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INFORME GREENPEACE MENCIONA LA PASTERA ENCE

martes, 7 de julio de 2009
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En España siguen sin querer a ENCE - 07/07/2009



Greenpeace denuncia la contaminación y degradación del litoral asturiano


Oviedo.- La organización Ecologista Greenpeace ha hecho público hoy su informe anual sobre el estado de la costa española en el que denuncia que la contaminación de las aguas y la "degradación" del litoral asturiano, así como la actitud de los ayuntamientos y la "complicidad" del Principado.

Según recoge el informe "Destrucción a toda costa 2009", siete de los nueve espacios protegidos del litoral de la región están en peligro debido, entre otras cosas, a que en ellos hay proyectadas 33.543 viviendas, dos puertos, 4 polígonos industriales y un campo de golf.

Vista del mar Cantábrico tomada desde la playa de Santa Marina, en Ribadesella.

Además Asturias es la comunidad con mayores niveles de contaminación marina de toda la costa cantábrico-atlántica.

El Principado es, después del País Vasco, la comunidad con menos Espacios Naturales Protegidos (ENP) en los 406,5 kilómetros de costa, de los cuales sólo 63,6 (el 15,6 por ciento) cuentan con algún tipo de protección.

Estos 63 kilómetros se encuentran acosados, según Greenpeace, por el urbanismo "al más puro estilo Mediterráneo", la construcción de infraestructuras y la contaminación pese a que en el año 2005 se aprobó el Plan de Ordenación del Litoral Asturiano (POLA), que protege los primeros 500 metros de la costa, y que a día de hoy sigue sin implementarse.

Los ecologistas culpan a los ayuntamientos de la situación y alegan que son ejecutores "a la carta" de los proyectos de los promotores inmobiliarios para lo que cuentan con la "complicidad" del Principado en apoyo de un urbanismo "insostenible" localizado sobre todo en Tapia de Casariego, Navia, Cudillero, Castrillón, Corvera, Gozón, Oviedo, Gijón, Parres, Colunga, Llanes y Ribadeo.

Además el informe indica que hay proyectados 20 campos de golf en la región, como el que amenaza el Paisaje Protegido de Cabo Peñas, y 2.500 nuevos amarres.

La industria es, según el informe, la principal responsable de la contaminación que vive el litoral asturiano ya que "goza de una permisividad excesiva de las administraciones", a lo que hay que sumar el intenso tráfico marítimo y a las actividades portuarias.

Entre las industrias más sucias, Greenpeace pone especial énfasis en las centrales térmicas por su contribución al cambio climático, la contaminación térmica de las aguas y polución química que producen con el lavado de carbones y destaca la de Aboño, por su cercanía a la costa.

El análisis de las muestras ambientales realizado por la organización revela que la presencia de sustancias contaminantes vinculadas a las operaciones portuarias, como hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH) y metales pesados, es la más elevada de la costa atlántico-cantábrica española.

En este sentido, asegura que parte de la situación actual es achacable a la ampliación del puerto de El Musel ya que los lodos portuarios son muy contaminantes por su contenido en metales pesados, hidrocarburos, aceites y pinturas y han sido vertidos de forma constante en Asturias.

Según Greenpeace, en los últimos siete años se han realizado vertidos de lodos pertenecientes a diez puertos diferentes en 25 puntos de la costa.

Asimismo se detallan los puntos en peligro de la costa asturiana, entre los que figuran las zonas protegidas de las rías del Eo, Villaviciosa, Ribadesella y Tinamayor, Peñarronda-Barayo, el cabo Busto-Luanco, los yacimientos de icnitas entre Gijón y Ribadesella y la playa de Vega.

Estos se encuentran amenazados por las ampliaciones de distintos puertos, creación nuevos astilleros, el creciente urbanismo, las infraestructuras, la térmica de Aboño, la regasificadora y la contaminación causada por las actividades portuarias y los vertidos de empresas como Renny Picott y la papelera Ence.

El informe también recuerda que en la costa asturiana, además de las distintas especies vegetales, hay salmones, nutrias, delfines, marsopas, lampreas, anguilas y numerosas especies de aves e invertebrados de interés comercial como la navaja o la almeja, cuya supervivencia y conservación depende del buen estado del ecosistema.

A nivel nacional, el informe constata que más de la mitad de los espacios naturales protegidos de la costa española están amenazados y señala a la Comunidad Valenciana, Andalucía y Canarias como las tres autonomías que "más desprecio" muestran hacia esos espacios.

El informe ha analizado el estado de 233 espacios litorales amparados por alguna figura de protección nacional o internacional, repartidos en los más de 8.000 kilómetros de costa, de los que más de la mitad, en concreto 120, sufren algún tipo de amenaza por proyectos urbanísticos, de infraestructuras o contaminación.
(fuente)


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URUGUAY - FORESTACIÓN INVADE ESPACIOS NATURALES

lunes, 6 de julio de 2009
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Se violan las reglamentaciones vigentes tanto en Uruguay como Argentina - 06/07/2009



6 de Julio 2009

La forestación avanza sobre la Quebrada de los Cuervos

Días atrás el Grupo Guayubira visitó la zona de la Quebrada de los Cuervos en el departamento de Treinta y Tres, primera en entrar al Sistema Nacional de Areas Protegidas bajo la categoría de “Paisaje protegido”.

Para nuestra sorpresa, vecinos de la Quebrada nos mostraron como desde el norte viene avanzando la forestación a ritmo acelerado. La zona de la Quebrada de los Cuervos –a pesar de ser paisaje protegido– no es ajena a este avance. Parte del área es propiedad de la empresa norteamericana Weyerhaeuser (Colonvade) y lindante a la misma, en la zona de amortiguación o de transición, hay campos propiedad también de Weyerhaeuser y de la empresa forestal extranjera Pradera Roja.

“Miren que son pagos lindos…”

A medida que avanzamos en nuestro recorrido vamos descubriendo las serranías. En las partes altas la vista es hermosa, la mirada se pierde en el horizonte ondulación tras ondulación. Al internarnos en las laderas internas de las quebradas descubrimos el monte de quebrada con sus distintas espesuras y protector de los arroyos Yerbal y Yerbal chico, afluentes del Río Olimar, cursos que alimentan de agua potable a la ciudad capital.

Una convivencia posible

En la Quebrada la belleza del paisaje serrano, montes nativos y cursos de agua se combina con las producciones locales y el turismo a pequeña escala.

La asignación de la categoría paisaje protegido a la zona de la Quebrada de los Cuervos permite que los vecinos que forman parte del área permanezcan en la misma y puedan seguir desarrollando sus actividades como hasta ahora. Con ansiedad esperan la convocatoria para participar en la elaboración del plan de manejo del área.

Una convivencia imposible

“La forestación ya nos tomó” comenta un vecino con tristeza al hablar de la presencia cada vez mayor de empresas forestales en la quinta y cuarta sección del departamento, al tiempo que pregunta “¿y qué podemos hacer nosotros?”. Se respira un aire de impotencia por parte de los pequeños productores familiares frente al avance de las empresas trasnacionales.

Hay incertidumbre sobre los nuevos propietarios de los campos. Se sabe que la mayoría son empresas forestales y se supone que de origen extranjero. Nos explican que muchas veces las compras se hacen a través de personas físicas que luego terminan siendo representantes de forestales. Además de Weyerhaeuser y Pradera Roja, a partir de datos conseguidos luego de una exhaustiva averiguación por parte de algunos vecinos, se sabe de la presencia de la forestal Atlántico Sur con capitales chilenos.

La modalidad imperante también genera incertidumbre, ya que en general lo primero que hacen las empresas forestales al comprar las tierras es arrendarlas para ganadería. De esta forma no es obvio el destino final para monocultivos de árboles. Incluso los arrendamientos se hacen hasta once meses para evitar los contratos anuales y poder disponer del campo en cualquier momento y evitar así la posibilidad de procedimientos legales por parte de los arrendatarios. De acuerdo con una persona entrevistada, de un momento a otro “viene una cuadrilla y forestan de golpe. La gente no lo ve, cuando te querés acordar está todo forestado”.

El caso de la “Estancia El Tatú”

El predio de la ex Estancia El Tatú está junto al límite del área protegida y su nombre deriva de la presencia de cantidad de tatúes entre otras especies de fauna nativa. Hoy gran parte de su superficie está forestada. Se hicieron surcos sin considerar criterios para prevenir la erosión del suelo (a favor de la pendiente). También se aplicaron herbicidas en amplias áreas y un vecino cuenta que luego de la fumigación visitó el lugar y no encontró ni un tatú ni una mulita ni nada, todo estaba marrón, sin vida.

Pa hallar los viejos lugares … algún camino ha de haber

Los vecinos no bajan los brazos; se han comunicado y se siguen comunicando con las distintas autoridades que tienen competencia en la zona. Les preocupa la ausencia de un plan de manejo para el área y la demora en la creación de la Comisión Asesora Específica para el área, espacios en los cuales ellos esperan poder formar parte. Les preocupa la aprobación del proyecto de forestación de Pradera Roja a pesar de estar dentro de la zona adyacente al área protegida y tienen la incertidumbre sobre si Weyerhaeuser también va a ser autorizada a forestar en sus predios dentro del área.

Un tema central para el debate electoral

Los hallazgos aquí brevemente reseñados de la visita a la zona son muy preocupantes –ya que se trata de un área protegida- y ameritan la atención de las autoridades competentes. Lamentablemente, no son una excepción, sino que constituyen una prueba más del avance silencioso y avasallador de la forestación sobre nuestro territorio.

Hasta ahora, el proceso electoral ha estado centrado en la definición de candidatos a ocupar la Presidencia de la República. Sin dejar de apreciar la importancia de elegir a quien puede llegar a presidir el país durante los siguientes cinco años, es de esperar que en esta segunda etapa la discusión se centre más en la definición del modelo de país que cada partido se propone desarrollar en caso de resultar vencedor en las elecciones nacionales.

En ese sentido, sería fundamental que los candidatos presidenciales informaran a la población en general sobre su opinión respecto al tema de la concentración y extranjerización de la tierra, en particular vinculada a la forestación. A esta altura para nadie es un secreto que las empresas forestales –en particular extranjeras– continúan adquiriendo tierras en los más diversos puntos del país, ocupando tierras antes dedicadas a la ganadería, agricultura y a la producción familiar. Urge por ello una definición de los dos principales candidatos –y de sus partidos– sobre si piensan adoptar o no medidas para frenar el actual proceso concentrador y extranjerizador de la tierra.

por más información:
Grupo Guayubira
02 413 2989 - 410 0985
099 367 966
info@guayubira.org.uy


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PEPE MUJICA - Una esperanza de cambio para Uruguay

domingo, 28 de junio de 2009
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El conciliador Pepe Mujica - 28/06/2009



A DOS DIAS DE LAS ELECCIONES INTERNAS DE TODOS LOS PARTIDOS PARA LA CANDIDATURA A PRESIDENTE
Mujica, Lacalle y Bordaberry lideran los sondeos en Uruguay
Son del Frente Amplio y los partidos Nacional y Colorado, respectivamente.


A dos días de las elecciones internas de todos los partidos uruguayos, una encuesta publicada ayer por el diario El País muestra que -de seguir la misma tendencia- en las elecciones presidenciales de octubre el Frente Amplio obtendría 44% de votos y todos los partidos de la oposición reunidos (el Nacional, el Colorado y el Partido Independiente aunque éste sólo cuenta con un 1% de adherentes) sumarían el 47%.

Estas cifras han llevado a varios analistas políticos a pensar que, en octubre, el balotaje es el escenario más probable. De ser así, los uruguayos conocerían el nombre de su nuevo presidente recién en el mes de noviembre.

El politólogo Adolfo Garcé fue uno de los que empezó a hablar de los comicios de octubre y de una segunda vuelta. "Es muy probable que esto suceda ya que el Frente Amplio ha tenido una fuga de votos tanto por izquierda como por el centro", sostuvo. Garcé, además, ve como imposible que en este tiempo el Frente pueda captar votos. "Es excepcional el crecimiento de un partido mientras esté en el gobierno", indicó.

César Aguiar, de la consultora Equipos Mori, cree también en ese escenario de balotaje. "Sería un error grave para el Frente Amplio creer que gana en primera vuelta; es posible pero no es el resultado más probable", sostuvo. "En este tiempo el Frente no va a tener que dedicarse sólo a sus 'viejos creyentes'; deberá atender también a otros dos grupos: los que no son votantes 'afines' y a aquellos que en 2004 le dieron su respaldo por estar cansados de los partidos tradicionales", añadió.

En este último punto, la presencia de Danilo Astori en la fórmula presidencial es vista como fundamental para captar votos de centro. Eso fue lo que sucedió en las últimas elecciones, cuando mucho tiempo antes Tabaré Vázquez lo anunció como ministro de Economía.

Astori es hoy uno de los tres precandidatos del Frente Amplio pero, según coinciden todas las encuestas, no tiene chance alguna de ganar, salvo que ocurra algún imponderable, ya que está más de 20 puntos debajo del senador José Mujica.

En el Frente Amplio, en general, se ve con muy buenos ojos la fórmula Mujica-Astori, porque sería de todas la que contaría con mayores posibilidades de triunfar en octubre o, en su defecto, en noviembre. Difícilmente esta fórmula pueda sellarse el domingo pero, según pudo saber Clarín, sería anunciada días más tarde.

En este aspecto, en el Partido Nacional (también llamado Blanco) las cosas parecen estar más clara. Sea cual fuere el resultado del domingo, esa misma noche, casi con seguridad, quedará sellada la fórmula Lacalle-Larrañaga o Larrañaga-Lacalle.

Al estar cerrada la interna del partido Colorado, donde Pedro Bordaberry capta más de dos tercios del total de posibles votantes, la interna blanca es la única que presenta una real competencia, por más que todos los sondeos dan como vencedor al ex presidente.

La consultora Equipos Mori mostró a Lacalle con un 57% de intención de voto frente a un 41% de Larrañaga. La consultora Cifra marcó una diferencia de 9 puntos.

Teniendo en cuenta que el Frente Amplio y el Partido Blanco captan hoy la mayor parte del electorado con una importante ventaja sobre el Partido Colorado, si no se produce un brusco cambio de escenario -lo que parece improbable- el próximo presidente de Uruguay, elegido en octubre o noviembre, sería o Mujica o Lacalle.
(fuente)

Menos "tecnología de punta" y más bienestar general para TODOS !

lunes, 22 de junio de 2009
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Basta con este verso que beneficie a unos pocos y mata a todos ! - 22/06/2009



ENFOQUE
Tecnologías de punta y desarrollo
Por Miguel Teubal*

En años recientes se ha intensificado en nuestro país el interés por las denominadas “tecnologías de punta” presumiblemente como factores esenciales del “desarrollo”. Por tecnología de punta puede entenderse “cualquier tecnología que fue recientemente inventada y que es de avanzada”. La creación de un Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva tendría entre sus finalidades la promoción de estas tecnologías. 

Si bien por lo general se remiten a tecnologías cuyos campos de aplicación se vinculan con la frontera del conocimiento científico, por ejemplo, la biotecnología, la informática, la nanotecnología, también pueden incidir sobre el desarrollo de otros campos de aplicación entre los cuales se encuentran los recursos naturales. En efecto, las tecnologías que se impulsan en el campo de los recursos naturales, concretamente aquellas vinculadas con la soja transgénica y la minería metalífera a cielo abierto, e incluso las nuevas pasteras como la de Botnia en el Uruguay pueden ser consideradas tecnologías de punta. Tras muchos años de neoliberalismo, de multiplicidad de desregulaciones y medidas promocionales hacia estos sectores, se han comenzado a aplicar cambios que son considerados portadores e impulsores de tecnologías de punta.

Por lo general se piensa que la tecnología de punta es forzosamente buena, impulsora del progreso y del bienestar del país y de la comunidad en general. Pero esto no es necesariamente así. La semilla transgénica fue inventada no para paliar el hambre en el mundo, sino para acrecentar la rentabilidad de las empresas que la promueven juntamente con el paquete tecnológico que la acompaña. Monsanto, la principal proveedora de semilla en el mundo, incrementa sus ganancias con la difusión de la semilla transgénica. Una vez establecida en el mercado, los productores agropecuarios –contrariando 10 mil años de agricultura durante los cuales éstos reproducían su propia semilla– se ven obligados a comprarla año tras año a la empresa transnacional. Por ahora, eso no ocurre al ciento por ciento: los productores pueden también reproducir su propia semilla. Pero eso ocurrirá cuando Monsanto imponga en el mercado terminator, una semilla “de última generación” que se suicida después de su primer (y único uso). Entonces sí, los productores agropecuarios se verían obligados a comprar a Monsanto o a sus licenciatarias esa semilla año tras año. Y no sólo eso. También tendrían que comprar el paquete tecnológico que la acompaña, incluyendo los agrotóxicos que son provistos por la empresa o sus licenciatarias. No resulta descabellado pensar que aquello que dicen productores canadienses de que Monsanto quiere controlar la producción alimentaria mundial sea cierto. Escasas son las perspectivas críticas que se plantean sobre la materia.

La minería “a cielo abierto” también involucra la utilización de una nueva tecnología de punta. En vez de utilizar los tradicionales socavones de la minería de antaño, se dinamitan grandes extensiones del territorio involucrando montañas y glaciares enteros y se aplica el método de lixivización para separar aquellos materiales valiosos que se buscan, de los que no lo son. El sistema de lixivización es una tecnología de punta que utiliza una cantidad exorbitante de cianuro y otros elementos, así como agua a raudales que escasea y que termina siendo contaminada. Todos estos factores inciden sobre la actividad agropecuaria, turística, y la vida misma en las provincias en las que se ha establecido o se proyecta establecer estos emprendimientos mineros.

En el caso de las pasteras también se introducen métodos nuevos de cloración, aunque se sigue tirando cloro elemental a los ríos, se utiliza ácido sulfúrico –50.000 litros diarios en el caso de Botnia–, 14 millones de metros cúbicos de gases, que van a la atmósfera. El ácido sulfúrico se transforma en ácido sulfídrico, el cual genera un olor a podrido insoportable en todos los lugares donde hay plantas de este tipo. También en este caso hay una utilización masiva del agua, y contaminación no sólo del agua sino también del aire.

Las denominadas tecnologías de punta en el campo de los recursos naturales tienen muchas cosas en común: fueron impulsadas en el marco del neoliberalismo económico; se vinculan necesariamente con el interés de grandes corporaciones que las impulsan; se remiten a escalas de producción mucho mayores a las tradicionales desplazando multiplicidad de actividades preexistentes; desplazan masivamente tanto a trabajadores rurales, al campesinado, a la agroindustria en general, como a pobladores cordilleranos; significan la depredación, el saqueo y la contaminación de recursos naturales esenciales, como por ejemplo el agua, que no son reproducibles; se orientan fundamentalmente hacia las exportaciones, con lo cual no contribuyen necesariamente a resolver necesidades internas; y, por último, aunque parezca extraño, no son esenciales para la vida de las comunidades, o del mundo en general. Podemos vivir sin oro y también sin soja, pero no podemos vivir sin agua ni alimentos. En efecto, generan mucho valor de cambio, grandes rentabilidades para algunas pocas grandes empresas, pero muy poco valor de uso para la comunidad. No sólo eso: se asocian a actividades de altísimo detrimento para las comunidades locales ya que sus efectos “externos” o “deseconomías” superan con creces las presuntas ventajas que generan para las grandes empresas que las impulsan y utilizan

* Economista, profesor consulto de la UBA-Conicet.
(fuente)

CELULOSA ARGENTINA - Inacción de la Justicia

lunes, 11 de mayo de 2009
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Y el Estado dónde está ? -11/05/2009




Celulosa en Capitán Bermudez
Huele a podrido

Desde 1929 se encuentra instalada en la localidad de Capitán Bermudez, la empresa Celulosa S.A, dedicada a la producción de pasta de celulosa y papeles para impresión. El cloro elemental que se utiliza para el blanqueamiento de la pasta de papel desprende sustancias tóxicas como dioxinas y furanos, causantes de cáncer. Además, la empresa fue denunciada por arrojar desechos tóxicos al río Paraná. enREDando consultó a Cecilia Bianco, integrante del Taller Ecologista.

A unos escaso 15 km de Rosario se encuentra Capitán Bermudez. Su principal característica es el bosque de eucaliptus, propiedad de la empresa radicada desde 1929 y dedicada a producir pasta de celulosa: Celulosa S.A, de capitales uruguayos. Esta vecina localidad se caracteriza también, por el fuerte olor a huevo podrido que abunda en el aire. Sus vecinos, lamentablemente, se han acostumbrado a convivir con los olores intensos que desprende el proceso de la pasta de papel, y lo que es más grave aún, a vivir expuestos a posibles daños ambientales.

Cecilia Bianco, integrante del Taller Ecologista, afirma que desde la organización no han podido llevar adelante estudios ambientales para determinar el grado de contaminación que produce la empresa, debido a los altos costos que esto implica, y que además, deberían ser realizados por el Estado, responsable de garantizar la salud de la población y el cuidado del medio ambiente.

Sin embargo, los impactos son claros y están a la vista: además del olor a podrido que se respira continuamente, se ha observado espuma en el río, cercano a la costa donde se encuentra Celulosa, producida por los desechos tóxicos arrojados a las aguas del Paraná. En esa zona no habitan peces.

En este sentido, la organización Greenpeace ha difundido un informe sobre la situación de las pasteras en Argentina. En el mismo, se detalla un capítulo dedicado a Capitán Bermudez. “Las denuncias por contaminación son de larga data. Ex empleados de la planta de Capitán Bermúdez que trabajaron hasta fines de los ‘90 afirman que la empresa tendría “registros de los desechos tóxicos” y que “se habrían detectado serias irregularidades en la toma de muestras del agua del río Paraná con el fin de ocultar los altos grados de contaminación”. Las mismas fuentes informan que los funcionarios “avisaban con anticipación cuándo habría inspecciones” y entonces “se bajaba el nivel de producción o directamente se paraba”.

En diciembre de 1998, Greenpeace la denunció por verter sustancias contaminantes en el río Paraná. “Entre los compuestos hallados se encontraron cloroguaiacoles o metoxifenoles clorados, dicloro y tricloro fenoles, metoxifenol, alquilbencenos, sulfuro de dimetilo, una serie de hidrocarburos de cadena larga y el compuesto volátil cloroformo (triclorometano).”

En este mismo informe se establece que “el 27 de julio de 2005, la escuela Nuestra Señora de los Milagros y la escuela Nº 6.381 de Capitán Bermúdez debieron ser desalojadas debido a un fuerte olor a cloro en el ambiente, “presumiblemente debido a la rotura de un caño de la empresa Celulosa”. Los 600 alumnos tenían vómitos, irritación y ahogo. El 31 de julio la empresa admitió a través de una solicitada un escape de mercaptano. Los padres radicaron una denuncia penal en la localidad de San Lorenzo. Esa causa y la de Greenpeace “se mantienen sin avances y en secreto de sumario. La parálisis judicial, la inacción de la Secretaría de Medio Ambiente y la dependencia económica de la comunidad bermudense han hecho de Celulosa SA una empresa intocable”.

Gran parte de la población trabaja en la empresa, pero además, la ciudad vive, comercialmente, al ritmo de Celulosa. Aunque todos sepan, por lo bajo y silenciosamente, que la empresa evidentemente contamina de una u otra forma, de esto no se habla demasiado. “Es un gran enigma en cuanto a controles. No sabemos lo que pasa adentro y con qué procedimientos trabajan. Ni si tienen planes de contingencia para casos de accidentes. Muchas veces les pedimos a la empresa y a la Secretaría de Medio Ambiente de la provincia informes, pero nunca nos responden”, se detalla en el informe de Greenpeece.

Desde el Taller Ecologista afirman que el uso de cloro elemental desprende dioxinas y furanos, sustancias que provocan cáncer. Son eliminadas en los vapores que se ven ascender desde las chimeneas. “Las nubes contienen dióxido de cloro y cloro elemental. Las consecuencias: casos de alergia, enfermedades del sistema respiratorio e irritación en los ojos. Son muchos los que tienen problemas respiratorios y todos seguro conocen algún caso de cáncer, aunque nunca se hizo un estudio epidemiológico”.

Si bien, Celulosa ha logrado controlar la lluvia ácida, producida por el dióxido de azufre que se genera cuando, al incinerar los desechos que produce la elaboración de la pulpa, el azufre entra en contacto con el aire, todavía “los olores, sobre todo el característico a huevo podrido, siguen tan fuertes como antes”, expresa Bianco.

Consultada sobre el posicionamiento que ha tenido la empresa, la especialista en tóxicos de la ONG afirma que “como respuesta fundamentalmente a los planteos generales que se realizaron desde la Asamblea de Gualeguaychú, han firmado un convenio por el que adhieren al programa de reconversión de la industria celulosa y papelera, definida desde la Secretaría de Ambiente de la Nación y que es voluntario. De hecho Celulosa se viene reconvirtiendo”. Sin embargo, desde el Taller Ecologista se preguntan por qué “la reconversión ha sido hacia el dióxodo de cloro, que es menos contaminante que el cloro elemental, y no hacia la tecnología libre de cloro.” Al mismo tiempo, otro problema es la escala. “Es una empresa grande. Con gran movimiento de sustancias químicas para lo cual es necesario preparar a la población más cercana ante cualquier incidente. La misma empresa podría extender a todo el barrio que la circunda el plan de contingencia que seguro para su interior tiene.”

Lo cierto es que en Capitán Bermudez las cosas no huelen bien. Mientras tanto, Celulosa S.A, sigue siendo la principal fuente económica de la localidad, y aunque las denuncias lluevan silenciosamente, el Estado brilla por su ausencia, mientras las costas del río reciben desechos tóxicas y las partículas del aire que todos respiran se tiñen de olores a gases contaminantes.
(fuente)

AMAZONIA EN PELIGRO

miércoles, 15 de abril de 2009
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Gobiernos irresponsables nos están "asesinando" ! - 15/04/2009




Papel de Árbol ¿Porqué destruir la vida?
26/ 03/ 2009

Jorge Zavaleta Alegre. "No quiero flores en mi funeral, porque sé que irán lacrimógenas a los bosques ... ", decía Chico Mendes (1944-1988), el recolector de caucho y sindicalista que luchó contra la extracción de madera y la expansión de los pastizales sobre el Amazonas.

Fue asesinado frente a su casa. En 2003, el presidente Lula da Silva eligió a Marina Silva, compañera de Chico, Ministra del Medio Ambiente.

La Amazonía que nació como una tierra de mitos, que vendió imaginarias mujeres aguerridas, feroces, muchas de ellas con un solo seno para poder disparar las flechas; y pueblos antiguos que ofrecían un seductor caudal de sueños y confusiones superlativas, actualmente ese mismo universo atraviesa por una acelerada destrucción que, en el mediano plazo, podría ser una insalvable tragedia para la humanidad.

El verde paisaje multicolor del bosque amazónico se marchita cada día. Su población supera los 40 millones de personas, de las cuales la gran mayoría vive en ciudades con insuficientes servicios básicos. Solo en la Amazonía peruana han sido registradas 4,200 especies de mariposas.

"Perspectivas del medio ambiente en la Amazonía - Geo Amazonía", amplio informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente - NUMA y la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica - OTCA, acaba con los mitos y falsedades de este espacio habitado ahora por unos 40 millones de personas, de las cuales más del 60% vive en ciudades y privada de eficientes servicios básicos.

Después de dos años de trabajo, unos 150 científicos y expertos advierten la hecatombe amazónica, desde la perspectiva ecológica, hidrográfica y político administrativa. El ecosistema global que comparten Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Guyana, Suriname y Venezuela está en serio peligro, realidad que se complica cada día porque los Estados se resisten a trabajar realmente juntos, buscando consensos. El chauvinismo a ultranza, la empresa individual están por encima del destino final del planeta.

Precisamente, Luis Alberto Oliveros, del OTCA y Kakuko Nagatoni, PNUMA, junto con otros autores, en el Informe 2009, señalan que el conocimiento del complejo amazónico trasciende los límites de las fronteras nacionales de los países que lo conforman. Por eso es esencial fortalecer la Cooperación Amazónica y otros foros, con la inclusión decida y desprejuciada de los propios actores y habitantes de los pueblos nativos. La cuenca amazónica, la más extensa del planeta, cuenta con más de mil tributarios y es sinónimo de diversidad cultural con 420 pueblos indígenas distintos, 86 lenguas y 650 dialectos.

Como afirmaba el investigador francés Jacques Yves Cousteau, "probablemente se he hecho más daño a la Tierra en el siglo XX que en toda la historia anterior de la humanidad". La amenaza no solo está presente para la enorme variedad de especies de flora y fauna, sino básicamente para el agua que se genera en la cuenca amazónica y representa alrededor de quinta parte del agua de escorrentía mundial.

Además, está en riesgo la función de la Amazonía respecto a los bosques, como sumidero de carbono que absorbe anualmente cientos de millones de toneladas de gases de efecto invernadero. La deforestación del bosque húmedo equivale al 90% del territorio venezolano.

El modelo de desarrollo de esta región, si lo hubo, ha variado. En ella se expanden rápidamente los monocultivos, como soya ya caña y ganadería tecnificada, en Bolivia y Brasil. Los megos proyectos viales y energéticos, atraviesan la tupida selva, ríos y pantanos, con millones de toneladas de cemento y fierro. La red vial brasileña en los últimos 30 años, se ha multiplicado 10 veces, habiendo provocado centenas de asentamientos humanos. La producción de biocombustibles es un proceso más reciente, que acelera el cambio de uso del suelo en esa región.

¿Adónde mudarnos?
No obstante los esfuerzos en los últimos años por estados y la sociedad en general, hay mucho por hacer. "No tenemos otro mundo para mudarnos", sostiene Gabriel García Márquez, al condenar el incesante manejo salvaje y despiadado del capital, empezando por la cuenca del Orinoco de su país natal, Colombia.

Sin olvidar los siglos del XVI al XIX, período de la colonización europea y exacción de los recursos naturales, el estudio que comentamos ratifica "no haber duda que ya será imposible conservar la integridad del ecosistema amazónico completo", por cierto, si continúan aquellos inversionistas que hacen tabla rasa de la responsabilidad social, amparados por un régimen gubernamental como el Apra en el Perú. Suena a quimera la reflexión del actual ministro peruano Antonio Brack, en La Buena Tierra, que "los negocios forestales pueden generar gran cantidad de empleo y hacer productivas las tierras degradas sobre la base del manejo sostenible del bosque".
La gran pregunta que compartimos es ¿qué nivel de "pérdida -ganancia" entre la degradación ambiental y el desarrollo socioeconómico sería aceptable para los ciudadanos amazónicos?. Un proverbio Sioux nos recuerda: "No heredamos la tierra de nuestros antepasados, la tomamos prestada de nuestros hijos".

Si miramos hacia el 2026, como se proyecta el grupo Geo Amazonía, la población deberá estar más consciente de la importancia de la sostenibilidad ambiental, porque hasta ahora los gobiernos han hecho poco o nada en materia de transferencia científica, tecnológica y de innovación.

La Amazonía evidencia un proceso de degradación ambiental creciente. Hasta el 2005 el área deforestada acumulada era de más de 870 mil km2, con un aumento promedio anual de 24 mil km2 entre 1990 y 2005. Las especies en peligro de extinción suman 933, han sido extinguidas 99 y son vulnerables 3,560.

La Amazonía no solo depende de las fuerzas internas sino de los cambios de la economía internacional, en un marco heterogéneo y complejo de las interrelaciones naturales y humanas. La región está condicionada a la dirección que tomen las políticas públicas, el mercado y el desarrollo científico y tecnológico.

En este horizonte, muchos se declaran simples observadores, cuando, en concreto, resulta imprescindible constituir y fortalecer democracias sólidas. El Foro de Ministros de Medio Ambiente de la Región Amazónica facilitaría una agenda de acción común, que gestione los recursos naturales, bosques, agua, entre otros, y practique el intercambio de experiencias, precedida de una estrategia de financiamiento compartido para mejorar las capacidades nacionales.

La gente quiere saber qué está ocurriendo con el ambiente amazónico, tener a la mano un observatorio ambiental para emprender y fiscalizar políticas de los estados.

Mensajes claves
Si la pérdida del bosque supera el 30%, se reducirá la liberación de vapor de agua, podría influir sobre algunas de las grandes corrientes oceánicas, que son importantes reguladoras del sistema climático global.

En un área de no más de 10 hectáreas de bosque ecuatoriano de Yasuní, se encontraron 107 especies de anfibios, lo que convierte en el más biodiverso del planeta para este grupo.

En cuatro de los ocho países más del 50% de su población amazónica es urbana. Cuatro millones de personas en la Amazonía de los países andinos tienen dificultades en la cobertura de los servicios de agua potable y alcantarillado. Belén, en Iquitos, bautizada como la Venecia amazónica, puede ser el pueblo más pobre del Amazonas, cuya miseria se desnudó mucho más cuando el río cambio ligeramente de cauce. Hay pueblos de Loreto cuyos ingresos per cápita no pasan de los 20 centavos de dólar por día.

La Amazonía contribuye con la generación de gases de efecto invernadero. El cambio climático podría convertir en sabana hasta el 60% de la Amazonía en este siglo.

Las enfermedades como la fiebre amarilla, la malaria y el mal de Chagas, están asociadas al cambio de uso del suelo, la migración, la deforestación, la actividad minera y petrolera.

Los amazónicos utilizan unos 1,600 especies de plantas para curar diversas enfermedades.

En cuanto a los instrumentos financieros, existe la experiencia del Fondo Amazonía del Brasil habilitado en agosto del 2008. La expectativa es que este capte en su primer año de funcionamiento cerca de 1,000 millones de dólares.
(fuente)

Lo que sucede con la tierra en Argentina

lunes, 23 de febrero de 2009
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Gente y tierras - 23/02/2009


La lucha por el territorio - 30-10-07

Empresas sojeras, plantas de celulosa, minería a cielo abierto, petroleras y el turismo cinco estrellas expulsan de sus territorios a pueblos indígenas. Un relevamiento parcial contabilizó 397 conflictos por tierras, con una superficie total de 8,6 millones de hectáreas: tres veces la extensión de Misiones o 425 veces la Ciudad de Buenos Aires. A fuerza de organización, las comunidades indígenas resisten desalojos y comienzan a recuperar territorios.

El campo de golf del Hotel Llao Llao de Bariloche es de los más exclusivos del país, con precios tan inalcanzables como una cabaña cinco estrellas frente al cerro de los Siete Colores de Humahuaca o una habitación con vista al Parque Nacional Iguazú. En los tres lugares, comunidades indígenas resisten desalojos de sus territorios ancestrales y exigen que se respeten sus derechos constitucionales a vivir donde nacieron. Son sólo una muestra de los 397 casos que relevó este diario en doce provincias y que involucra a 8.653.490 hectáreas, una superficie similar a media provincia de Córdoba, o tres veces Misiones o 425 veces la Ciudad de Buenos Aires. Los territorios aborígenes también son acechados por el corrimiento de la frontera agropecuaria, los monocultivos de soja y pino, la minería metalífera a gran escala y las petroleras. “El modelo extractivo de ‘desarrollo’, a base de explotar nuestros recursos naturales, es una saqueo al país, pero también es directamente opuesto a nuestro modo de vida. Para ese modelo de saqueo, necesitan nuestros territorios, pero nosotros no nos quedaremos de brazos cruzados”, advierten desde la organización Mapuche-Tehuelche 11 de Octubre, de Chubut. El mapeo, que sólo abarca una parte del total de situaciones del país, también revela que los conflictos se multiplican de la mano del crecimiento de organizaciones indígenas y campesinas, y de su consolidación como actores sociales en una decena de provincias.

Educación bilingüe e intercultural, asistencia sanitaria (en complementariedad con la salud ancestral) y participación en todos los asuntos que los afectan -como consta en la Constitución Nacional- son derechos y reclamos históricos de los 24 pueblos indígenas de Argentina, presentes en 19 provincias y que, según las propias comunidades, ronda el 1,5 millones de personas (aunque el Censo Indígena del Indec, muy cuestionado por los pueblos originarios, arrojaba un número mucho menor: 400 mil personas). Pero en la lista de derechos básicos, siempre el primero es el mismo: “Territorio” (entendido con la carga de costumbres, cultura e historia, y no como un bien económico, por eso no utilizan el término “tierra”). Reconocido por la Constitución Nacional, constituciones provinciales, pactos internacionales y, recientemente, por la ONU.

El híperdifundido “caso Benetton”, que enfrenta al matrimonio mapuche Atilio Curiñanco y Rosa Rúa Nahuelquir con los multimillonarios europeos, con 565 hectáreas representa sólo el 0,006 por ciento de las tierras en disputa de Argentina, según el relevamiento de este diario, que contabilizó 397 casos y que tienen como sectores enfrentados a los pueblos indígenas de un lado y, del otro, un gran arco conformado por multinacionales mineras, estados provinciales y Nacional, privados multimillonarios –aunque también algunos menos acaudalados-, empresarios turísticos, plantas de celulosa, empresas sojeras, universidades nacionales y, según acotan las comunidades, “un sistema político y judicial que desobedece las leyes”. Las provincias con mayores conflictos: Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Misiones, Chaco, Neuquén, Río Negro y Chubut. También figuran Mendoza, La Pampa, Formosa y Buenos Aires.

Mapuches en el Llao Llao


El hotel Llao Llao se encuentra a 30 kilómetros del centro de Bariloche, entre montañas y con vista al lago Nahuel Huapi, la habitación más económica cotiza 348 dólares por noche. El sábado 15 de septiembre tuvo una visita inesperada: la comunidad mapuche Takul-Chewke llegó en camionetas, con materiales y alimentos, y comenzó la construcción de su cabaña, a sólo siete kilómetros de los cuartos cinco estrellas, una de las zonas más codiciadas y costosas de la Patagonia. “Venimos a recuperar 625 hectáreas que le robaron a nuestra abuela en 1951. Somos parte de este lugar, que ahora recupera a sus originales habitantes, que no se han muerto y que todavía resisten”, explicó Ana María, nieta de Takul y vocera de la comunidad, compuesta por seis familias con 126 integrantes. Los ampara la Constitución Nacional, convenios internacionales con rango constitucional, leyes nacionales y hasta la Carta Orgánica municipal –recientemente aprobada-, pero ya los denunciaron por “usurpación”.

Sólo en Río Negro existen al menos 20 conflictos de tierras que significan 106.150 hectáreas. Si se incluyen Neuquén y Chubut –-siempre Pueblo Mapuche-Tehuelche-, los casos ascienden a 81, que involucran 199.245 hectáreas. “Existen muchísimas más disputas territoriales de las que llegan a los medios o a los juzgados. Imposible estimar”, remarcó el abogado de Chubut Eduardo Hualpa, especializado en derecho indígena.

Las contrapartes: el Estado (nacional, provincial y municipal), el Ejército, estancieros, empresarios turísticos, las empresas de hidrocarburos Chevron, Total Austral, Petrobras, Repsol-YPF, Energy Company, Pluspetrol, Apache Corporation, Petrolera Piedra del Aguila, TGS Transportadora de Gas del Sur, Petrolera Orion y Texaco. También intentan desalojos las compañías mineras Imausa, Ambar, IMA Explorations, Aquiline Resources, Meridian Gold y Andacollo Gold, entre otras. Un caso del mundo insólito lo protagonizó la empresa estadounidense Apache, cuando llevó a juicio a la comunidad Lonko Purán porque ésta le prohibió, mediante cortes de ruta y movilizaciones, ingresar a sus tierras ancestrales.

“Los gobiernos de hoy tienen la misma ideología de los que intentaron nuestro exterminio. Responden a los mismos intereses que se beneficiaron con la apropiación de nuestro territorio. Generan condiciones políticas y adecuan las leyes para que grandes grupos económicos se apropien de recursos estratégicos que están dentro de nuestro espacio. Agua, petróleo y oro son sólo un ejemplo”, remarcó Chacho Liempe, referente del Consejo Asesor Indígena (CAI), de Río Negro, que afronta una decena de conflictos.

Además, la concentración de tierras se acentúa y, cada vez más, genera choques con comunidades mapuches. Como muestra un estudio de la Mesa Campesina del Norte Neuquino -en base a datos oficiales-, detalla que el diez por ciento de las explotaciones agropecuarias más grandes de la provincia concentran el 92 por ciento de las tierras productivas, mientras que el 60 por ciento de los productores más pequeños representan sólo el 0,6 por ciento de la superficie provincial.

Las comunidades indígenas de la Patagonia visualizan otro foco de problemas que crecerá en los próximos años: la minería a cielo abierto, que con grandes explosiones de rocas, millones de litros de agua y sopas ácidas (muchas veces con una sustancia contaminante como el cianuro) producen un cóctel acusado de contaminar aire, suelo y napas subterráneas. En 2003, la ciudad de Esquel, en Chubut, se movilizó y organizó un plebiscito para que la ciudadanía decida qué tipo de desarrollo deseaba: el 81 por ciento votó contra la minería a gran escala, personificado en ese caso en al compañía Meridian Gold. "La minería es una actividad meramente extractiva con múltiples ramificaciones y consecuencias tanto a escala económica como ecológica, social y cultural. Es un hecho comprobado que las regiones mineras del mundo son publicitadas inicialmente como regiones ricas y llenas de oportunidades, pero terminan siendo las más pobres", afirma un comunicado de Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Río Negro.

Luego del plebiscito la empresa optó por un perfil más bajo, pero no abandonó el proyecto. En la región, existen nueve emprendimientos en ejecución o estado avanzado: Yacimiento Navidad (que generó un gran conflicto con comunidades originarias del centro de Chubut), El Desquite, Calcatreu, Andacollo, Cerro Vanguardia, Manantial Espejo, San José-Huevos Verdes, Cerro Solo y Sierra Grande. “Todos ellos están asentados sobre territorios indígenas o de campesinos con posesión de décadas”, afirmaron desde la Asamblea de Esquel. Además, existe una decena de emprendimientos en exploración. “El 75 por ciento de la Argentina está inexplorada”, publicitan desde la Secretaría de Minería de la Nación, invitando a empresas a radicarse en los 5.000 kilómetros de cordillera.

“Hay un avance de los latifundios, de las empresas de hidrocarburos y muy claramente de las mineras, pero en nuestros derechos no hay avance, sean gobiernos peronistas o radicales no hay respuestas, no aparecemos en sus agendas. Pero seguiremos organizándonos con tres objetivos claros: reconocimiento como Pueblo Mapuche, restitución de nuestros territorios ancestrales e investigación sobre el proceso histórico de cómo el Estado actuó con el Pueblo”, advirtió Mauro Millán, de la organización mapuche-tehuelche 11 de Octubre.

Minería, desmontes y soja


Salta, Jujuy y Santiago contabilizan al menos 275 situaciones de conflictos territoriales, que involucran 6.365.462 hectáreas. Salta contabiliza 46 casos, con 1,3 millones de hectáreas que afectan principalmente a los pueblos Guaraní, Wichí y Kolla, aunque en menor proporción también al pueblo Toba y Chané. El avance sobre sus espacios incluye el desmonte nativo para la siembra de soja. En el período 2002-2006, en Salta dejaron de existir 414.934 hectáreas, más del doble del registrado entre 1998-2002, y cuya índice de desmonte supera el promedio mundial, según datos de la Secretaría de Medio Ambiente de Nación en su último “Inventario Nacional de Bosques Nativos”. A nivel país, en el mismo lapso, dejaron de existir 1.108.669 hectáreas de bosques, 277 mil hectáreas por año, que equivalen a 760 por día, 32 hectáreas por hora. La misma Secretaría remarca que la deforestación se produce para destinar esas superficies a la agricultura, principalmente al cultivo de soja.

En Salta sobresalen los conflictos en tierras aledañas a la Ruta Nacional 86, al norte provincial, con históricas disputas con ingenios azucareros (el San Martín, de la compañía Seabord Corporation es el más resonante) y, en el sur provincial, zona de los Valles Calchaquíes, las disputas se dan con grandes fincas (en su mayoría viñateras) que adquieren grandes extensiones de tierra con históricos ocupantes dentro. La actividad minera también mantiene alerta a la zona de Cafayate y San Carlos: en los últimos años se produjeron más de cuarenta prospecciones metalíferas, en su mayoría de oro, plata, cobre y plomo.

En Jujuy, el Pueblo Kolla se encuentra asentado en la zona de la Quebrada y Puna, fundamentalmente en tierras fiscales, y una minoría de dominio privado. En tanto el Pueblo Guaraní se encuentra en la zona del Ramal Jujeño donde casi la totalidad está en manos de particulares, a excepción de dos lotes (1 y 515), que las comunidades guaraníes reclaman como propios pero el estado provincial lo licitó a privados. En la provincia, se relevaron diez conflictos, que involucran dos millones de hectáreas. También sobresale la actividad minera (yacimiento Pirquitas, Minera Aguilar y el lavado de oro sobre el río Orosmayo) y los conflictos con empresarios turísticos, focalizados luego de que Humahuaca fuera declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, lo que elevó los precios del lugar, con la consecuente llegada de privados poseedores de cuestionados títulos de propiedad. “El gobierno provincial alienta cuatro polos productivos: la industria del azúcar y el tabaco, el turismo y la minería. Todas ellas atentan contra nuestros territorios y nuestra forma de vida”, explicó Ariel Méndez, de la Red Puna.

Los agronegocios, con la soja transgénica como bandera, tuvieron este año una cosecha récord: 47 millones de toneladas, por un monto aproximado de 15.000 millones de dólares. “El avance del modelo agroexportador trajo innumerables conflictos legales a las familias asentadas en las tierras desde hace décadas. Los cambios climáticos sumados a los avances tecnológicos hicieron de las viejas y olvidadas tierras santiagueñas un paraíso para grandes empresarios. Con la soja, las tierras se tornaron un bien preciado”, explicaron desde el Mocase-Vía Campesina, integrante del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) y apuntan: “Si se respetaran los derechos de los antiguos pobladores de estas tierras, este indiscriminado avance sería muy difícil de llevar adelante. La complicidad de gran parte del Sistema Judicial, desde sus principales actores hasta los auxiliares de justicia, hacen imposible impartir objetivamente justicia”.

Santiago del Estero -con presencia de los pueblos Tonocoté, Vilela, Lule, Diaguita y Gauycurú- encabeza la lista de desmonte: 515.228 hectáreas en los últimos cuatro años, lo que significa un 71,61 por ciento más que entre 1998 y 2002, según dato de Medio Ambiente. No es casualidad que el Mocase, conformado por 9.000 familias que producen para la subsistencia, enfrente 212 conflictos en toda la provincia, todos casos donde los indígenas y campesinos son denunciados de usurpación de propiedad privada, amenazas, resistencia a la autoridad, desobediencia, daños y hurto forestal. Todos “delitos cometidos” en las propias posesiones ancestrales de los acusados. La cantidad de tierras en conflictos tiene un piso: tres millones de hectáreas.

Desde el Movimiento Campesino Indígena remarcan que el principal problema no es la falta de titularización de las tierras ancestrales, “sino el modelo agropecuario, origen de los desalojos, la represión y el empobrecimiento de las tierras”. Denuncian la imposición de un modelo basado en la exportación y la producción intensiva, de altos insumos y que cada vez produce mayor concentración. En Argentina, según el último censo agropecuario, el diez por ciento de las denominadas “explotaciones agropecuarias” más grandes concentran el 78 por ciento de las tierras, mientras que el 60 por ciento de las fincas más pequeñas se reparte apenas el cinco por ciento de la superficie cultivable del país.

“El modelo agrario vigente genera muchos ingresos en divisa, gran parte queda en manos de los terratenientes y un porcentaje queda en el Gobierno a través de las retenciones a las exportaciones. Las elites del agro lo promocionan como un modelo muy desarrollado y eficiente, sin embargo la otra cara de esta forma de producir es la represión para desalojar campesinos e indígenas, una gran contaminación del medio ambiente, alta degradación de los suelos, alta dependencia externa por los insumos, y una gran deuda social ya que la producción de alimentos para los argentinos queda relegada y se prioriza la exportación, logrando una escasa distribución de los ingresos”, denuncian desde el MNCI.

Pasteras, pinos y muertes

Misiones cuenta con tres actividades que chocan con comunidades indígenas, campesinos y ambientalistas: tres plantas de celulosa (Puerto Piray, Papel Misionero y Alto Paraná), emprendimientos turísticos que avanzan sobre territorios ancestrales y dos represas (una ya construida –-Yaciretá, en Corrientes, pero que anegó áreas en Posadas y obligó a masivas relocalizaciones- y otra planificada, Corpus, que fue rechazada por el 80 por ciento de los misioneros en una consulta popular, en 1996, pero aún sigue en carpeta del gobierno provincial). De la mano de las pasteras también llegó el monocultivo de pino (la materia prima), las madereras, la concentración de tierras y, al mismo tiempo, los conflictos con pueblos originarios y poblaciones rurales. Página/12 contabilizó en Misiones quince casos, que involucran casi 90 mil hectáreas y tienen como contrapartes a privados, aserraderos subsidiarios de las papeleras, el estado provincial y hasta la Universidad Nacional de La Plata, que ostenta un título de propiedad por 6.144 hectáreas, pero donde hace 150 años viven comunidades del Pueblo Mbya Guaraní.

La historia de concentración de tierras de Misiones comenzó en 1881, antes que sea provincia, cuando su superficie fue repartida entre 30 familias. Entre fines del siglo XIX y principios del XX, el Estado impulsó la colonización del sur y centro de la provincia. Y durante gran parte del siglo pasado creció al abrigo de la actividad agropecuaria: yerba mate, té y tabaco. Había grandes plantaciones, pero también subsistía el pequeño colono que, una vez cosechado, comercializaba su producción. Esa historia comenzó a cambiar hace tres décadas, y por dos factores: la desregulación en la producción (el Estado cedió lugar antes las grandes empresas, los colonos perdieron primero mercados, luego sus chacras y tuvieron que emigrar a los cordones urbanos) y, por otro lado, la provincia cambió el perfil productivo: dejó de lado la actividad agropecuaria e impulsó -con leyes blandas, desgravación impositiva y subsidios generosos- los negocios forestales: madereras y plantas de celulosa fueron las beneficiadas directas. Ambas actividades denunciadas por su efecto sobre el medio ambiente, las condiciones laborales de sus trabajadores y el desalojo de pobladores ancestrales.

El último Censo Nacional Agropecuario de la provincia confirma la concentración: existen 27.000 explotaciones agropecuarias. Sólo 161 de ellas (el 0,6 por ciento del total) poseen el 44 por ciento de la tierra de Misiones (917.000 hectáreas). El mismo estudio afirma que, en la última década y en la zona de Alto Paraná, descendió un 27 por ciento la cantidad de pequeñas chacras. “La producción forestal artificial nos pone frente a un modelo de monocultivo y concentración. Con su lógica demaximización del beneficio en el menor plazo posible, el sector forestal no respeta las normas de preservación, produce despoblación de las zonas y exterminio de gran parte de los recursos naturales”, afirman desde el Foro de la Tierra.

Ilustrativo es el caso de la Papelera Alto Paraná: propietaria del diez por ciento del suelo provincial, 233 mil hectáreas. Caso emblemático es el municipio de Puerto Piray, donde la compañía es dueña del 62,5 por ciento de la tierra: de las 36.000 hectáreas del municipio, la empresa posee 22.500.

Hace exactamente un año, los guaraníes misioneros habían sido noticia por la muerte de niños: en dos meses se habían sucedido quince fallecimientos del pueblo Mbya Guaraní, sobre una población total de cuatro mil personas, lo que hacía trepar la mortalidad infantil a índices récord. Denunciaban como causas la ausencia de política aborigen integral y, justamente, la falta de territorios. “Es una tragedia cotidiana que está íntimamente ligada a la pérdida de tierras. No es casual que empezamos a morir a partir de la pérdida de nuestros espacios de la mano de las madereras y papeleras. Si hay 30 familias sobreviviendo amontonadas en 30 hectáreas, no hace falta ser médico para saber que no podrán tener alimentos ni las medicinas naturales que hacen a nuestra forma de vida”, explicó Hilario Moreira, integrante de la Organización de Comunidades Mbya Guaraní (OCMG), que agrupa a 30 de las 75 comunidades aborígenes de Misiones. También explicaban que la pérdida de sus territorios les implicaba elabandono de sus prácticas culturales, productivas y la modificación de su vida comunitaria, provocando un brusco cambio de su hábito alimentario tradicional, en gran parte sustituido por asistenciales bolsones de comida.

Luego del escándalo por las muertes de los niños, la Dirección de Asuntos Guaraníes (dependiente del gobierno provincial) no volvió a publicar cifras al respecto. Las comunidades aseguran que subsisten dos males: el despojo de sus tierras y la muerte de niños.

Históricas demandas, con mayor conflictividad

El Movimiento Sin Tierra de Brasil (MST) llama “ocupación” a la acción organizada de asentar familias en fincas improductivas. Luego de desalojos, el Movimiento Campesino Indígena practica desde hace años las “retomas” y tiene entre sus objetivos a corto plazo la “toma” de chacras. El Pueblo Mapuche llama “recuperar” a volver a vivir en sus tierras ancestrales: Atilio Curiñanco y Rosa Rúa Nahuelquir recuperaron 565 hectáreas en plena estancia Benetton. La Comunidad Takul-Chewke recuperó 625 hectáreas en el patio del más lujoso hotel de Bariloche. El Consejo Asesor Indígena (CAI) ya recuperó, en los últimos años, 150 mil hectáreas en Río Negro. “Tenemos la decisión de ir recuperando lo que legítimamente nos pertenece”, resumió Chacho Liempe, referente mapuche del CAI.

Desde el Grupo de Ecología Política, Comunidad y Derechos (Gepcyd) del Instituto Gino Germani advierten que, así como la conflictividad social de los años noventa estuvo mayormente visibilizada por las luchas urbanas, desde el ámbito rural se afianzan organizaciones, comunidades y luchas que aportan viejos actores sociales, pero ahora fortalecidos y enarbolando históricas demandas.

Aunque con otras palabras, desde los territorios ancestrales parecieran coincidir. “El saqueo se da por los bienes naturales, y ahí campesinos, indígenas y poblaciones rurales nos estamos organizando y estamos dando esa disputa. Nos han desalojado pero hemos vuelto a tomar el campo, por el simple ejercicio del derecho. No hemos esperado que un juez nos devuelva la tierra. Nos hemos organizado, hemos ido y retomado la tierra”, advierten los Sin Tierra de Mendoza. En la Patagonia, los Mapuche-Tehuelche de la 11 de Octubre avisan: “En la medida que tomamos conciencia de nuestros derechos y recuperamos nuestra historia, vamos a multiplicar los conflictos. Es un planteo político e ideológico de todo un gran sector de lucha que no tiene vinculación partidaria, que no fue cooptado y que va a recuperar lo que le corresponde”

Chaco: Deforestación, soja y desnutrición

El Chaco fue noticia las últimas semanas por la muerte de al menos quince personas, del Pueblo Toba, por desnutrición y enfermedades evitables con atención primaria de salud. Los tres pueblos indígenas de la provincia (Toba, Wichí y Mocoví) también vinculan los fallecimientos a la falta de tierras y los desmontes: sólo doce conflictos relevados involucran 523.405 hectáreas, y tienen como contraparte al estado provincial.

Sobre diez millones de hectáreas que tiene la provincia, contaba con 3,5 millones de hectáreas fiscales, casi su totalidad en los departamentos de Almirante Brown y Güemes, El Impenetrable chaqueño. Según un estudio del Foro Multisectorial por la Tierra, entre 1995 y 2005, los sucesivos gobiernos provinciales vendieron (“utilizando como pantalla la creación de reservas naturales”) 1,7 millones de hectáreas (el 49 por ciento de las tierras fiscales). En ese mismo periodo, datos del Censo Nacional Agropecuario confirma la concentración: las explotaciones de más de 1.000 hectáreas representaban el ocho por ciento del total. En 2002, venta de espacios fiscales mediante, pasaron a representar el 56 por ciento del total, en su mayoría para siembra de soja. El Centro de Derechos Humanos Nelson Mandela va más allá: denuncia que sólo quedan 490 mil hectáreas de selva chaqueña.

Además de la concentración de tierras, el corrimiento de la frontera agropecuaria, la pérdida de bosques nativos en detrimento de territorios indígenas, el Foro chaqueño remarca el “vaciamiento del campo”: a mediados de siglo la población rural provincial representaba el 70 por ciento, en 1991 había descendido al 28,5 por ciento, y en 2001 sólo representaba el 16,5 por ciento.

Mendoza: Negar indígenas y expulsar campesinos

Mendoza es bien conocida por sus vinos y sus atractivos turísticos. Pero no es tan difundida su realidad indígena y rural: el 60 por ciento de la población rural está por debajo de la línea de pobreza, el 22,6 por ciento es indigente y el 66 por ciento de los trabajos son precarios. Todo según el relevamiento oficial “Condiciones de vida de los hogares rurales”, de la Dirección de Estudios e Investigaciones Económicas (DEIE). Además, hasta fines de los ’70 se negó oficialmente que en la provincia subsistan pueblos originarios. El discurso oficial aseguraba que el Pueblo Huarpe, que se asentaba en lo que hoy es la ciudad capital, había emigrado hacia Chile a los yacimientos mineros. Recién a fines de los ´90 el Estado reconoció la existencia de comunidades Huarpes en el departamento de Lavalle, unas 4000 familias que hoy están en litigio (justamente con la provincia) por 760 mil hectáreas.

Desde los últimos años, Mendoza también se sumó a la lista de provincias donde empresarios impulsan desalojos de campesinos e indígenas con derechos de posesión. Con casi 5000 familias con posesión veinteañal, según un relevamiento de la Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra (UST), existen conflictos en el norte de la provincia (focalizados en los departamentos de Lavalle, Santa Rosa, Tupungato y San Martín) y desde el año pasado se multiplican los desalojos violentos en el sur (San Rafael, Alvear y Malargüe).

“El actual tipo de cambio y las bajas retenciones a las exportaciones han revalorizado el precio de la tierra en Argentina. Además, el ‘boom de la soja’ y las forestales van desplazando a la ganadería desde el Litoral y La Pampa hacia esta provincia. Así, las empresas, donde también están las mineras, intentan por todos los medios apropiarse de tierras y agua, comprando, fraguando títulos, usurpando, y prometiendo un progreso y empleo que son mentiras”, explican los Sin Tierra de Mendoza.

En el informe “Una tierra para todos”, de la Conferencia Episcopal Argentina de 2006, se remarca que Mendoza es la principal provincia en concentración de tierras: el diez por ciento de las explotaciones agropecuarias monopoliza el 96 por ciento de la tierra provincial. A esto se suma que, según el Censo Nacional Agropecuario de 2002, el 50 por ciento de las propiedades con “derecho a riego” están abandonadas o improductivas (sólo el tres por ciento de la tierra mendocina cuenta con “derecho de riego” –-agua en cantidad suficiente para desarrollar la agricultura-, legislada por una ley provincial de 1884, cuando se determinó qué zonas tendrían agua: fueron beneficiadas las pertenecientes a los grandes propietarios de la época. En 123 años, esa norma, y esa zona de riego, no fueron modificadas).

“Ocho de cada diez familias no pueden producir por no contar con agua. Por eso impulsamos retomar fincas improductivas, para que los campesinos no tengan que irse a la ciudad. Sólo en la última década, 200 mil familias del país sufrieron ese destino”, resaltan desde la organización, que creó un proyecto de ley que declara la función social de la tierra.

En El Nihuil, una zona turística en el sur provincial (departamento de San Rafael), en enero último comenzó la represión a medio centenar de históricos habitantes del lugar (todos ellos con posesión mayor a treinta años), casi 20 mil hectáreas. La misma metodología que en otras provincias: empresarios se presentaron como dueños, no exhibieron títulos y exigieron que abandonen el lugar. Comenzaron a alambrar campos, cerrar caminos y tranqueras, cortar las aguadas, y les exigieron entregar regularmente animales mientras no abandonen la zona (a forma de pago por derecho de pastoreo). Ruperta Arenas de González, de 78 años y con cinco décadas de vida en el lugar, fue el caso testigo: le tiraron abajo la casa, le robaron los muebles y mataron animales. Su esposo, “Don González”, como todos lo conocían, falleció. “Creyó que habíamos perdido nuestra tierra, y murió de pena”, lamentó la viuda.

Ficha


En Chaco se relevaron sólo doce casos, con 523.405 hectáreas. Formosa dos casos, con 70 mil. Mendoza 13 casos (que incluyen campesinos con ascendencia indígena) por 1,1 millón. Buenos Aires cuatro casos, con 501 hectáreas. Y La Pampa con dos casos, que involucran 45 mil hectáreas. El mapeo cuantitativo de conflictos no abarca la totalidad de casos existentes. Además, de los 397 casos relevados, en 83 de ellos no se pudo precisar la cantidad de tierras, por lo cual 8,6 millones de hectáreas es sólo un piso. Al respecto, todos los consultados (comunidades indígenas, abogados especializados en la temática, foros de la tierra y espacios multisectoriales) afirmaron que existen entre el doble y el triple de casos de los que llegan a los medios de comunicación y juzgados (y que fueron la base para este informe). De agregarse los casos de provincias con alta presencia indígena (como Santa Fe y Tucumán), los datos serían de otra envergadura, que crecerían de forma exponencial de sumarse los conflictos campesinos (muchos de ellos con ascendencia indígena), donde provincias como Córdoba, San Luis, La Rioja, Formosa y Corrientes aportarían gran cantidad de casos.

Leyes que no se cumplen

El artículo 75, inciso 17, de la Constitución Nacional. El Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (que en Argentina tienen rango constitucional). Y constituciones provinciales. Son sólo algunas de las legislaciones que reconocen la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas, garantizan el respeto a su identidad, derecho a una educación bilingüe e intercultural, aseguran la participación en la gestión referida a los recursos naturales y que reconocen la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan. “Las leyes se leen bien, pero están bien lejos de cumplirse como corresponde”, advierte Chacho Liempe, mapuche del Consejo Asesor Indígena.

El 1 de noviembre de 2006, el Congreso sancionó la ley 26.160, que declara por cuatro años la “emergencia en materia y propiedad de las tierras que tradicionalmente ocupan las comunidades indígenas”. La norma, suspende los desalojos y compromete al Estado a realizar un relevamiento técnico, jurídico y catastral para otorgar la tenencia definitiva de las tierras ocupadas ancestralmente. “La ley es un piso para el derecho de los pueblos indígenas, pero hay dos cuestiones de aplicabilidad: el Gobierno debiera difundir la ley y capacitar a los jueces para que la apliquen. Eso no se está realizando y perjudica directamente a las comunidades. Por otro lado, el relevamiento catastral está muy atrasado, ya se perdió casi un año. Y esa es otra gran falla del Gobierno, en este caso personificado en el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI)”, explicó el abogado Julio García, especializado en derecho indígena. www.ecoportal.net

Fuentes:
Adrián Moyano, Asociación Amigos del Aborigen, Asociación Ranquel Willi kalkin, Censo Nacional Agropecuario, Chris Van Dam, Comunidad Epu Bafkeh, Comunidad Lonko Purán, Comunidad Takul-Chewke, Comunidad Unidas del Molinos (CUM), Consejo Asesor Indígena (CAI), Eduardo Hualpa, Elena Picasso, Encuentro Calchaquí, Endepa, Enrique Alejandro Oyharzabal Castro, Federación India, Fogón Andino, Foro de la Tierra de Misiones, Foro Salteño por la Tierra, Gajat, Foro Multisectorial por la Tierra del Chaco, Grupo de Ecología Política, Comunidad y Derechos (Gepcyd), Gustavo Macayo, Incupo, Indymedia Argentina (Pueblos Originarios), Julio García, JUM, Mesa Campesina del Norte Neuquino, Mesa de Tierras de Santa Fe, Movimiento Campesino de Santiago del Estero – Vía Campesina (Mocase-VC), Movimiento Malut, Movimiento Nacional Campesino Indígenas (MNCI), No a la Mina (Esquel), Observatorio de Tierras del Chaco, Organización de Comunidades Mbya Guaraní (OCMG), Organización Mapuche-Tehulche 11 de Octubre, Radio Alas (El Bolsón), Raúl Gorriti, Red Agroforestal del Chaco, Red de Comunicación Indígena (RCI), Red Puna, Rodrigo Solá, Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra (UST), Vasco Baigorri y archivo personal.

(fuente)

Pastera argentina en Uruguay ?

viernes, 26 de octubre de 2007
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Niegan que una pastera argentina esté por instalarse en Uruguay - 01/11/2007

La empresa Celulosa Argentina SA aclaró “enfáticamente” que “no hay ningún proyecto concreto en firme” sobre la eventual instalación de una pastera en Uruguay, como fue consignado por versiones periodísticas.


Mediante una nota enviada a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, la firma explicó que “ha recuperado su vocación de crecimiento y por lo tanto, invierte y planea seguir haciéndolo en la región”, dado que “el potencial foresto industrial de Argentina, Uruguay y Brasil es muy relevante”.

No obstante, el análisis de un proyecto de este tipo “es pensar en futuro”, y siempre “atendiendo al marco normativo que encuadre un desarrollo sustentable”, agregó la nota firmada por el apoderado de Celulosa, Gonzalo Coda.

Cabe recordar que en la víspera se anunció que la papelera argentina del grupo Tabebicuá, liderado por el empresario norteamericano Douglas Albretch, había manifestado su intención de instalar una fábrica de pasta de celulosa en Uruguay.

"Nos proponemos instalar una planta grande, con capacidad de alrededor de 700.000 toneladas por año, a un millón de toneladas por año de pulpa", dijo Albretch, según publicó el diario La Nación.


Para quienes quieran ponerse en contacto y preguntarles si es cierta esta información, así como exigirles "producción limpia", éstos son sus datos:

Celulosa Argentina S. A. - Dardo Rocha 3278 - B16407TX, Martínez - Buenos Aires, Argentina - Tel.: +(5411) 4717 6077 · 0800 444 0328 - contacto.comercial@celulosaargentina.com.ar