el 2003,otro estudio publicado en Revista de la Sociedad Química de Méjico,evidencia la toxicidad crónica producida por el herbicida Dicamba y su derivado 2-metoxi-3,6-diclorobenzaldoxima por administración crónica en ratones. El herbicida Dicamba les ocasionó depresión, pero se recuperaron; sin embargo, la oxima los debilitó paulatinamente y además, a dosis alta desarrollaron un absceso piógeno encapsulado. Estudios histopatológicos de hígado y de riñón de los ratones tratados tanto con el herbicida como con su derivado, mostraron severos daños en los tejidos.

El 1 de abril de 2004, la ciudad de Toronto aprobó una ordenanza que prohíbe el uso de ése tipo de pesticida en todos los sitios públicos y privados, a empresas que se dedican al cuidado de parques y campos de golf. Penando con multas de hasta CND $5,000.00.

La Universidad del Valle, Colombia, por su parte, alerta sobre el riesgo de contaminación de las aguas subterráneas por lixiviación de los herbicidas más frecuentemente aplicados en el cultivo de la caña de azúcar, entre ellos el dicamba.(5) Aún así está clasificado como producto “clase C” (moderadamente peligroso).

Somos “irresponsables y mentirosos”:

El Conicet, vive la segunda parte del documental “El mundo según Monsanto”, con amenazas, ”aprietes”, y abogados exigiendo los estudios de glifosato. Estudios que pronto serán completados,según Andres Carrasco, con más evidencias escalofriantes del asesino silencioso.

Mientras la UNL recopila casos de malformaciones por agroquímicos, la primera en Sudamérica, dando a conocer sus estudios realizados hace ocho años atrás, datos que una vez completados serán achacados de falsedad.

Dirán también que es mentira la investigación realizada por la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la UNL, de 2006. Que es mentira el informe de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la UNR, y del Northwest Coalition for Alternatives to Pesticides, que indicó efectos adversos del herbicida, en todas las categorías estándar de toxicología. Miente también el Hospital Italiano de Rosario, cuando afirma que "Existen relaciones causales de casos de cáncer y malformaciones infantiles entre los habitantes expuestos a los agroquímicos". Mienten los estudios de Gilles-Eric Seralini y Robert Belle de Francia, y los de la Universidad de Pittsburg, USA. Miente el Hospital de Encarnación de Paraguay y el Hospital de Nayarit de Méjico en los estudios realizados, relatados en “Yuyo mentiras y veneno”.(6) Negando la evidencia que ya no pueden ocultar, algunos detractores como Aapresid defienden el uso del herbicida y cuestiona los informes técnicos del Conicet. “Un conjunto de irresponsables que están contra de la soja resistente al glifosato, que aportó al país U$S 22 mil millones, desde 1996?, manifestó su presidente,irresponsable él de semejante exabrupto.

Representando a la oligarquía sojera, Biolcatti acusó de ataque a la principal fuente de divisas afirmando que “no hay daño alguno con el glifosato”, priorizando el vil metal en detrimento de la salud.

“La Argentina sin soja sería como Venezuela o Arabia sin petróleo” disparó por su parte, el mercenario mayor, brindando con Roundup en la Bolsa de Comercio de Santa Fe. No conforme con la barbaridad expresada, y tratando de "sojifóbicos" a todo el que se oponga al desarrollo de su billetera, escudándose en Lino Barañao, expresó: “Que el cuerpo directivo del Conicet no avala los estudios de Carrasco, y que “los alimentos orgánicos produjeron centenares de muertos, por contaminación con microbios o toxinas naturales" (7), dando a entender que el transgénico es más sano que la leche materna.

Ante tan escatológica defensa del yuyo y el veneno, recuerdo una gran verdad de Gandhi: ”Hay suficiente en el mundo para cubrir las necesidades de todos los hombres, pero no para satisfacer su codicia”. Algo que estos ciegos, sordos e ignaros difícilmente puedan aprehender y digerir.

Reformas sin formas:

Un proyecto de reformas a la ley 11.223 de Santa Fe, espera desde el 2004. Nuevos proyectos hay varios, todos deficientes. Cambiar algunos artículos no es suficiente, cuando hasta el título de ésa ley es erróneo. Los legisladores no entendieron nuestro mensaje, y en su “laguna mental” tampoco se permiten pedir ayuda. Los Ministerios de Medio Ambiente y de Producción se tiran la pelota dejando lo importante para más adelante, mientras nos distraen con el dengue, y la gripe porcina. El desconocimiento que tienen del tema es escandaloso, aún así, no dan un paso al costado. Salud no se juega y tienen mas evidencias del desastre sanitario que los otros dos organismos juntos.

El Senasa no da señales de rever la categorización del veneno, manifestando desde el organismo que “Normalmente no ofrece peligro”, siendo “normalmente peligroso” el organismo en sí, por desidia. Mientras tanto la Facultad de Ciencias Agrarias de Zavalla, dependiente de la UNR, sigue formando ingenieros agrónomos, al servicio de Monsanto,(8) Seguirán recetando glifosato, para fumigar cualquier cosa, además de la soja. Si no se lo recategoriza y se reforma la ley, a futuro recetarán también Dicamba, en dosis de todos los tamaños, desconociendo los efectos del herbicida y el agrocidio continuará… hasta que no quede nada por contaminar.

Entonces comerán dinero.

Autora: Graciela Cristina Gomez - Abogada(UBA) - Escribana(UNR
http://ecos-deromang.blogspot.com

Fuentes:

(1)(2)(3): Sciencie: “Dicamba Resistance: Enlarging and Preserving Biotechnology-Based Weed Management Strategies”, Intitute of Sience in Society: “Dicamba ¿listo para los cultivos transgénicos?, Grain: “Más herbicidas para sostener lo insostenible”, BuscAgro: “El herbicida Dicamba: un nuevo foco para la discusión ambiental”, Infocampo: “Monsanto busca un reemplazante para el herbicida glifosato”, Prensa Monsanto: “Basf y Monsanto desarrollarán en conjunto tecnologías con fórmulas a base de dicamba”, Hery Daniell, 1998: "Containment of herbicide resistance throught genetic engineering of the chloroplast genome". Nature Biotechnology. 16:345-348,”

(4): Sertox: Servicio de Toxicología del Sanatorio de Niños, Rosario, (J.C. Piola; D.B. Prada; D.C. Ezpeleta. Acta Toxicol. Argent. Año 1997, 7, 11-15): “Rabdomiolisis aguda por exposición percutánea a un herbicida en dos pacientes en Rosario, Argentina“

(5): Revista de la Sociedad Química de México, año 2003, Vol.47, Pag. 77-80, (Autores: Aoki, Kazuko; James, Guillermo; Jiménez, Luis; Romero, Artemisa; Shibayama, Mineko Journal): “Toxicidad crónica en ratones del herbicida Dicamba y su derivado 2-metoxi-3,6-diclorobenzaldoxima”, Futurewatch: ”La Municipalidad de Toronto y la ordenanza municipal sobre el uso de pesticidas”, Universidad del Valle Colombia, Postgrado en Ingeniería Sanitaria y Ambiental ”Análisis de Riesgo de Contaminación por Lixiviación de Plaguicidas de los Acuíferos de la Zona Plana de Valle del Río Cauca”.

(6): Ecos de Romang: “Doctor ¡grítelo más fuerte!, Universidad Nacional del Litoral: “Recopilan casos de malformaciones por agroquímicos”, Ecoportal: ”Confirman toxicidad del herbicida Roundup de Monsanto”

(7): Diario Victoria, "Aapresid cuestionó las críticas al glifosato”, Prodiario: ”Biolcatti: con el glifosato no hay daño alguno”, Clarin Rural: ”La ciencia en estado puro”, El litoral: ”La Argentina sin soja sería como Venezuela o Arabia sin petróleo”

(8): Página 12, "La empresa Monsanto apostó en serio por nuestra facultad", La Nación: ”Para el Senasa, el herbicida cumple con todas las normativas"

(fuente)

Glifosato Dra Gomez DICAMBA


LUIS ZARRANZ GLIFOSATO


Testimonio de Fabián Tomasi acerca de como la utilización de agrotóxicos afecto drástica mente su salud, la nota fue realizada por Rulli (Conductor del programa radial horizonte sur emitido por "Radio Nacional" e integrante del grupo de reflexión rural)


Misiones investigará el uso del glifosato

lunes, 20 de abril de 2009
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Cada minuto sufre atentados la vida humana - 20/04/2009



Promueven investigar en Misiones el efecto perjudicial de uso del glifosato.
Un movimiento provincial se creó en la provincia para investigar el impacto en el ambiente del herbicida de amplio uso en diferentes actividades productivas. El objetivo es “lograr buenas prácticas, promover investigaciones y controles”. Convocaron a docentes e investigadores de la UBA y del Conicet, quienes expusieron estudios sobre el impacto del herbicida.

En muchas actividades productivas, se utiliza el glifosato que es un agrotóxico.
Un movimiento provincial se creó el pasado jueves en Eldorado, Misiones, para investigar el impacto ambiental del uso del glifosato en las actividades productivas de la provincia, promover su uso responsable y comenzar con programas de capacitación, de manera de mitigar el daño ambiental y a la salud de los productores.

El glifosato es un herbicida de amplio espectro, usado para matar plantas no deseadas, pastos, hierbas de hojas anchas en diferentes actividades productivas. En Misiones las forestaciones de pinos requieren el uso de este poderoso herbicida, en los primeros años de crecimiento, pero se estima tanto en la provincia como en el país es uno de los agrotóxicos más vendidos, ya que es más conocido en los últimos tiempos por su aplicación en las plantaciones de soja de la Pampa Húmeda, en el Chaco, Santiago, Salta, y en todas las regiones que se realiza esta actividad.

El movimiento provincial del "Glifosato y el medio ambiente" se reunió en la ciudad de Eldorado, en la sede del Colegio de Ingenieros Forestales de Misiones. Los organizadores invitaron a los docentes de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), Javier Souza Casadinho y Mariana Maya, quienes expusieron recientes estudios científicos que demuestran "el efecto perjudicial del Glifosato".

Debate responsable

La reunión realizada en Eldorado convocó a empresarios, profesionales, legisladores, concejales e investigadores. Entre ellos, asistió Hugo Rey (Pindo SA), Diego Alegranza (DKM SA), Gustavo Maestri y Juan Schapovaloff (Alto Paraná SA), Horacio Delgadino, Román Ríos (ONG Ambiental), Julio Perie (Tamanduá), Luis Vega (Amigos del Arbol), Mario Ochoa (Consultor forestal), Rulo Bregagnolo (RAE y Concejal de Aristóbulo del Valle), la diputada nacional Julia Perie, el diputado provincial Miguel López, entre otros profesionales de las universidades y del INTA.

Sobre los resultados del encuentro, el diputado López señaló que "fue una reunión positiva, muy proactiva dado que el objetivo fue abordar el tema en forma responsable, ni en defensa a ultranza ni en contra del uso del glifosato. Pero hay que atender la realidad, investigar su impacto y promover las buenas prácticas”.

Respaldo científico

Una reciente investigación científica difundida a nivel nacional confirma que el glifosato (químico fundamental de la industria sojera) es altamente tóxico y provoca efectos devastadores en embriones, según lo determinó el Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet-UBA (Facultad de Medicina) que, con dosis hasta 1500 veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones sojeras, comprobó trastornos intestinales y cardíacos, malformaciones y alteraciones neuronales. "Concentraciones ínfimas de glifosato, respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión, sugiriendo la posibilidad de que se estén interfiriendo mecanismos normales del desarrollo embrionario", subrayan los especialistas.

El herbicida más utilizado a base de glifosato se comercializa bajo el nombre de Roundup, de la compañía Monsanto, líder mundial de los agronegocios.
"Durante los últimos quince meses se estudió el efecto del glifosato en embriones anfibios, desde la fecundación hasta que el organismo adquiere las características morfológicas de la especie”.

Entre los trastornos, se encuentra la “disminución del largo del embrión, alteraciones que sugieren defectos en la formación del eje embrionario. Alteración del tamaño de la cabeza con compromiso en la formación del cerebro y reducción de ojos y de la zona del sistema auditivo, que podrían indicar causas de malformaciones y deficiencias en la etapa adulta”, alerta la investigación, que también avanza sobre efectos neurológicos graves. “Se comprobaron alteraciones en los mecanismos de formación de neuronas tempranas, por una disminución de neuronas primarias comprometiendo el correcto desarrollo del cerebro, compatibles con alteraciones con el cierre normal del tubo neural u otras deficiencias del sistema nervioso”, detallaron.

Casadhino es referente de Rapal (Red de Acción en Plaguicidas de América latina) en el país y sostiene que "la legislación argentina relativa al registro, comercialización y aplicación de plaguicidas es incompleta, permisiva y obsoleta".

La Red suscribe a las denuncias que recaen sobre el glifosato, pero advierte que el problema de los agrotóxicos es mucho más amplio, vinculado con las casi 500 formulaciones de plaguicidas que se utilizan en el país. “Insecticidas como el peligroso Endosulfán, el Carbofuran, el bromuro de metilo. Herbicidas como el 2, 4 D y Paraquat. Todos agrotóxicos que poseen una toxicidad específica y una clasificación toxicológica más alta que el glifosato. Todos son extremadamente tóxicos con capacidad de producir daños en la salud tanto de nivel agudo (a corto plazo) como crónico (enfermedades que aparecen luego de años del contacto con el plaguicida)”, explica Souza Casadinho.

Rapal advierte sobre el geométrico crecimiento de plaguicidas en Argentina. Según la organización, en 1996 se utilizaron en el país 30 millones de litros de agrotóxicos. En 2007 se aplicaron 270 millones de litros, y este crecimiento se debe a la expansión de la frontera agropecuaria (a costa de la deforestación o reemplazo de otras actividades) y la aparición de insectos y malezas cada vez más resistentes. Lo sucedido con el glifosato es un caso testigo. “De una sola aplicación de tres litros por hectárea, llevada a cabo a fines de los años ’90, en la actualidad se realizan más de tres aplicaciones, por más de doce litros por hectárea y por año”, afirma Souza Casadinho.

Para el próximo encuentro, el movimiento provincial convocó al Dr. Hugo Gómez Demaio de la Universidad de Misiones, profesional que desde hace décadas investiga los efectos que los agrotóxicos producen genéticamente.

Demaio sostiene que produce “malformaciones embrionarias y del sistema nervioso central, los trastornos en el aprendizaje, teratogénesis, carcinogénesis, genotoxicidad entre otros. Es por la vida que debemos tomar conciencia, por la vida de nuestros hijos y nietos, por las generaciones futuras” enfatizó Demaio durante su presentacion esta semana en Chaco, donde realizó una proyección con imágenes desgarradoras del “estudio de Genoma ambiental respecto a la etiología del mielomeningocele: un efecto el cierre del tubo Neural” de su autoría junto con profesionales de la UNAM Universidad de Misiones y la Universidad de Chile.
(fuente)


LA LUCHA CONTRA EL GLIFOSATO ASESINO ! - ARGENTINA

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Glifosato de la muerte - 20/04/2009



Sábado, 18 de Abril de 2009
Presentan un amparo contra las fumigaciones con agroquímicos.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación deberá responder a una acción impulsada por un grupo de abogados que solicitaron medidas para proteger el medio ambiente y la salud de la población.

El miércoles pasado la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas (AAdeAA) inició una acción de amparo ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN), “invocando su competencia originaria, y solicitó una serie de medidas en protección del ambiente y la salud de la población nacional ante las gravísimas y generalizadas consecuencias en los ecosistemas y la población por la utilización de estos agrotóxicos”.

En una nota la asociación de profesionales recordaron que “estas sustancias químicas se encuentran en la mayoría de los herbicidas y plaguicidas aplicados en el país y que son utilizados irracionalmente para la fumigación de los distintos sembradíos contaminando de manera indiscriminada poblaciones y ecosistemas”.

La demanda de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas incluye a Santa Fe
En el documento que difundió la AAdeAA se hace referencia al estudio del Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet-UBA (Facultad de Medicina), que “comprobó científicamente que, con dosis hasta mil quinientas veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones sojeras, se producían trastornos intestinales, cardíacos, malformaciones y alteraciones neuronales”.

“Los demandados –continúa el texto– son el Poder Ejecutivo Nacional (PEN) y las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. A la empresa Monsanto, principal comercializadora del herbicida en base a glifosato, se la cita como «tercera interesado» por ser la empresa que monopoliza la comercialización de dicha sustancia química”.

Pedido concreto
En la acción judicial expresamente se solicitó que “se ordene al PEN que en un plazo de tiempo no mayor a 180 días, se expida definitivamente la comisión creada por decreto nacional 21/2009 (esta comisión, creada en enero de este año, debería investigar la problemática, pero hasta la fecha preocupantemente no ha tenido avances concretos)”.

Al mismo tiempo, los profesionales solicitaron que “durante el transcurso de la investigación, y del resultado de la misma, como medida cautelar innovativa se ordene la suspensión de la comercialización, venta y aplicación del glifosato y del endosulfán en todo el territorio nacional para cualquier tipo del sembradío”.

“Se ordene al Poder Ejecutivo Nacional para que a través del Ministerio de Salud de la Nación, se investiguen los daños causados con el glifosato en todo el territorio de la República”, concluyó la carta firmada por Mariano J. Aguilar, director ejecutivo de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas.

El estudio del Conicet, lapidario
El herbicida glifosato utilizado para la soja transgénica puede producir malformaciones neuronales, intestinales y cardíacas, según lo determinó una investigación científica del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) que utilizó embriones anfibios y cuyos resultados “son totalmente comparables con lo que sucedería con el desarrollo del embrión humano”. Así lo explicó el profesor de embriología, Andrés Carrasco, uno de los autores del trabajo.

“Lo notable es que no hay estudios en embriones a nivel mundial y mucho menos inyectando glifosato en embriones”, aseguró el investigador, también director del Laboratorio de Embriología Molecular.

En Santa Fe
Las organizaciones adherentes a la Agenda Socioambiental de la provincia entregaron, el lunes pasado, una carta al gobernador Hermes Binner para que haga cumplir la ley Nº 11.273 de fitosanitarios.

En la misiva se apuntó que en la actualidad no se controlan ni limitan “las fumigaciones en las zonas aledañas al asentamiento de las poblaciones”. El Ejecutivo provincial tampoco pudo hacer que la mayoría de las comunas delimiten sus plantas urbanas.

Hay muchas expectativas


Nosotros somos muy optimistas. Tenemos dos antecedentes como el caso conocido como Riachuelo, en Buenos Aires, un fallo emblemático de la Corte (ordenó que se debe limpiar); y el caso de Salta, donde ordenó parar los desmontes.

Esperamos que este amparo para detener las fumigaciones llegue a buen puerto, aunque hay muchos intereses en juego. A las 7.45 se presentó el escrito y a las 9 Monsanto lo sabía. ¿Quién les avisa? Acá hay muchos intereses y una política de Estado muy clara.
Se creó una comisión para analizar los efectos de los agroquímicos, pero está integrada por gente que siempre se opuso a lo que denunciamos. En lo personal, al menos, lo mínimo que espero es una recategorización de ese herbicida (el glifosato).

La resolución de la Corte puede determinar que se dejen de vender (el glifosato y el endosulfán) hasta que la comisión estudie los casos presentados en Santa Fe y en Córdoba. Además el estudio del Conicet está probando lo que se denuncia desde 2001. Lo que pasa es que no lo quieren ver y ni reconocer.
(fuente)

LOS LOGROS DE LA LUCHA DE GUALEGUAYCHU

jueves, 16 de abril de 2009
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Unidos somos más ! - 16/04/2009



ENTREVISTA EXCLUSIVA
LOZANO: “GUALEGUAYCHÚ LOGRO QUE LA CONTAMINACIÓN TOME ESTADO PÚBLICO”

El Diputado Nacional Claudio Lozano dialogó en exclusiva con IPODAGUA.COM.AR sobre la lucha de Gualeguaychú contra Botnia. También se abordaron temas como minería a cielo abierto, sojización y el veto a la ley de glaciares, “NO HAY CONCIENCIA DEL PROCESO DE SAQUEO EN QUE ESTAMOS”.

// PASTERAS
Mineria a cielo abierto y el veto a la ley de protección de los glaciares.
En noviembre pasado, la Presidente Cristina Fernández de Kirchner veto la Ley de protección de los glaciares. Para lozano se debe al “vinculo sólido y profundo que el lobby minero tiene sobre el gobierno nacional”, este vínculo proviene de la “propia experiencia que los Kirchner han tenido en la Provincia de Santa Cruz”. Acuso además que es “la ratificación del acuerdo minero que en su momento hizo Menem con Chile, permitiendo la creación de un territorio supranacional a favor de la explotación minera”. Este beneficio dijo es en especial para la multinacional “Barrick gold”. La situación es grave, porque esta empresa pone en cuestión “tanto la protección sobre nuestros glaciares como la protección de nuestros parques nacionales”. En este sentido el veto “es una demostración de los fluidos vínculos del lobby minero para intervenir sobre las decisiones gubernamentales” y requiere un “urgente replanteo de las políticas mineras llevadas adelante”.

Consultado por Ipodagua.com.ar sobre si los gobiernos argentino y chileno tiene la suficiente autonomía para impedir el funcionamiento, nos decía que “se han construido las condiciones normativas para que las transnacionales tengan normas a su favor”.

El veto de la Presidente provocó inmediatamente el rechazo de los movimientos sociales del país. Lo que obligo al ejecutivo nacional a redactar una nueva ley. Al respecto explica que “se ha planteado un tratamiento preocupante porque implica la revisión de la norma en donde intervienen los gobiernos provinciales, de manera que limitan la participación del gobierno”. Para Lozano “las mineras operan con una fuerte incidencia en distintos gobiernos provinciales. En el caso del proyecto de Pascua-Lama o la Barrick tienen al gobernador Gioja como testaferro de la empresa”. Dijo entonces que está dispuesto a “seguir batallando para rechazar el veto y aspiramos a que la nueva composición parlamentaria nos permita tener más participación en este juego”.

El Diputado de "Proyecto Sur" se refirió además a la poca conciencia que hay en la sociedad Argentina sobre las problemáticas ambientales y sus consecuencias “No hay conciencia adecuada de que estamos en presencia de un verdadero proceso de saqueo de los recursos naturales con los que contamos. Ni hay conciencia de que los minerales que se están llevando no son solo los que se declaran”. Y agregó que “menos áun se sabe que esto podría redundarle al país miles de millones de dólares anuales, en caso de que se pudiera hacer bajo un estricto de control ambiental y público. Creo que sí hay algo de conciencia del daño ambiental”. Para Lozano “Lo que está faltando es la existencia de fuerza políticas y organizaciones sociales de alcance nacional que tomen el tema para instalarlo públicamente en la agenda como corresponde. Esto es lo que venimos trabajando en Proyecto Sur” Desde Ipodagua.com.ar se le planteo si es un error cargar al oficialismo de no dar estos tratamientos cuando tampoco a la oposición política se le escucha hablar de los temas ambientales “sería un error concentrar el problema en el oficialismo, hay una capacidad de influencia institucional y que tiene hoy una sólida presencia en determinadas provincias de nuestro país y influencia institucional no solo en el oficialismo sino en una gran parte de la oposición consentida que existe en nuestro país que prácticamente en este tema no plantean cosas diferentes” y soltó que ni “El PRO de Macri, la UCR y la Coalición Cívica tienen puntos de conflictos con estos intereses de los cuales estamos hablando”. Aunque “existen dentro de estas fuerzas sectores que tienen intenciones más abiertas”.

Botnia y la lucha de Gualeguaychú
Lozano se refirió a la lucha del pueblo de Gualeguaychú “si algún rasgo de discusión sobre el medio ambiente ha existido en gran medida se debe a la actitud que tomo el pueblo de Gualeguaychú. Hasta que apareció Gualeguaychú, eran femémonos locales, no nacionales”. Además destaco logros de la Asamblea Ambiental “el tema está instalado y que los hechos de contaminación hayan tenido el estado publico es por el triunfo del movimiento social”.

Los Kirchner y su demagogia en el conflicto
Hizo además referencia al modo que el conflicto es manejado por la gestión K “está claro que el gobierno no le dio entidad al problema hasta que esto se transformo en el gran candombe nacional”, recién ahí “se dio de mala manera, perdiendo instancias institucionales claves en la negociación del Uruguay”.

Calificó al Mercosur “de disparate", y argumentó que "en este proceso, hay dos países separados por el correr de un río, y donde a la vera de una de las orillas (en el caso uruguayo) desde hace 20 años se está instalando un tipo de salida productiva basada en la implantación de pasteras como Botnia, y en la otra (por Gualeguaychú) se venia consolidando una estrategia del turismo ambiental, clave del desarrollo de la región. Y esto no se discute en el Mercosur, porque priman los interés de Botnia sobre los estados de la región”.

Agrotóxicos y su espera en el debate parlamentario
“Durante el debate de la 125 surgió una agenda agropecuaria que en uno de sus puntos habla de la desojización. Debiera ser una prioridad, ya que tiene efectos complejos en términos por una lado de concentración de la actividad en el sector agropecuario, debilita la pequeña y mediana producción y de la agricultura familiar, y de impactos serios en términos ambientales por los desmontes que se producen al amparo de la expansión de la soja. Cuando se planteo la ley de bosques, en el parlamento hubo que pelear con el lobby sojero y contra los gobiernos provinciales que favorecen los desmontes. Hay que reordenar la dinámica agropecuaria para limitar el proceso de desojización”

Adhesión a la charla de Ipodagua
El Diputado se comprometió a acompañar a Ipodagua en la charla que se realizará el 22 de abril en la Legislatura Porteña a las 19:00hs, bajo el lema "Botnia-Gobiernos, pacto para la contaminación impune, “Trataremos de acompañarlos el 22 en la Legislatura y el 26 en la marcha en Gualeguaychú”, expresó.
Sergio Giachino
(fuente)

Los "banderilleros de la muerte"

domingo, 29 de marzo de 2009
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Su vida por unos míseros centavos ! - 29/03/2009



Las Petacas: usan "chicos bandera" para la aplicación de agroquímicos
Los menores se paran donde cae la nube de plaguicida y marcan el lugar por el que debe volver el fumigador

Las Petacas.- En el marco de la cobertura en esta localidad para tratar la lucha que los Vecinos Autoconvocados mantienen para preservar el medio ambiente, y poco después de que los ambientalistas visitaran la comuna para manifestar sus reclamos, LaCapital dialogó con dos hermanos, de 14 y 16 años, que realizan tareas de "banderilleros". En un impactante testimonio los jóvenes relataron cómo es el oficio de guía que hacen en los campos cuando son rociados con agroquímicos.

La situación que relatan -más allá de estar reñida con la legislación laboral que prohíbe emplear a menores para trabajos insalubres y limita el tiempo de las tareas- violenta hasta la indignación porque vulnera los principios que todo ser humano debe enarbolar en señal de respeto por el prójimo; todo en nombre del desarrollo económico que en ciertos ámbitos parece justificar cualquier método.

- ¿Cómo es el trabajo de banderillero?
-Entrevistado 1: Primero se comienza a fumigar en las esquinas, lo que se llama "esquinero". Después, hay que contar 24 pasos hacia un costado desde el último lugar donde pasó el "mosquito", desde el punto del medio de la máquina y pararse allí.

- ¿A cuántos metros pasa el mosquito de ustedes?
-Dos o tres metros.

- ¿Qué productos usan?
-Randap, a veces 2-4 D. Tiran insecticidas y mata yuyos. Tienen un olor fuertísimo. A veces también ayudamos a cargar el tanque. Cuando hay viento en contra nos da la nube y nos moja toda la cara.

- ¿Usan guantes o protección?
-No, no nos dan nada de eso.
 
- ¿Cuanto les pagan?
-Entrevistado 2: Con el "mosquito" pagan de 20 a 25 centavos la hectárea y con tractor 50 centavos. La diferencia es que el tractor va más lerdo. Con el "mosquito" hacen 100 o 150 hectáreas por día. Se trabaja con dos banderilleros, uno para la ida y otro para la vuelta.

- ¿Cuánto trabajan?
-E.1: Trabajamos desde que sale el sol hasta la nochecita. A veces nos dan de comer ahí y otras nos traen a casa, depende del productor.

- ¿Los buscan siempre?
-E.2: Sí, vamos nosotros y otros dos chicos que viven acá cerca. Trabajamos más o menos tres veces a la semana en tiempos de fumigación.

- ¿Ustedes saben que esos líquidos les pueden hacer mal?
-E.2: Sí, lo aprendí en primer año de la escuela.

- ¿Qué les puede pasar?
-E.2: Que tengamos cáncer.
-E.1: Cuando volvemos tengo dolor de cabeza y de estómago y cuando estamos ahí también.

- ¿Eso lo hablaron con la gente que los contrata?
-E.2: No.

- ¿Ellos no les preguntan nada?
-E.1: No.

- ¿Cuánto hace que trabajan?
-E.2: Hace tres o cuatro años. En los tiempos de calor hay que aguantárselo al rayo del sol y encima el olor de ese líquido te revienta la cabeza. A veces me agarra dolor de cabeza en el medio del campo.
-E.1: Yo siempre llevo remera con cuello alto para taparme la cara y la cabeza.

- ¿Quién los contrata?
-E.2: Nos buscan dos productores. Cada uno tiene su gente, pero algunos no porque usan banderillero satelital.

- ¿Donde lavan los "mosquitos"?
-E.1: A veces los lavan en el campo o atrás de nuestra casas. Ahí nomás, donde antes sacábamos el agua para tomar.

- ¿El trabajo es pesado?
-E.2: Hacemos un descanso al mediodía y caminamos 200 hectáreas por día. No nos cansamos mucho porque estamos acostumbrados. Los productores no nos dan nada, nosotros llevamos una botella de agua.

-¿Se te pasa enseguida el dolor de cabeza?
-E.1: No, tengo que venir a mi casa y tomarme una pastilla.
-E.2: A mí me dolía la cabeza y temblaba todo. Fui al médico y me dijo que era por el trabajo que hacía, que estaba enfermo por eso. La primera vez que me pasó fue antes de trabajar de banderillero, fue la primera vez que me acerqué a los líquidos.

El padre de los jóvenes también participaba en esas tareas pero tuvo que abandonar por razones de salud. "No voy más a las fumigaciones porque me agarra una hinchazón insoportable en todo el estómago", indicó.

- ¿Qué decidieron hacer con los chicos?
-Padre: Yo sabía que a ellos les iba a hacer mal a la salud. Así que apenas pude les dije que no vayan más. Total trabajan por una miseria? pero hay veces que no tenemos otra opción. Necesitamos hacer cualquier trabajo.

Sobre el final, uno de los chicos manifestó que "en caso de que no tengamos otra cosa y necesitemos plata, volveremos de bandera en la próxima temporada".

Al respecto solicitaron la intervención comunal "para erradicar definitivamente el uso de los menores en las operaciones con esas máquinas y, eventualmente, aviones sin equipo de GPS y también en otras funciones vinculadas a la aplicación de plaguicidas".

Los autoconvocados y la Funam instaron a Battistelli para que "en un plazo de 30 días corridos elabore un programa de erradicación de todas las actividades contaminantes relevadas y defina una franja de protección de mil metros alrededor del pueblo para que no puedan usarse plaguicidas de ningún tipo".
Ese plazo venció recientemente, y por lo tanto ambas entidades están decididas a dirimir el tema ante la Justicia.

El caso a la Justicia
Los vecinos autoconvocados de esta localidad entregaron en la comuna una carpeta que contiene el resultado de las investigaciones que realizaron sobre el impacto de las actividades agropecuarias en la población, en especial del mal uso de agroquímicos y la probable contaminación a los habitantes.
Según explicaron, "la comuna ya había sido emplazada para analizar diversas situaciones de riesgo respecto al funcionamiento de cerealeras, almacenaje y manejo de granos y fitosanitarios dentro del ejido urbano", entre otras irregularidades detectadas. Por esa razón, adelantaron que en breve harán presentaciones en la Justicia federal, para que se encargue de investigar los casos de contaminación ambiental sobre la población.

Anteriormente, la Agrupación de Vecinos Autoconvocados de Las Petacas y la Fundación para la Defensa del Ambiente (Funam) habían emplazado al presidente comunal Miguel Angel Battistelli para que elabore un programa de erradicación de actividades contaminantes relacionadas con las explotaciones agropecuarias y el uso de agroquímicos.

En una carta documento enviada a la comuna, los vecinos indicaron que en la localidad "existen amplias y generalizadas violaciones a la ley nacional de residuos peligrosos y a otras normas nacionales y provinciales, con el caso extremo de la utilización de menores como "banderas" para marcar el área alcanzada por los agroquímicos en los sembrados.

Entre otras infracciones -que calificaron como "riesgosas para la salud"- destacaron el descarte de envases de plaguicidas en el basurero municipal y la quema de esos recipientes "en forma continua, lo que pone en grave peligro el ambiente y la salud de las personas".

También mencionaron la acumulación con fines comerciales de envases descartados de plaguicidas en pleno poblado, en lugares a cielo abierto y otros cubiertos, el estacionamiento de máquinas "mosquitos" contaminadas o conteniendo plaguicidas dentro del ejido urbano y la localización y funcionamiento de depósitos de cereales cuyas operaciones de secado diseminan partículas de riesgo contaminadas con plaguicidas dentro del pueblo.

Además, destacaron la "continua operación de máquinas "mosquito" y los aviones fumigadores en los bordes y sobre la planta urbana, lo que provoca la contaminación de personas y bienes y podría estar afectando su salud, en especial la de los niños".

En esa oportunidad los ambientalistas ya habían denunciado la existencia de casos extremos, como la utilización de menores como "banderas", que se paran en el campo para marcar el límite alcanzado por la nube de químicos e indicar dónde debe pasar el vehículo aspersor en su próxima vuelta.
(fuente)

GLIFOSATO DE LA MUERTE

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Y para beneficio de quién ? - 29/03/2009



miércoles 2 de julio de 2008
El Glifosato
ALGUNOS COMENTARIOS DESPUÉS DE LA TORMENTA

El Glifosato es un herbicida sistémico cuya patente era, hasta que venció, de la empresa Monsanto. En la Argentina se usa ahora una versión china de mucho menor precio y que probablemente deja mayores residuos tóxicos. La Soja RR es una soja manipulada genéticamente para resistir al glifosato. Para ello, se le incorporaron genes de la petunia, planta que posee una resistencia natural al herbicida. La formulación comercial del glifosato por Monsanto se denomina Roundup Ready, formulación en que el glifosato se mezcla con otros insumos sumamente tóxicos que le permiten actuar sobre los vegetales. La Soja RR significa entonces Soja Resistente a Roundup Ready. Si bien durante años las empresas y las asociaciones de siembra directa, dijeron que el glifosato era inocuo, en muchos casos estos empresarios nos invitaron teatralmente a tomarnos un vaso de Glifosato, cosa que jamás concretaron, en realidad este herbicida jamás se utiliza solo como tal, sino en una formulación química comercial donde los otros componentes son altamente tóxicos. Y de eso no se habla. De todas maneras, crecientes evidencias demuestran que tampoco el glifosato es inocuo y en la Universidad de Paraná se ha probado su fuerte impacto sobre las poblaciones de pequeños anfibios y por lo tanto cómo irrumpe y afecta la cadena biótica. Las fumigaciones en la frontera Colombo ecuatoriana, en zonas absolutamente vírgenes de contaminación, han permitido corroborar los gravísimos impactos de este Herbicieda, sobre las poblaciones de la zona. También en todas las localidades argentinas cercanas a sembradíos de soja, se evidencian crecientes casos de dermatitis, asma y en especial muchísimos casos de cáncer.

Nuestra Campaña Paren de Fumigar consiste en llevar conciencia a las personas de la vinculación entre sus enfermedades y el modo en que son fumigados. Que comprendan la asociación entre la pérdida de salud y la muerte con el modelo productivo que otros eligieron poner en marcha. Exponemos entonces los impactos y orientamos denuncias y demandas judiciales. La lucha es compleja porque el modelo de sojización ha colonizado los claustros universitarios, las instituciones de investigación y los despachos judiciales con sus propios valores. De esa manera, resulta polémico siempre el enfrentar y cuestionar miradas organizadas para no ver los impactos propios de la agricultura industrial. El modelo de monocultivos de soja para exportación configura una nueva dependencia en los marcos globales del capitalismo, una dependencia que nos fuera asignada en los años noventa por las necesidades de Europa y que hoy se extiende al mercado Chino, necesitado de forrajes para satisfacer con carnes rojas a sus nuevos ricos.

Este modelo neocolonial de dependencia a las Corporaciones y a los mercados internacionales, nos conduce ahora a la producción de Agrocombustibles para la exportación, lo que sería la fase superior del modelo de agronegocios y agricultura industrial, e incluye nuevos puertos privados sobre la Hidrovía Paraná Paraguay, la incorporación de enormes fondos de inversión a la vez que una integración vertical de capitales en procura de mayores escalas y de vinculación de la producción de soja con el complejo aceitero exportador y con la producción masiva de carnes en encierro, alimentadas en los mismo puertos, con los deshechos húmedos de la propia fabricación de los biocombustibles.

La posibilidad y el temor de que la producción de combustibles desde la agricultura encarezca los alimentos y aumente el hambre en el mundo, se extiende por las instituciones internacionales y los diversos gobiernos, en los que se visualiza con temor que en el planeta, miles de millones de seres humanos serán presa del hambre en los próximos años, como consecuencia de opciones productivos y encarecimiento de todo aquello que constituye su comida. Por todo ello, nosotros como GRR y acompañados por numerosas organizaciones de activistas amigos, alentamos en Europa una moratoria para los cortes de naftas ya anunciados para los próximos años y que les obligarán a comprarnos enormes cantidades de estos biocombustibles para mantener su parque automotor y la producción eléctrica. Tambien propugnamos en nuestro país un uso más racional del petróleo que nos resta, que se destine para uso exclusivo del mercado interno, a la vez que proponemos el respaldo a desarrollos locales que permitan producciones y comercializaciónes sin mayores insumos fósiles, tales como cadenas de frío, packaching y traslados, de tal manera de simplificar el abastecimiento de las poblaciones y el acceso a mercados de cercanías de modos alternativos tales como la tracción a sangre, sin consumo de petróleo.
Nosotros tememos que más allá de las discusiones en torno a las retensiones, las próximas etapas de este modelo impliquen mayores amenazas, en especial cuando comienzan a intervenir importantes fondos financieros y cuando los recursos básicos tanto del suelo como del ambiente, comienzan a entrar en una peligrosísima cuenta regresiva, sin que los organismos pertinentes del Estado adviertan a los funcionarios políticos hasta el momento y con suficiente énfasis, del peligro inminente de nuevos colapsos de los ecosistemas como los ya registrados en el Chaco o en los bajos meridionales de la provincia de Santa Fe, y lo que es aún más importante todavía, la creciente y extendida muerte de la vida microbiana en los suelos de la zona agrícola y su irreparable pérdida de fósforo y de materias orgánicas, como consecuencia de los monocultivos.

por Jorge E. Rulli (18/07/2008)
Grupo de Reflexión Rural
http://www.grr.org.ar/
(fuente)