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Los nocivos cultivos transgénicos

domingo, 5 de julio de 2009
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Monsanto, el pacto con el diablo ! - 05/07/2009


Sojistán
Desde que existe la agricultura, los agricultores han hecho esto: guardar semillas de una cosecha para usarlas en la cosecha siguiente. Todo cambió cuando ciertas empresas multinacionales, con Monsanto a la cabeza, patentaron algunas plantas, como la soja o el maíz transgénico. Quien planta soja la transgénica Roundup Ready no puede guardar semillas para la próxima cosecha sin pagarle a Monsanto, que así se convierte en propietaria de una variedad vegetal. Viene a ser un caso de privatización de la naturaleza -y socialización de su contaminación-.

Ese peculiar tipo de patente plantea un problema: ¿qué pasa si las variedades transgénicas desplazan a las demás? En el Canadá, un agricultor que no cultivaba OGMs (organismos genéticamente modificados) tenía vecinos que sí los cultivaban; los de los vecinos invadieron su campo. ¿Lo indemnizaron? No, él tuvo que pagarle a Monsanto por "usar" la variedad OGM. En México, cuna del maíz, las variedades nativas se ven invadidas por la transgénica. En esto resulta esclarecedor el libro de Marie-Monique Robin, El mundo según Monsanto, que deberían leer los del tractorazo.

En ese libro, Robin menciona los cultivos de soja transgénica en la Argentina, Paraguay y Brasil. La soja transgénica entró en la Argentina con una propaganda engañosa. Desde la Argentina, y de contrabando, pasó al Paraguay y el Brasil, donde se cultiva la variedad llamada Roundup Ready, hecha para resistir el pesticida llamado Roundup. Ese pesticida contiene como sustancia activa el glifosato, cuya fórmula se conoce, y una sustancia llamada surfactante cuya fórmula no se conoce, por ser secreto comercial de Monsanto. El uso del Roundup se aprobó porque (según ciertos estudios) el glifosato puro no es peligroso para la salud. Estudios posteriores mostraron que, aunque el glifosato puro no fuera peligroso, si lo era el surfactante, pero se prefirió ignorarlos.

Hay más. Estudios recientes demuestran que también el glifosato es altamente nocivo para la salud. Es interesante el artículo de Página 12, "El glifosato estimula la muerte de las células de embriones humanos" (21/6/09). Se trata de una entrevista a Gilles Eric Seralini, profesor de la Universidad de Caen (Francia). Las investigaciones de Seralini muestran que el glifosato produce cáncer, malformaciones, abortos, problemas hormonales y genitales. Monsanto declaró que el Roundup no se usaba para eso. Es cierto, pero el Roundup es contaminador del agua subterránea y de la superficie; al tomarla, animales y personas pueden sufrir esas consecuencias. Declaró también que el pesticida se usaba desde hacía 35 años, y eso probaba su carácter inocuo. Falso. Otros productos fabricados por Monsanto, el PCP y la dioxina, se usaron por décadas con resultados catastróficos. En Vietnam siguen naciendo monstruos a causa de la dioxina contenida en el defoliante llamado Agent Orange.

¿Hasta dónde estará contaminado el Paraguay a causa del Roundup? Falta un estudio de conjunto. Una vez que se lo tenga, se deberá vencer la resistencia de los contaminadores agrupados en el tractorazo, fieles defensores de los intereses de Monsanto.
(fuente)



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POR LA SALUD Y LA SEGURIDAD DE LOS CONSUMIDORES

lunes, 29 de junio de 2009
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Los transgénicos atentan contra la salud - 29/06/2009



Una amenaza a la salud
ALERTA MEDICA SOBRE LOS TRANSGENICOS

La Academia Americana de Medicina Ambiental (AAEM, por sus siglas en inglés), hizo pública en mayo pasado su posición sobre los alimentos transgénicos. “Por la salud y la seguridad de los consumidores”, llaman a establecer urgentemente una “moratoria a los alimentos genéticamente modificados y la implementación inmediata de pruebas independientes y de largo plazo sobre su seguridad”.

Llaman a los médicos “a educar a sus pacientes, a la comunidad médica y al público para evitar los alimentos genéticamente modificados”; a “considerar el papel de los alimentos transgénicos en los procesos de enfermedad de sus pacientes” y a “documentar los cambios en la salud de los pacientes cuando dejan de consumir alimentos transgénicos”. Instan “a sus miembros, la comunidad médica y la comunidad científica independiente, a recopilar estudios potencialmente relacionados con el consumo de transgénicos y sus efectos sobre la salud, y a comenzar una investigación epidemiológica para examinar el papel de los alimentos transgénicos sobre la salud humana”.

Una importante conclusión en la que basan su toma de posición es que, a partir de los múltiples ejemplos analizados, “hay más que una relación casual entre alimentos transgénicos y efectos adversos para la salud”. Explican que según los criterios de Hill (de Bradford Hill, ampliamente reconocidos académicamente para evaluar estudios epidemiológicos y de laboratorio sobre agentes que puedan suponer riesgos para la salud humana) “existe causalidad en la fuerza de asociación, la consistencia, la especificidad, el gradiente y plausibilidad biológica” entre el consumo de alimentos transgénicos y los efectos adversos a la salud.

Entre los efectos negativos, comprobados a partir de decenas de estudios en animales, mencionan “riesgos serios”, como infertilidad, desregulación inmune, envejecimiento acelerado, desregulación de genes asociados con síntesis de colesterol y regulación de insulina, cambios en el hígado, riñones, bazo y sistema gastrointestinal. Citan, entre otros, un estudio de 2008 con ratones alimentados con maíz transgénico Bt de Monsanto, que vincula el consumo de maíz transgénico con infertilidad y disminución de peso, además de mostrar la alteración de la expresión de 400 genes.

La Academia señala que ante la generalización del consumo de transgénicos, lo urgente es realizar estudios epidemiológicos.

Una fuente citada por el documento de la Academia es el extenso libro Genetic roulette (Ruleta genética), de Jeffrey Smith, que documenta en forma minuciosa y con cientos de referencias científicas, 65 casos de efectos adversos de los transgénicos sobre la salud de personas y animales, incluyendo casos de vacas y ovejas que murieron en Alemania e India, luego de alimentarse rutinariamente con cosechas transgénicas. Este autor alerta que todos somos conejillos de Indias para la industria biotecnológica –que ha podido liberar en campo e invadir los alimentos con transgénicos sin necesidad de probar su inocuidad para la salud humana en ninguna parte del mundo–, pero que particularmente los niños y las embarazadas son los que corren mayores riesgos.

La asociación médica refiere también el reciente estudio de la Unión de Científicos Preocupados de Estados Unidos, que analizando 13 años de cultivos transgénicos muestran que éstos tienen menores rendimientos y que si hubo aumento de producción no se debió a transgénicos sino a manejos de tipo convencional. Introducen este análisis sobre productividad, para concluir que tampoco en este aspecto muestran ninguna ventaja, por lo que nada justifica el “serio riesgo para la salud en las áreas de toxicología, alergia y función inmune, salud reproductiva y salud metabólica, fisiológica y genética” que representan los transgénicos, por lo que lo único sensato es aplicar un estricto principio de precaución, estableciendo una moratoria total e inmediata.

A los riesgos que plantean los transgénicos en sí mismos, se agrega el aumento de uso de agrotóxicos y las enfermedades que éstos provocan (están diseñados para usar más agroquímicos, nuevamente no por casualidad sino por causalidad: los fabricantes de transgénicos, Monsanto, Dow, Dupont, Syngenta, Bayer, Basf, son también los mayores fabricantes de venenos agrícolas del planeta).

La trampa está en la inversión de lógica que las transnacionales han logrado imponer: en lugar de etiquetar con una advertencia a los alimentos que contienen agrotóxicos y transgénicos, obligan a que se tenga que separar, etiquetar y cuesten más caros los alimentos orgánicos y sanos.

Existen muchas alternativas para producir y alimentarse sanamente, que no implican riesgos, mantienen las fuentes de sustento para las mayorías, cuidan la biodiversidad, afirman la soberanía alimentaria y los derechos de los campesinos. Los transgénicos solamente crean riqueza para unas pocas transnacionales, amenazando la salud de todos.

Por Silvia Ribeiro, Investigadora del Grupo ETC. De La Jornada, de México.
(fuente)


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Para De Angelis que "no sabe que el glifosato mata" !

sábado, 27 de junio de 2009
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Sembrar soja para cosechar muerte - 27/06/2009



22 de junio del 2009
“El glifosato estimula la muerte de las células de embriones humanos”

ENTREVISTA A GILLES-ERIC SERALINI, REFERENTE EUROPEO EN EL ESTUDIO DE AGROTOXICOS

Confirmó los efectos letales del herbicida en células humanas de embriones, placenta y cordón umbilical. Alertó sobre las consecuencias sanitarias y ambientales, y exigió la realización de estudios públicos sobre transgénicos y agrotóxicos. Cuando dio a conocer sus investigaciones, recibió críticas y desacreditaciones.

Gilles-Eric Seralini es especialista en biología molecular, docente de la Universidad de Caen (Francia) y director del Comité de Investigación e Información sobre Ingeniería Genética (Criigen). Y se ha transformado en un dolor de cabeza para las empresas de agronegocios y los defensores a ultranza de los OGM (Organismos Genéticamente Modificados –transgénicos–). En 2005 descubrió que algunas células de la placenta humana son muy sensibles al herbicida Roundup (de la compañía Monsanto), incluso en dosis muy inferiores a las utilizadas en agricultura. A pesar de su frondoso currículum, fue duramente cuestionado por las empresas del sector, descalificado por los medios de comunicación y acusado de “militante verde”, entendido como fundamentalismo ecológico. Pero en diciembre pasado volvió a la carga; la revista científica Investigación Química en Toxicología (Chemical Research in Toxicology) publicó su nuevo estudio, en el que constató que el Roundup es letal para las células humanas. Según el trabajo, dosis muy por debajo de las utilizadas en campos de soja provocan la muerte celular en pocas horas. “Aun en dosis diluidas mil veces, los herbicidas Roundup estimulan la muerte de las células de embriones humanos, lo que podría provocar malformaciones, abortos, problemas hormonales, genitales o de reproducción, además de distintos tipos de cánceres”, afirmó Seralini desde su laboratorio en Francia. Sus investigaciones forman parte de la bibliografía a la que hace referencia el Comité Nacional de Etica en la Ciencia en su recomendación para crear una comisión de expertos que analice los riesgos del uso del glifosato.

El investigador había decidido estudiar los efectos del herbicida sobre la placenta humana después de que un relevamiento epidemiológico de la Universidad de Carleton (Canadá), realizado en la provincia de Ontario, vinculara la exposición al glifosato (ingrediente base del Roundup) con el riesgo de abortos espontáneos y partos prematuros. Mediante pruebas de laboratorio, en 2005, Seralini confirmó que en dosis muy bajas el Roundup provoca efectos tóxicos en células placentarias humanas y en células de embriones. El estudio, publicado en la revista Environmental Health Perspectives, precisó que el herbicida mata una gran proporción de esas células después de sólo dieciocho horas de exposición a concentraciones menores que las utilizadas en el uso agrícola.

Señalaba que ese hecho podría explicar los abortos y nacimientos prematuros experimentados por trabajadoras rurales. También resaltaba que en soluciones entre 10 mil y 100 mil veces más diluidas que las del producto comercial ya no mataba las células, pero bloqueaba su producción de hormonas sexuales, lo que podría provocar en fetos dificultades en el desarrollo de huesos y el sistema reproductivo. Alertaba sobre la posibilidad de que el herbicida sea perturbador endocrino y, por sobre todo, instaba a la realización de nuevos estudios. Sólo obtuvo la campaña de desprestigio.

En 2007 difundió nuevos avances. “Hemos trabajado en células de recién nacidos con dosis del producto cien mil veces inferiores a las que cualquier jardinero común está en contacto. El Roundup programa la muerte de las células en pocas horas”, había declarado Seralini a la agencia de noticias AFP. Resaltaba que “los riesgos son sobre todo para las mujeres embarazadas, pero no sólo para ellas”.

En diciembre último, la revista norteamericana Investigación Química en Toxicología (de la American Chemical Society –Sociedad Química Americana–) le otorgó a Seralini once páginas para difundir su trabajo, ya finalizado. Focalizó en células humanas de cordón umbilical, embrionarias y de la placenta. La totalidad de las células murieron dentro de las 24 horas de exposición a las variedades de Roundup. “Se estudió el mecanismo de acción celular frente a cuatro formulaciones diferentes de Roundup (Express, Bioforce o Extra, Gran Travaux y Gran Travaux Plus). Los resultados muestran que los cuatro herbicidas Roundup, y el glifosato puro, causan muerte celular. Confirmado por la morfología de las células después del tratamiento se determina que, incluso a las más bajas concentraciones, causa importante muerte celular”, denuncia en la publicación, que precisa que aun con dosis hasta diez mil veces inferiores a las usadas en agricultura el Roundup provoca daño en membranas celulares y muerte celular. También confirmó el efecto destructivo del glifosato puro, que en dosis 500 veces menores a las usadas en los campos induce a la muerte celular.

Gilles-Eric Seralini tiene 49 años, nació en Argelia, vive en Caen, investiga la toxicidad de variedades transgénicas y herbicidas, es consultor de la Unión Europea en OGM y es director del Consejo Científico del Comité de Investigación e Información sobre Ingeniería Genética (Criigen). “He publicado tres artículos en revistas científicas norteamericanas de ámbito internacional, junto con investigadores que hacían su doctorado en mi laboratorio, sobre la toxicidad de los herbicidas de la familia del Roundup sobre células humanas de embriones, así como de placenta, y sobre células frescas de cordones umbilicales, las cuales llevaron a los mismos resultados, aunque fueran diluidas hasta cien mil veces. Confirmamos que los herbicidas Roundup estimulan el suicidio de las células humanas. Me especializo en los efectos de los OGM y sabemos que el cáncer, las enfermedades hormonales, nerviosas y reproductivas tienen relación con los agentes químicos de los OGM. Además, estos herbicidas perturban la producción de hormonas sexuales, por lo cual son perturbadores endocrinos”, afirma Seralini.

“El glifosato es menos tóxico para las ratas que la sal de mesa ingerida en gran cantidad”, señalaba hace una década la publicidad de Monsanto, citada en la extensa investigación periodística El Mundo según Monsanto, de Marie-Monique Robin. En el capítulo cuatro, llamado “Una vasta operación de intoxicación”, Seralini es contundente: “El Roundup es un asesino de embriones”. Hecho confirmado con la finalización de sus ensayos, en diciembre de 2008.

La contundencia y difusión del trabajo provocaron que la compañía de agrotóxicos más poderosa del mundo rompiera su silencio –a pesar de que su política empresarial es no responder estudios o artículos que no le sean favorables–. Mediante un comunicado, y ante la agencia de noticias AFP, Monsanto Francia volvió a deslegitimar al científico. “Los trabajos efectuados regularmente por Seralini sobre Roundup constituyen un desvío sistemático del uso normal del producto con el fin de denigrarlo, a pesar de que se ha demostrado su seguridad sanitaria desde hace 35 años en el mundo.”

La antigüedad del producto en el mercado es el mismo argumento utilizado en la Argentina por los defensores del modelo de agronegocios. Las organizaciones ambientalistas remarcan que esa defensa tiene su propio callejón sin salida. El PCB (químico usado en transformadores eléctricos y producido, entre otros, por Monsanto) también se utilizó durante décadas. Recibió cientos de denuncias y se lo vinculó con cuadros médicos graves, pero las empresas continuaban defendiendo su uso basado en la antigüedad del producto. Hasta que la presión social obligó a los Estados a realizar estudios y, con los resultados obtenidos, se prohibió su uso. “Con el glifosato pasará lo mismo”, retrucan las organizaciones.

–Luego de una investigación en la Argentina del doctor Andrés Carrasco, en la que confirmó el efecto devastador en embriones anfibios, las empresas del sector reaccionaron con intimidaciones, amenazas y presiones. ¿Le suena familiar?
–Sí, y mucho. Con mis investigaciones las empresas también reaccionaron muy mal. En lugar de criticar a los investigadores, una gran empresa responsable que no tiene ninguna capacitación en toxicología tendría que ponerse en duda e investigar. En diciembre de 2008, cuando se publicó nuestro último artículo, el Departamento de Comunicación de Monsanto dijo que estábamos desviando el herbicida de su función, ya que no fue hecho para actuar sobre células humanas. Este argumento es estúpido, no merece otro calificativo. Es muy sorprendente que una multinacional tan importante admitiera, con ese argumento, que no conduce ensayos de su herbicida con dosis bajas sobre células humanas antes de ponerlo en el mercado. Se debiera prohibir el producto nada más que por ese reconocimiento corporativo.

–¿Cuál fue el papel de los medios de comunicación en sus descubrimientos?
–Diarios y televisiones han hablado de nuestros estudios, dan cuenta de que el mundo está deteriorándose a causa de estos contaminantes y que muchas enfermedades desencadenadas por productos químicos ya se ven también en los animales y reducen dramáticamente la biodiversidad. Pero también hay que tener presente que el lobby de las empresas es muy fuerte, hacen llegar a los medios de comunicación informaciones contradictorias que finalmente desinforman a la opinión pública e influyen en gobiernos.

En 1974, Monsanto había sido autorizada a comercializar el herbicida Roundup, “que pasaría a convertirse en el herbicida más vendido del mundo”, se ufana la publicidad de la empresa. En 1981 la compañía se estableció como líder en investigación biotecnología, pero recién en 1995 fue aprobada una decena de sus productos modificados genéticamente, entre ellos la “Soja RR (Roundup Ready)”, resistente al glifosato. Monsanto promocionaba el Roundup como “un herbicida seguro y de uso general en cualquier lugar, desde céspedes y huertos hasta grandes bosques de coníferas”. También sostenía que el herbicida era biodegradable. Pero en enero de 2007 fue condenada por el tribunal francés de Lyon a pagar multas por el delito de “publicidad engañosa”. Los estudios de Seralini fueron utilizados como prueba, junto a otras investigaciones. La Justicia de Francia hizo eje en la falsa propiedad biodegradable del agrotóxico y hasta dio un paso más: afirmó que el Roundup “puede permanecer de forma duradera en el suelo e incluso extenderse a las aguas subterráneas”.

Frente a la campaña de desprestigio, Seralini recibió el apoyo de la Procuración General de Nueva York (que había ganado otro juicio contra Monsanto, también por publicidad engañosa). La revista científica Environmental Health Perspectives publicó un editorial para destacar sus descubrimientos y la revista Chemical Research in Toxicology propuso publicar el esquema completo del modo de acción toxicológico. “Monsanto siempre entregó estudios ridículos sobre el glifosato solo, mientras el Roundup es una mezcla mucho más tóxica que el glifosato solo. El mundo científico lo sabe, pero muchos prefieren no ver o atacar los descubrimientos. Sin embargo, la empresa sostenía que era inocuo. Hemos confirmado que los residuos de Roundup representan los principales contaminantes de las aguas de los ríos o de superficie. Por otro lado, recibimos apoyo de parte de investigadores que encontraron efectos similares, explicando así abortos naturales y desastres en las faunas autóctonas”, explica Seralini.

Con un mercado concentrado y una facturación sideral, la industria transgénica es denunciada por su poder de incidencia con quienes deben controlarla. Hasta la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos (el ámbito de control competente) es acusada de haber cedido a sus presiones. En agosto de 2006, líderes sindicales de la EPA acusaron a las autoridades del organismo de ceder ante la presión política y permitir el uso de químicos perjudiciales. “Se corren graves riesgos en fetos, embarazadas, niños y ancianos”, denunciaban. La EPA había omitido estudios científicos que contradecían los patrocinados por la industria de los pesticidas. “La dirección de la EPA prioriza la industria de la agricultura y los pesticidas antes que nuestra responsabilidad para proteger la salud de nuestros ciudadanos”, finalizaba el comunicado.

Seralini remarca el poder económico de las agroquímicas y recuerda que las ocho mayores compañías farmacéuticas son las ocho mayores compañías de pesticidas y de OGM, entre las que Monsanto tiene un papel protagónico. Por eso reclama la realización urgente de test sobre animales de laboratorio durante dos años, como –según explica– sucede con los medicamentos en Europa. “Hay un ingrediente político y económico en el tema, claramente, donde las compañías están detrás”, denuncia. Se reconoce un obsesivo del trabajo, advierte que desde hace una década analiza a diario todos los informes europeos y estadounidenses de controles sanitarios de OGM. Y no duda: “Los únicos que hacen test son las propias compañías, porque son ensayos carísimos. Las empresas y los gobiernos no dejan ver esos trabajos. Esos estudios debieran ser realizados por universidades públicas y debieran ser públicos”.

“Llevo 25 años trabajando sobre las perturbaciones de los genes, de las células y de los animales provocadas por medicamentos y contaminantes. Advertimos el peligro existente y proponemos estudios públicos. Pero en lugar de profundizar estudios y reconocernos como científicos nos quieren restar importancia académica llamándonos ‘militante ambientalista’. Tenemos claro que el ataque proviene de empresas que, si se hacen los estudios, deberán retirar sus productos del mercado”, denuncia Seralini, que en la actualidad advierte sobre el efecto sanitario no ya de los agrotóxicos, sino de los alimentos transgénicos y sus derivados. Recuerda que con el maíz transgénico (también tratado con Roundup) se alimentan los animales que luego come la población (pollos, vacas, conejos y cerdos) y explica que todos los productos que contienen azúcar de maíz (salsas, caramelos, chocolates y gaseosas, entre otros) deben ser objeto de urgentes estudios.

“Llevamos años trabajando sobre la toxicidad de los principales contaminantes. Hemos confirmado que el Roundup es también el principal contaminante de los OGM alimentarios, como la soja o el maíz transgénico, lo que puede conllevar a un problema de intoxicación de los alimentos a largo plazo.” La afirmación de Seralini va en sintonía con las denuncias de centenares de organizaciones sociales, urbanas y rurales, y movimientos internacionales como la Vía Campesina (colectivo internacional de campesinos, indígenas, sin tierra y trabajadores agrícolas), que exigen alimentos sanos.
(fuente)

Alianza contra empresas tóxicas y sus dioxinas

miércoles, 17 de junio de 2009
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Las temidas y dañinas DIOXINAS - 17/06/2009


AMBIENTE-MÉXICO: Científicos y comunidades forjan alianza
Cuarta Asamblea de Afectados Ambientales celebrada en mayo en El Salto, Jalisco.

MÉXICO, jun (IPS/IFEJ ) – La mexicana Graciela González atiende llamadas, organiza reuniones y da entrevistas para rescatar del desastre ecológico a un río. A miles de kilómetros de distancia, el campesino Gonzalo Rodríguez ayuda a tomar muestras del aire en una región contaminada por las petroquímicas.

Ninguno tenía en sus planes convertirse en defensor del ambiente. González se ocupa de las tareas de su casa y dejó su empleo como docente para dedicarse a la causa en el estado occidental de Jalisco. Rodríguez cría ganado en Veracruz, en el sur mexicano.

Como ellos, cada vez más ciudadanos han comenzado a alternar sus ocupaciones con la búsqueda de soluciones a la depredación del entorno en sus comunidades.

El año pasado, un centenar de grupos ciudadanos formaron la Asamblea de Afectados Ambientales (AAA), presente en 12 de los 32 estados de este país de más de 107 millones de habitantes.

Ya se han reunido en cuatro ocasiones para compartir experiencias y planear estrategias conjuntas para llamar la atención sobre sus casos.

En 2006, académicos e investigadores de todo México, disconformes con la política científica nacional de los últimos 30 años, fundaron la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS), hoy con unos 400 miembros activos en áreas como biología, física, matemáticas, economía, sociología, antropología, ciencia política y derecho.

Ahora, esos dos mundos han unido fuerzas.

La UCCS, con sede en el distrito federal, creó el Observatorio Socio-ambiental con el fin de “documentar los casos de deterioro ambiental más graves en México”, explica uno de sus miembros, el economista Rolando Espinoza.

Su principal fuente de información para trazar ese mapa de problemas socio-ambientales es la AAA. Ha registrado ya 150 casos, la mayoría relacionados con “actividades mineras y petroleras, proyectos hidroeléctricos, desarrollo de infraestructura carretera, instalación de rellenos sanitarios, disposición de residuos y demás”, sostiene Espinoza.

Los más comunes tienen que ver con el agua. Por ejemplo, el río Santiago, situado en el municipio de El Salto, Jalisco. Allí vive González. “Primero notamos que cada vez teníamos que ir más lejos para pescar y para recolectar frutos”, relata.

“Luego nos dimos cuenta de la enfermedad y la muerte. No encontrábamos el origen de los casos de cáncer, insuficiencia renal, dermatitis, vías respiratorias dañadas y abortos”, cuenta la fundadora de la asociación civil “Un salto de vida”.

En los años 70 se radicaron allí industrias metalmecánicas, farmacéuticas, alimentarias, maquilas, de la construcción, petroquímicas y de solventes, casi 200 empresas que lanzan descargas contaminantes a lo que antes sus habitantes llamaban “el paraíso”. Hoy se caracteriza por el aire con olor a huevo podrido.

Desde hace un par de años, los activistas buscan el saneamiento de seis kilómetros de la red hídrica, cuya contaminación afecta la salud de 150.000 personas que habitan El Salto.

Cuando comenzaron a manifestar su molestia, las autoridades estaduales reaccionaron desestimando sus argumentos.

“Nos decían: ‘Demuéstrame que lo que estás diciendo tiene relación con la contaminación, que tienes cáncer porque hay descargas”, recuerda González.

Según el economista Espinoza, ésa es la respuesta característica de las autoridades.

En el sureño estado de Puebla, asegura, se llegó al absurdo de solicitar un estudio de velocidad y dirección de los vientos a los vecinos de una colonia afectada por una empresa que reciclaba radiografías y liberaba humos tóxicos.

“Los ciudadanos necesitan información, que alguien de una institución pública, educativa, científica, un laboratorio, algún sabio local los apoye y los asesore en organizar la información y volverla significativa”, describe Espinoza.

Por eso “invitamos a la red de investigadores de la UCCS a que generen o compartan investigaciones para dar soporte científico a los argumentos en defensa del ambiente y de la salud”, agrega.

La colaboración de la UCCS y la AAA es la más prolífica, pero abundan casos de ayuda entre investigadores y ciudadanos.

Los defensores del río Santiago ya colaboran con investigadores del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, con sede en la capital de Jalisco, Guadalajara. Planifican divulgar el caso en medios de comunicación internacionales y hacer un monitoreo ambiental de la zona.

Mientras tanto, alumnos de la Universidad de Guadalajara “hacen estudios de agua y biopsias en los animales que nos estamos comiendo y de los pastos con que se está alimentando este ganado”, explica González.

En Coatzacoalcos, Veracruz, la Asociación de Productores Ecologistas Tatexco (Apetac) recibió asesoría de la organización sin fines de lucro Global Community Monitor, con sede en Estados Unidos. Ésta enseñó a los productores a tomar muestras de aire que luego son enviadas y analizadas en un laboratorio de ese país.

En esa zona, describe Rodríguez, hay 500 pozos petroleros, cuatro complejos petroquímicos, 30 empresas de otros rubros y una refinería. ¿El resultado? Estacionalmente aparece una nube tóxica que respiran los habitantes de 45 comunidades.

Los primeros hallazgos de los análisis indican altos índices de benceno y tolueno, dos sustancias cancerígenas.

“También se analizaron los huevos de gallina de traspatio y se encontró en ellos una sustancia dañina llamada dioxina”, un subproducto muy tóxico de procesos industriales, dice Rodríguez.

Apetac, con 13 años de vida, ya ha cosechado resultados. “En 1997 fuimos los primeros en el país en ganar una denuncia por daño ambiental a (la empresa estatal) Petróleos Mexicanos”, por los constantes derrames de crudo.

“Antes eran muy comunes y no se hacía nada, se les echaba tierra y cal, y listo”, recuerda.

Estas luchas afectan intereses. Según la UCCS, ésa es la razón por la que suelen reprimirse.

Eso ocurrió a los habitantes de la empobrecida colonia El Tigre II, en el municipio de Zapopan, en Jalisco, vecinos del bosque El Nixticuil, unas 1.800 hectáreas de robles y pinos amenazados por planes de fraccionamientos inmobiliarios de lujo.

Una madrugada de mayo de 2005, autoridades municipales enviaron al bosque maquinaria y trabajadores que derribaron 400 árboles. Cuando las mujeres de la colonia lograron detener la tala, empezaron los problemas.

“Teníamos policías vestidos de civil acosando afuera de nuestras casas, y todavía hay letreros que dicen que se consignará al que se oponga a las obras”, cuenta Sofía Herrera, estudiante de psicología.

Herrera es parte del Comité Salvabosque El Tigre II, conformado por unas 10 familias. Su mayor logro fue conseguir que 1.500 hectáreas fueran declaradas área natural protegida, si bien la presión sobre el bosque no ha cesado.

El comité, integrante de la AAA, también ha tomado en sus manos el cuidado del bosque. “Tenemos una brigada que recoge y siembra bellotas, reforesta, hace ‘cajetes’ (pequeños surcos en torno a los árboles para conservar la humedad del suelo), aplica fungicidas y combate los incendios”, describe Herrera.

Para alguna de estas labores, el comité recibe asesoría de miembros de la Universidad de Guadalajara.

Si todo marcha como la UCCS prevé, en un par de años se conformará un tribunal científico “de carácter ético, que juzgue a las autoridades por cada uno de los casos, con base en la información técnica y científica recabada, algo parecido al Tribunal Latinoamericano del Agua”, adelanta Espinoza.

Mientras tanto, la estrategia de la AAA es mantener unidos a sus grupos para llamar la atención pública. Las expectativas se centran en conseguir difusión para la siguiente reunión de la Asamblea de Afectados Ambientes.

Su fecha aún no se ha definido, pero sí el lugar: el Valle del Perote, en Veracruz, una zona muy contaminada que se hizo famosa en los últimos meses por ser sede de granjas porcinas donde pudo originarse el virus de la gripe A/H1N1.

* Este artículo es parte de una serie producida por IPS (Inter Press Service) e IFEJ (siglas en inglés de Federación Internacional de Periodistas Ambientales) para la Alianza de Comunicadores para el Desarrollo Sostenible (http://www.complusalliance.org). Excluida la publicación en Italia. Publicado originalmente el 13 de junio por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.
(fuente)

Basta del GLIFOSATO DE LA MUERTE !

sábado, 23 de mayo de 2009
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Quienes son los criminales que permiten fumigar con ese veneno ? -23/05/2009


El glifosato envenena y destruye personas y medioambiente


Un peón rural literalmente envenenado, una familia en la que murieron tres chicos, un grado entero de una escuela primaria afectado con problemas de crecimiento. Son solo algunas de las víctimas del herbicida con el que hace quince años se rocían los campos de soja, y recién ahora están logrando ser escuchadas: el lado más oscuro del boom sojero.

Hace apenas tres semanas, un juez les dio la razón a los vecinos de San Jorge. Tristán Martínez dio lugar a un recurso de amparo y prohibió que los aviones fumigaran los campos a menos de 1.500 metros de las casas de esta pequeña ciudad santafesina. Y si la fumigación es por tierra, la distancia no puede ser menor a los 800 metros. Estas prácticas, dijo el Juez: "Tienen consecuencias severas para la salud de los hijos" de quienes presentaron el amparo.

Varios pueblos rurales, en los que en la última década aparecieron enfermedades raras y más casos de cáncer y abortos que lo habitual, lo habían intentado. Tras diez años de expansión silenciosa, el lado más oscuro del boom sojero se está haciendo visible.

El cultivo, que permitió a la Argentina enfrentar la crisis económica más grave de los últimos cincuenta años, tiene un costado atroz que científicos y funcionarios ya no niegan: los agroquímicos utilizados para obtener mayor rendimiento de las plantaciones de soja provocan enfermedades, malformaciones congénitas y abortos espontáneos en las poblaciones que quedan bajo las fumigaciones.


Seiscientos pueblos de las zonasmás fértiles del país son rociados con pesticidas desde 1995. Y sus habitantes sufren las consecuencias. Las pruebas de su impacto son tan contundentes que hasta el Gobierno nacional -impulsor del modelo agroexportador sojero- se vio obligado a crear una comisión en el Ministerio de Salud que deberá evaluar el impacto ambiental y sanitario generado por el uso indiscriminado de estos venenos.

Gracias a la soja, la utilización de agroquímicos creció exponencialmente en territorio argentino. El más común es el glifosato, que representa el 37% del total de herbicidas utilizados en la producción agrícola. Las primeras víctimas visibles fueron los peones rurales. Fabián Tomasi es uno de ellos. Tiene 43 años pero aparenta muchos más. Vive en la localidad entrerriana de Basavilbaso desde que nació y en 1994 optó, como muchos peones rurales de su pueblo, por dedicarse a uno de los oficios mejor pagos de la zona: manejar glifosatos que garanticen el mejor rendimiento de las plantaciones de soja.

Hace nueve años dejó sin palabras a los médicos cuando apareció en las consultas con un fuerte ardor en las yemas de los dedos, acompañado por secreciones de calcio en las manos y en todas sus articulaciones. "Nos pagaban por hora y ganábamos muy bien, llegábamos a los cuatro dólares por hora y acumulábamos 12 horas diarias los siete días de la semana para poder hacer un buen número", cuenta.

Durante la campaña, desde noviembre hasta marzo, todos los peones trabajan la mayor cantidad de horas posible para sumar pesos extra. "No cualquiera puede estar al lado de un avión, hay que saber cómo cargar combustible, limpiar primero, cambiar los equipos y cargar el veneno. Cada cosa llevaba su tiempo, y así pasé seis años de mi vida", rememora Tomasi con amargura.

Para las fumigaciones hay dos vías: una terrestre y otra aérea. La especialidad de Fabián era el aire. "Soy un loco de los aviones, siempre me encantaron y nunca tomé conciencia de que estaba trabajando con un veneno letal. Encima, nunca trabajé con algún tipo de protección". Pero las secuelas aparecieron a partir de 2000. "Primero empecé a sentir mucho dolor en la punta de los dedos y luego me empezó a salir como una arenilla. El médico comprobó que era calcio, una reacción por la toxicidad que tengo en el cuerpo", cuenta.

Por el dolor, Fabián no pudo trabajar más. "Primero pensaron que todo era por las complicaciones de la diabetes, hasta que un día el médico me pide que me saque la remera y ve que era piel y hueso", cuenta. La orden médica procuró derivarlo al principal centro toxicológico argentino, el Hospital Alejandro Posadas de Haedo. "Pero como no tenía un peso terminé en el Sanatorio Adventista del Plata ahí descubrieron que tengo menor capacidad pulmonar y hasta me encontraron incrustaciones de calcio en el esófago. Tengo hipercalcemia, supuestamente porque mi organismo reacciona de esta forma con el veneno Me aparecen granos por todo el cuerpo que se revientan y en cada una de mis articulaciones me sale calcio. Ahora también me sale de los codos, de las rodillas y de los pies", dice como si su cuerpo fuera un mapa de la devastación. Fue la primera vez que los médicos se animaron a diagnosticarle "posible intoxicación con agroquímicos".

En la última Navidad, tras ocho años de incertidumbre, la organización llamada Grupo de Reflexión Rural le donó un tratamiento desintoxicante de activos biológicos. Para los investigadores, el cuadro de Tomasi tiene una explicación: el veneno actúa en el hombre igual que sobre los insectos. "Quita la posibilidad de caminar y de comer, pero como tenemos sangre caliente eso atrofia aun más Ya no domino la garganta, y a veces me sale la comida por la nariz, si no fuera por mi madre, no se qué haría. Esto es más claro que el agua y no hay que darle mucha vuelta, tengo cara de máscara, los músculos de mi cara están atrofiados y, como soy diabético, tardo mucho más en cicatrizar".

Basavilbaso tiene nueve mil habitantes y, a pesar de su tragedia, son pocos los que le creen. "Pero acá todavía no cambió nada, mis amigos suponen que porque usan camisas de mangas largas van a solucionar el problema, cuando para trabajar con agroquímicos hay que aislarse con trajes con botas, guantes y máscaras con oxígeno asistido. Pero nadie lo exige y no hay de esos trajes en ninguna parte del país". "Nunca nos protegimos, sólo usábamos short y remeras, y hacíamos de todo: le cambiábamos los picos a las barras por donde se esparce el veneno desde los aviones y abríamos hasta 200 latas diarias para hacer el caldo, la mezcla del químico con agua y aceites para que la gota fumigada llegue mejor a la planta de soja", agrega.

"Yo no soy Nostradamus -advierte- pero esto termina mal", vaticina este peón que reconoce que vive gracias al tratamiento que le donó el Grupo de Reflexión Rural. "Este veneno es letal y nos está matando", concluye.

La terapia que está recibiendo Tomasi es similar a la que se practicó con las víctimas de la tragedia nuclear de Chernobyl, la ciudad siberiana arrasada por la fuga de un reactor en 1985. "Recién en 2008 la Organización Mundial de la Salud (OMS) catalogó el glifosato como extremadamente tóxico. Esto ocurrió porque una serie de estudios revelaron toxicidad en todas las categorías: subaguda, crónica, daños genéticos, trastornos reproductivos y carcinogénesis. Por la misma razón la agencia ambiental europea (EPA) lo reclasificó como clase II, es decir altamente tóxico", informa el doctor Jorge Kaczewer, especialista en terapias neurales de la Universidad Nacional de Buenos Aires.

Pero los peones rurales no son los únicos afectados. Marcela Tornelli y Roque Santana están casados desde
1994. Los dos son docentes y viven en un barrio de la ciudad de Paraná. Tienen tres hijos: Jeremías de 12 años, Facundo de 10 y Pilar de cinco. "Cuando estaba embarazada de Facu –recuerda Marcela- conseguí unas horas en la escuela 136 de Colonia Avellaneda -un pequeño poblado agrícola ubicado a 15 kilómetros de la capital entrerriana, donde abundan los campos sembrados de soja fumigados con avionetas-.

Allí conocí a Gabriela, una profesora de Historia que también estaba embarazada. Como la escuela no tenía edificio propio, funcionaba en un galpón municipal donde se almacenaban tambores de glifosato", explica Tornelli. "Tiempo después del nacimiento de Facundo, comenzamos a notar que tenía problemas, porque no fijaba la mirada y no caminaba, se la pasaba todo el tiempo sentado con un juguete en la mano. Los médicos le efectuaron distintos estudios neurológicos y le diagnosticaron trastorno generalizado del desarrollo (DGD). Mi sorpresa fue mayúscula cuando en la sala de espera del especialista me la encontré a Gabriela, que estaba con su hijito dos meses más pequeño que mi Facu, con el mismo diagnóstico.

Nos empezamos a organizar para buscar más información sobre la enfermedad de nuestros hijos y sobre los posibles causantes. Hasta que una neuróloga nos dijo que estas afecciones estaban relacionadas con el contacto que tuvimos durante al embarazo con los agroquímicos", añade la docente. Una revelación terminaría por convencerla: "En 2003 volví a la escuela 136 y me encontré con que el primer grado tuvo que transformarse en un grado lento porque los 20 chicos tenían trastornos en el lenguaje y en el aprendizaje".

Según la maestra: "El 92 por ciento de los varones que nacieron en esa época tienen problemas similares a los de nuestros chicos". En ese período Marcela perdió cuatro embarazos. Ante la falta de presupuesto, la provincia de Entre Ríos les otorga a las escuelas rurales la potestad de arrendar a los agricultores los terrenos lindantes al edificio para obtener recursos. "En esos campos se siembra soja que se fumiga con glifosato, por lo que el gremio docente entrerriano elevó una queja a las autoridades educativas, ya que la situación pone en peligro la salud de toda la comunidad educativa", aporta Roque Santana, quien además se desempeña como secretario General del gremio docente provincial.

"Qué solos y desprotegidos nos sentimos como ciudadanos y padres quienes ya tenemos en nuestra familia alguien con alguna de estas consecuencias. Tenemos que hacer algo para que esto se termine; mi hijo será autista toda su vida, pero esto se puede prevenir y muchas madres pueden evitar que sus hijos tengan alguna patología".

Tenemos que hacer algo para que los que tienen que decidir y tomar las decisiones políticas lo hagan ahora", pide Santana, el papá de Facundo.

En aumento
Argentina es el segundo exportador mundial sojero y en diez de sus provincias ya hay 16,6 millones de hectáreas sembradas con "Soja RR". "RR" significa "Roundup Ready", es decir "Resistente al Roundup", nombre comercial del glifosato, un herbicida que se aplica en forma líquida sobre las malezas, que absorben el veneno y mueren en pocos días. Gracias a eso, lo único que crece en la tierra rociada es soja transgénica, es por el aumento de la demanda en los mercados asiáticos. La leguminosa se extiende cada vez más sobre las tierras fértiles argentinas a expensas de otros cultivos, de la ganadería y de los bosques.

De hecho, es tanto su rendimiento que ahora ocupa lo que antes fueron corredores verdes de protección que bordeaban poblados formados por huertas familiares, granjas lecheras y de pequeños animales y plantaciones de frutales. Toda esa población quedó expuesta a los daños de la fumigación aérea. Con ese crecimiento, la siembra de soja encabeza la demanda de pesticidas.

Los agricultores utilizan el 46% para esa planta, el 10% para el maíz, otro 10% para el girasol y un 7% para el algodón. Pero ningún cultivo crece solo, todos necesitan de peones rurales que están cada vez más expuestos a la fumigación. Según un informe sobre accidentes laborales de la Organización Mundial de la Salud: "De los 335.000 producidos por año en el mundo, 170.000 ocurrieron en el sector agrícola. La mayoría son trabajadores que han manipulado herbicidas, por lo que habría que protegerlos en vez de seguir con el argumento de la baja toxicidad por parte de las empresas productoras", dispara el investigador Kaczewer. Pero todo va en la dirección opuesta. Hasta que aparecieron los cultivos transgénicos tolerantes al herbicida, el máximo de glifosato residual en alimentos permitido en Estados Unidos y Europa era de 0,1 miligramo por kilo.

Sin embargo, a partir de 1996 se incrementó a 20 miligramos por kilo, es decir 200 veces más. "Esto responde a que las empresas productoras del decir modificada genéticamente para resistir el Roundup. Los campos argentinos fueron rociados el último año con 165 millones de litros del herbicida. Un volumen similar al que suman 330 mil tanques de agua hogareños.

La propietaria de este producto es Monsanto, la multinacional de agronegocios y biotecnología más grande del mundo, cuyas ventas en 2006 alcanzaron los 4.476 millones de dólares. Con presencia en el país desde 1956, Monsanto actualmente controla el 20 por ciento del mercado de semillas. Con el Roundup, posee el 95 por ciento del mercado sojero. La mitad del área agrícola argentina está ocupada por soja.

Luego de 15 años de campañas récord, Argentina produce unos 48 millones de toneladas que exporta a China e India. Para lograrlo se requieren unos 200 millones de litros de glifosato por año, una cifra que aumentará en el futuro, debido al aumento de la demanda en los mercados asiáticos. La leguminosa se extiende cada vez más sobre las tierras fértiles argentinas a expensas de otros cultivos, de la ganadería y de los bosques.

De hecho, es tanto su rendimiento que ahora ocupa lo que antes fueron corredores verdes de protección que bordeaban poblados formados por huertas familiares, granjas lecheras y de pequeños animales y olantaciones de frutales. Toda esa población quedó expuesta a los daños de la fumigación aérea. Con ese crecimiento, la siembra de soja encabeza la demanda de pesticidas. Los agricultores utilizan el 46% para esa planta, el 10% para el maíz, otro 10% para el girasol y un 7% para el algodón.

Pero ningún cultivo crece solo, todos necesitan de peones rurales que están cada vez más expuestos a la fumigación. Según un informe sobre accidentes laborales de la Organización Mundial de la Salud: "De los 335.000 producidos por año en el mundo, 170.000 ocurrieron en el sector agrícola. La mayoría son trabajadores que han manipulado herbicidas, por lo que habría que protegerlos en vez de seguir con el argumento de la baja toxicidad por parte de las empresas productoras", dispara el investigador Kaczewer. Pero todo va en la dirección opuesta. Hasta que aparecieron los cultivos transgénicos tolerantes al herbicida, el máximo de glifosato residual en alimentos permitido en Estados Unidos y Europa era de 0,1 miligramo por kilo.

Sin embargo, a partir de 1996 se incrementó a 20 miligramos por kilo, es decir 200 veces más. "Esto responde a que las empresas productoras del agroquímico están solicitando permisos para que se apruebe la presencia de mayores concentraciones en alimentos derivados de cultivos transgénicos. Monsanto, por ejemplo, fue autorizado para un triple incremento en soja transgénica en Europa y Estados Unidos (de 6 ppm a 20 ppm)", revela el investigador.

Pueblo por pueblo

En su informe sobre el uso de plaguicidas en las principales provincias sojeras de la Argentina, el Grupo de Reflexión Rural (GRR) censó más de seiscientos pueblos. Las conclusiones dan miedo: Córdoba El caso testigo fue Ituzaingó, en las afueras de la capital cordobesa. Allí viven cinco mil personas, 200 de ellas padecen cáncer. El barrio, humilde, de casas bajas, está rodeado demonocultivo. Al este, norte y sur hay campos con soja, sólo separados de la población por una calle. El relevamiento del GRR confirmó alergias respiratorias y de piel, enfermedades neurológicas, casos de malformaciones, de bebés nacidos con espina bífida, malformaciones de riñón en fetos y embarazadas.

En marzo de 2006, la Dirección de Ambiente municipal analizó la sangre de treinta chicos: en 23 había presencia de pesticidas. En los suelos de Ituzaingó se encontró Malatión, Clopirifós, Alfa-Endosulfán, isómero de DDT, Beta Endosulfán y HCB utilizados para fumigación en campos de soja. Otras localidades afectadas son Pueblo Italiano, Río Ceballos, Saldán, Alto Alberdi, Jesús María, Colonia Caroya y San Francisco, donde también se realizan pulverizaciones en campos aledañosa las viviendas o se arrojan envases de agrotóxicos en caminos y canales.

Un récord nefasto ostenta Monte Cristo, donde sobre una población de 5000 personas, solo entre 2003 y2004, se registraron 37 casos oncológicos, 29 malformaciones congénitas e innumerables fumigaciones.

Buenos Aires
Se han verificado casos de cáncer y malformaciones en Lobería, Saladillo y Chacabuco. "Los aviones fumigadores vacían sus tanques sobre lagunas y arroyos cercanos a estas ciudades, provocando mortandad de peces y otro gran número con malformaciones y enfermedades que imposibilitan su consumo. Ante esta situación, los vecinos de Saladillo realizaron una marcha contra el cáncer en abril de 2007 y en Chacabuco surgió una asociación vecinal para investigar las razones por las que han aumentado los casos de cáncer, leucemia y malformaciones en el pueblo", sostiene la investigación.

Santa Fe
Un informe llevado adelante por el Centro de Investigaciones en Biodiversidad y Ambiente (Ecosur), el Hospital Italiano Garibaldi de Rosario, la Universidad Nacional de Rosario, el INTA, el Colegio de Ingenieros Agrónomos y la Federación AgrariaArgentina, comprobó la fuerte correlación entre los casos de cáncer, leucemia, lupus y otras graves afecciones -halladas en seis pequeños pueblos del área sur y central sojera de Santa Fe- con la localización de las máquinas de fumigación, depósitos de agrotóxicos, 'silos' de bidones de plaguicidas, transformadores eléctricos con PCB y lugares de frecuentes fumigaciones aéreas y 'chorreado' de los tanques de los aviones aspersores.

Por ejemplo, en Las Petacas, 200 kilómetros al sudoeste de Rosario, viven 800 habitantes y en los últimos diez años hubo 42 casos de cáncer y 400 personas con alergias.

Sólo en octubre de 2005 murieron cinco personas de cáncer y dos de leucemia. Allí existen cinco acopios de cereales dentro del área urbana, del lado norte. A raíz de que en la mayor parte del año predomina el viento norte, el polvillo del cereal convive con los pobladores.

Los vecinos de Alcorta denunciaron que se fumiga con Round-Up terrenos enteros emplazados en barrios populares, donde además hay una planta de silos donde el polvillo en épocas de carga y descarga de granos torna irrespirable el aire a varias cuadras alrededor.

San Cristóbal es un poblado de quince mil habitantes en el norte de Santa Fe. En agosto de 2005, el intendente Edgardo Martino denunció que en el primer semestre del año habían nacido once bebés con malformaciones congénitas, y tres habían fallecido a los pocos días. También advirtió la existencia de otros tres casos en localidades vecinas. No aventuraba causas posibles, pero reconocía que todas las acusaciones apuntaban a las plantaciones de soja -y los agrotóxicos utilizados-, que habían crecido de forma exponencial en la última década.

Rodolfo Páramo, médico del Hospital de Malabrigo, efectuó reportes de malformaciones en niños nacidos nueve meses después de las fumigaciones en los alrededores del pueblo. Páramo asegura que "los valores normales de estos casos son de uno cada 8.500 a 10.000 nacimientos, mientras que en Malabrigo las malformaciones alcanzaron una tasa de 12 casos para unos 200 nacimientos en el año".

Misiones
Existen denuncias sobre fumigaciones y pulverizaciones en los campos aledaños a algunas localidades de la provincia. Desde 2004, en la localidad de San Ignacio organizaciones campesinas y vecinales denuncian las pulverizaciones con agrotóxicos en los cultivos de soja cercanos a las poblaciones. Formosa Al menos 23 familias de pequeños productores de la localidad de Colonia Loma Senés, departamento Pirané, al oeste de la provincia, vieron su salud -y también sus cultivos y haciendas- afectados por las habituales fumigaciones realizadas desde máquinas "mosquito", con glifosato y 2,4 D, en los campos rentados por una empresa sojera (Proyecto Agrícola Formoseño PAF), linderos a las chacras familiares.

No es el único caso en la provincia: en la localidad de Belgrano, también se suceden los vuelos de avioneta que fumigan con agrotóxicos los campos de soja contiguos a las parcelas de los campesinos más humildes. Ante esta situación agricultores del Mocafor (Movimiento Campesino de Formosa) se movilizaron para impedir estos vuelos.

Santiago del Estero
La familia Castillo vive en Quimilí, trabaja una chacra desde hace cinco décadas. Todos sus integrantes sufrieron distintos tipos de enfermedades respiratorias y cutáneas de diversa gravedad. A la hora de buscar las causas, miran al campo vecino, millares de hectáreas con soja, y señalan una avioneta bimotor que fumiga con veneno. Entre Ríos En febrero de 2004 quince personas resultaron intoxicadas en el departamento Gualeguaychú, por causa de un agrotóxico Los síntomas registrados fueron dolor de cabeza, vómitos y mareos al día siguiente de producida una fumigación. En la zona rural del departamento Paraná se observó un aumento de la mortalidad perinatal y una alta incidencia de embarazos anembrionados correlacionados con el incremento en la superficie sembrada con soja y el consecuente uso de agroquímicos. Desde el hospital de la localidad de Cerrito, el médico Darío Gianfelici comprobó que las enfermedades de las vías respiratorias se duplicaron, mientras que las afecciones de piel se cuadruplicaron en los últimos diez años.

Pablo Basso, director de Epidemiología del Ministerio de Salud provincial admite: "Hay varios estudios que relacionan el uso indiscriminado de agroquímicos con la aparición de diversas patologías". El funcionario agrega: "La supuesta inocuidad de glifosato es falsa, si hay algo que todos tenemos claro es que el glifosato no es agua bendita". En Entre Ríos existe una ley de plaguicidas que fija una distancia mínima de 50 metrosentre el límite del terreno sembrado y el caserío para los casos de fumigaciones terrestres y de 200 metros para las fumigaciones aéreas. Pero esta normativa no se cumple.
(fuente)

Dejan de usar glifosato, ahora se llama DICAMBA

viernes, 22 de mayo de 2009
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Nuevo veneno para los sembradíos -22/05/2009



Dicamba: Muerto el glifosato, viva el glifosato II
13-05-09, Por Graciela Cristina Gomez

Cuando la soja resistente al Dicamba salga al mercado Monsanto retirará toda la soja RR, que pasará a ser obsoleta ante el avance de las malezas resistentes al glifosato, dejando solo la nueva soja. Los Mengele de las semillas, firman acuerdos para dividirse las ganancias: Syngenta cerró una alianza con Monsanto para el desarrollo de cultivos de alto rendimiento resistentes, por ejemplo, a la sequía.

Monsanto espera poder lanzar al mercado nuevos cultivos tolerantes a Dicamba a partir de comienzos de la próxima década. A futuro recetarán Dicamba, en dosis de todos los tamaños, desconociendo los efectos del herbicida y el agrocidio continuará… hasta que no quede nada por contaminar. Entonces comerán dinero.

La era del glifosato parece acabarse, la mala racha del herbicida, no tiene vuelta atrás, pero ya hay un posible suplente. Relegado por la fama de la soja RR y sin prensa, quiere salir a la cancha la próxima década. Solo o combinado con su antecesor.

Lás fábricas del horror prevén estos coletazos con años de antelación, que no son los mismos que necesitan nuestros organismos de contralor para desayunarse con los efectos de los venenos que, con más de una década de catástrofe sanitaria, aún hoy siguen dudando si es biodegradable o no. Mientras tanto el nuevo monstruito ya fué patentado.

Un sustituto que “no falle”:

“Cuando la soja resistente al Dicamba salga al mercado Monsanto retirará toda la soja RR, que pasará a ser obsoleta ante el avance de las malezas resistentes al glifosato, dejando solo la nueva soja”.(1)

Un equipo de investigadores de la Universidad de Nebraska,USA, descubrieron un gen que permite lograr plantas tolerantes al herbicida Dicamba, publicado en la revista científica “Science”en mayo de 2007. Monsanto y la Universidad firmaron el acuerdo para el desarrollo de cultivos tolerantes al dicamba en 2005.

El herbicida Dicamba (3,6-dicloro-2-ácido metoxibenzoico) fue registrado por primera vez en USA en 1967. Actualmente se lo comercializa solo o bien en formulaciones acompañado de 2,4-D, MCPP (ácido propiónico) y/o MCPA( ácido acético). Es un viejo herbicida, que sirvió junto con el agente naranja en Vietnam, y ha sido resucitado a través de la magia de las relaciones públicas. Usado en espárragos, cebada, sorgo soja, caña de azúcar y trigo. Campos de golf y céspedes residenciales.

El ardid de siempre: “Es un herbicida ampliamente utilizado, barato, no perjudicial para el medio ambiente, que no perdura en los suelos y que muestra poca o ninguna toxicidad para la vida salvaje y los humanos.". El riesgo es impreciso e indefinido “prácticamente no tóxico” y “ligeramente tóxico para las abejas”, mintiendo sin cambiar el casette, ni sonrojarse.

Entre 2004 y 2007 mas de 40 lanzamientos de prueba de campo de dicamba resistentes al maíz, algodón y soja fueron aprobados en USA.

El colmo de los anuncios de estos nuevos “asesinos” de la próxima década, son el pedido de los voceros genocidas de una mayor seguridad jurídica, exigiendo modificaciones en la legislación para tener mayor control sobre las semillas comercializadas en Argentina, amenazando invertir en Brasil una nueva soja transgénica que no será comercializada en nuestro país ni en Uruguay. Por ése motivo la soja BTRR2 (soja RR y BT), desarrollada solo para el Mercosur, tiene previsto su lanzamiento en 2012 en Brasil y 2013 en Paraguay, en Argentina aún es incierto (2).

Los años por venir, escucharemos hasta el cansancio que usarán “fitomejoramientos” convencionales o no, pero en realidad los laboratorios “inducirán” vía mutagénesis, hasta las pantuflas de la abuela, lo orgánico será utopía, la salud privilegio de algunos, y la ley de ser operativa pasará a ser “sustancialmente equivalente” al delito.

Juntos somos más:

Como si esto fuera poco, los Mengele de las semillas, firman acuerdos para dividirse las ganancias por la matanza de los “conejillos de indias” de Sudamérica: Syngenta, uno de los mayores productores mundiales de Dicamba cerró una alianza con Monsanto para el desarrollo de cultivos de alto rendimiento resistentes, por ejemplo, a la sequía. Monsanto espera poder lanzar al mercado nuevos cultivos tolerantes a Dicamba a partir de comienzos de la próxima década. Según el diario El Tiempo, de Colombia, para 2013: “Habrá futuro de película para la soja”. Objetivo prioritario, dado que en diversas regiones agrícolas sojeras de USA, Brasil y la Argentina han comenzado a presentarse malezas resistentes al herbicida glifosato. En la Argentina, investigadores del INTA detectaron 29 especies con distintos grados de tolerancia a glifosato.

La Oficina de Patentes de USA (US Patent and Trademark Office) concedió en abril y septiembre de 2006 dos patentes a la Universidad de Nebraska-Lincoln para la innovación denominada: “Métodos y materiales para elaborar y emplear organismos transgénicos con capacidad para degradar al herbicida Dicamba”.

“BASF es el mayor proveedor de Dicamba y soluciones a base del mismo. A fines de este año 2009, lanzará en América del Norte su exitoso herbicida KixorTM.

“La combinación de un segundo tipo de resistencia a herbicidas con la tecnología Roundup Ready ofrecería a los agricultores múltiples herramientas para el control de malezas mediante el uso de Roundup, Dicamba, o combinaciones de ambos herbicidas.” expresan desde Monsanto.

El pólen del transgénico viaja a kilómetros de distancias, contaminando cultivos tradicionales, lo que hace imposible su coexistencia, de ahí el rechazo mundial a los OMG. La tecnología “terminator” ha sido abandonada por ése motivo, a lo que el Dr Hery Daniell, de la Universidad de Auburn sugiere: ”En lugar de insertar un gen de resistencia a herbicida en el ADN nuclear, se lo transfiere al genoma del cloroplasto”,lo que evitaría la contaminación a través del polen, El artículo de la revista “Science” citado al principio también aborda ése tema.(3)

Probada toxicidad:

Dos casos clínicos atendidos en el HECA, Rosario, Argentina, en setiembre de 1993, de pacientes jóvenes residentes en área rural de Zavalla, Santa Fe, incluye un tercer paciente, hermano de uno de los anteriores.

Los tres tuvieron una exposición dérmica importante al Dicamba al atravesar un campo de trigo recientemente fumigado con MISIL (metsulfurón metil-dicamba), mojándose las ropas y no habiéndose lavado ni en ese momento ni en días posteriores. Hacen un cuadro de calambres musculares en región abdominal. El tercer paciente mencionado (16 años) agrega náuseas, vómitos, estado confusional y comportamiento agitado, evoluciona espontáneamente hasta que fallece en la guardia en forma súbita. No se pudo confirmar que su intoxicación con dicamba haya sido la causa de muerte, aunque no hubo ninguna otra alternativa etiológica más convincente. Los otros dos jóvenes a las 24 y 48 horas del alta, respectivamente, ingresaron nuevamente y presentaron cuadros clínicos similares: mialgias intensas y generalizadas (comienzan en miembros inferiores), gran decaimiento, irritación ocular, diaforesis profusa, fiebre y orinas oscuras. Dentro de las determinaciones bioquímicas encontradas permitió caracterizar al cuadro como Rabdomiólisis.

La rabdomiólisis, antes llamada necrosis muscular, es un síndrome que ocurre por destrucción del músculo esquelético con liberación del contenido de las células musculares en el plasma. Se puede manifestar por mioglobinuria (orina roja o marrón).

“Frente a una exposición severa al Dicamba, es necesario una conducta precavida que incluya observación clínica y pruebas de laboratorio, hasta 15 días posteriores. Resaltamos nuestros hallazgos por la ausencia de descripciones similares y por la valoración actual del Dicamba como un producto prácticamente inocuo”, manifestó uno de los médicos,miembro fundador de la Asociación Toxicológica Argentina.(4)

En el 2003,otro estudio publicado en Revista de la Sociedad Química de Méjico,evidencia la toxicidad crónica producida por el herbicida Dicamba y su derivado 2-metoxi-3,6-diclorobenzaldoxima por administración crónica en ratones. El herbicida Dicamba les ocasionó depresión, pero se recuperaron; sin embargo, la oxima los debilitó paulatinamente y además, a dosis alta desarrollaron un absceso piógeno encapsulado. Estudios histopatológicos de hígado y de riñón de los ratones tratados tanto con el herbicida como con su derivado, mostraron severos daños en los tejidos.

El 1 de abril de 2004, la ciudad de Toronto aprobó una ordenanza que prohíbe el uso de ése tipo de pesticida en todos los sitios públicos y privados, a empresas que se dedican al cuidado de parques y campos de golf. Penando con multas de hasta CND $5,000.00.

La Universidad del Valle, Colombia, por su parte, alerta sobre el riesgo de contaminación de las aguas subterráneas por lixiviación de los herbicidas más frecuentemente aplicados en el cultivo de la caña de azúcar, entre ellos el dicamba.(5) Aún así está clasificado como producto “clase C” (moderadamente peligroso).

Somos “irresponsables y mentirosos”:

El Conicet, vive la segunda parte del documental “El mundo según Monsanto”, con amenazas, ”aprietes”, y abogados exigiendo los estudios de glifosato. Estudios que pronto serán completados,según Andres Carrasco, con más evidencias escalofriantes del asesino silencioso.

Mientras la UNL recopila casos de malformaciones por agroquímicos, la primera en Sudamérica, dando a conocer sus estudios realizados hace ocho años atrás, datos que una vez completados serán achacados de falsedad.

Dirán también que es mentira la investigación realizada por la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la UNL, de 2006. Que es mentira el informe de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la UNR, y del Northwest Coalition for Alternatives to Pesticides, que indicó efectos adversos del herbicida, en todas las categorías estándar de toxicología. Miente también el Hospital Italiano de Rosario, cuando afirma que "Existen relaciones causales de casos de cáncer y malformaciones infantiles entre los habitantes expuestos a los agroquímicos". Mienten los estudios de Gilles-Eric Seralini y Robert Belle de Francia, y los de la Universidad de Pittsburg, USA. Miente el Hospital de Encarnación de Paraguay y el Hospital de Nayarit de Méjico en los estudios realizados, relatados en “Yuyo mentiras y veneno”.(6) Negando la evidencia que ya no pueden ocultar, algunos detractores como Aapresid defienden el uso del herbicida y cuestiona los informes técnicos del Conicet. “Un conjunto de irresponsables que están contra de la soja resistente al glifosato, que aportó al país U$S 22 mil millones, desde 1996?, manifestó su presidente,irresponsable él de semejante exabrupto.

Representando a la oligarquía sojera, Biolcatti acusó de ataque a la principal fuente de divisas afirmando que “no hay daño alguno con el glifosato”, priorizando el vil metal en detrimento de la salud.

“La Argentina sin soja sería como Venezuela o Arabia sin petróleo” disparó por su parte, el mercenario mayor, brindando con Roundup en la Bolsa de Comercio de Santa Fe. No conforme con la barbaridad expresada, y tratando de "sojifóbicos" a todo el que se oponga al desarrollo de su billetera, escudándose en Lino Barañao, expresó: “Que el cuerpo directivo del Conicet no avala los estudios de Carrasco, y que “los alimentos orgánicos produjeron centenares de muertos, por contaminación con microbios o toxinas naturales" (7), dando a entender que el transgénico es más sano que la leche materna.

Ante tan escatológica defensa del yuyo y el veneno, recuerdo una gran verdad de Gandhi: ”Hay suficiente en el mundo para cubrir las necesidades de todos los hombres, pero no para satisfacer su codicia”. Algo que estos ciegos, sordos e ignaros difícilmente puedan aprehender y digerir.

Reformas sin formas:

Un proyecto de reformas a la ley 11.223 de Santa Fe, espera desde el 2004. Nuevos proyectos hay varios, todos deficientes. Cambiar algunos artículos no es suficiente, cuando hasta el título de ésa ley es erróneo. Los legisladores no entendieron nuestro mensaje, y en su “laguna mental” tampoco se permiten pedir ayuda. Los Ministerios de Medio Ambiente y de Producción se tiran la pelota dejando lo importante para más adelante, mientras nos distraen con el dengue, y la gripe porcina. El desconocimiento que tienen del tema es escandaloso, aún así, no dan un paso al costado. Salud no se juega y tienen mas evidencias del desastre sanitario que los otros dos organismos juntos.

El Senasa no da señales de rever la categorización del veneno, manifestando desde el organismo que “Normalmente no ofrece peligro”, siendo “normalmente peligroso” el organismo en sí, por desidia. Mientras tanto la Facultad de Ciencias Agrarias de Zavalla, dependiente de la UNR, sigue formando ingenieros agrónomos, al servicio de Monsanto,(8) Seguirán recetando glifosato, para fumigar cualquier cosa, además de la soja. Si no se lo recategoriza y se reforma la ley, a futuro recetarán también Dicamba, en dosis de todos los tamaños, desconociendo los efectos del herbicida y el agrocidio continuará… hasta que no quede nada por contaminar.

Entonces comerán dinero.

Autora: Graciela Cristina Gomez - Abogada(UBA) - Escribana(UNR
http://ecos-deromang.blogspot.com

Fuentes:

(1)(2)(3): Sciencie: “Dicamba Resistance: Enlarging and Preserving Biotechnology-Based Weed Management Strategies”, Intitute of Sience in Society: “Dicamba ¿listo para los cultivos transgénicos?, Grain: “Más herbicidas para sostener lo insostenible”, BuscAgro: “El herbicida Dicamba: un nuevo foco para la discusión ambiental”, Infocampo: “Monsanto busca un reemplazante para el herbicida glifosato”, Prensa Monsanto: “Basf y Monsanto desarrollarán en conjunto tecnologías con fórmulas a base de dicamba”, Hery Daniell, 1998: "Containment of herbicide resistance throught genetic engineering of the chloroplast genome". Nature Biotechnology. 16:345-348,”

(4): Sertox: Servicio de Toxicología del Sanatorio de Niños, Rosario, (J.C. Piola; D.B. Prada; D.C. Ezpeleta. Acta Toxicol. Argent. Año 1997, 7, 11-15): “Rabdomiolisis aguda por exposición percutánea a un herbicida en dos pacientes en Rosario, Argentina“

(5): Revista de la Sociedad Química de México, año 2003, Vol.47, Pag. 77-80, (Autores: Aoki, Kazuko; James, Guillermo; Jiménez, Luis; Romero, Artemisa; Shibayama, Mineko Journal): “Toxicidad crónica en ratones del herbicida Dicamba y su derivado 2-metoxi-3,6-diclorobenzaldoxima”, Futurewatch: ”La Municipalidad de Toronto y la ordenanza municipal sobre el uso de pesticidas”, Universidad del Valle Colombia, Postgrado en Ingeniería Sanitaria y Ambiental ”Análisis de Riesgo de Contaminación por Lixiviación de Plaguicidas de los Acuíferos de la Zona Plana de Valle del Río Cauca”.

(6): Ecos de Romang: “Doctor ¡grítelo más fuerte!, Universidad Nacional del Litoral: “Recopilan casos de malformaciones por agroquímicos”, Ecoportal: ”Confirman toxicidad del herbicida Roundup de Monsanto”

(7): Diario Victoria, "Aapresid cuestionó las críticas al glifosato”, Prodiario: ”Biolcatti: con el glifosato no hay daño alguno”, Clarin Rural: ”La ciencia en estado puro”, El litoral: ”La Argentina sin soja sería como Venezuela o Arabia sin petróleo”

(8): Página 12, "La empresa Monsanto apostó en serio por nuestra facultad", La Nación: ”Para el Senasa, el herbicida cumple con todas las normativas"

(fuente)

Glifosato Dra Gomez DICAMBA


LUIS ZARRANZ GLIFOSATO


Testimonio de Fabián Tomasi acerca de como la utilización de agrotóxicos afecto drástica mente su salud, la nota fue realizada por Rulli (Conductor del programa radial horizonte sur emitido por "Radio Nacional" e integrante del grupo de reflexión rural)


Misiones investigará el uso del glifosato

lunes, 20 de abril de 2009
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Cada minuto sufre atentados la vida humana - 20/04/2009



Promueven investigar en Misiones el efecto perjudicial de uso del glifosato.
Un movimiento provincial se creó en la provincia para investigar el impacto en el ambiente del herbicida de amplio uso en diferentes actividades productivas. El objetivo es “lograr buenas prácticas, promover investigaciones y controles”. Convocaron a docentes e investigadores de la UBA y del Conicet, quienes expusieron estudios sobre el impacto del herbicida.

En muchas actividades productivas, se utiliza el glifosato que es un agrotóxico.
Un movimiento provincial se creó el pasado jueves en Eldorado, Misiones, para investigar el impacto ambiental del uso del glifosato en las actividades productivas de la provincia, promover su uso responsable y comenzar con programas de capacitación, de manera de mitigar el daño ambiental y a la salud de los productores.

El glifosato es un herbicida de amplio espectro, usado para matar plantas no deseadas, pastos, hierbas de hojas anchas en diferentes actividades productivas. En Misiones las forestaciones de pinos requieren el uso de este poderoso herbicida, en los primeros años de crecimiento, pero se estima tanto en la provincia como en el país es uno de los agrotóxicos más vendidos, ya que es más conocido en los últimos tiempos por su aplicación en las plantaciones de soja de la Pampa Húmeda, en el Chaco, Santiago, Salta, y en todas las regiones que se realiza esta actividad.

El movimiento provincial del "Glifosato y el medio ambiente" se reunió en la ciudad de Eldorado, en la sede del Colegio de Ingenieros Forestales de Misiones. Los organizadores invitaron a los docentes de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), Javier Souza Casadinho y Mariana Maya, quienes expusieron recientes estudios científicos que demuestran "el efecto perjudicial del Glifosato".

Debate responsable

La reunión realizada en Eldorado convocó a empresarios, profesionales, legisladores, concejales e investigadores. Entre ellos, asistió Hugo Rey (Pindo SA), Diego Alegranza (DKM SA), Gustavo Maestri y Juan Schapovaloff (Alto Paraná SA), Horacio Delgadino, Román Ríos (ONG Ambiental), Julio Perie (Tamanduá), Luis Vega (Amigos del Arbol), Mario Ochoa (Consultor forestal), Rulo Bregagnolo (RAE y Concejal de Aristóbulo del Valle), la diputada nacional Julia Perie, el diputado provincial Miguel López, entre otros profesionales de las universidades y del INTA.

Sobre los resultados del encuentro, el diputado López señaló que "fue una reunión positiva, muy proactiva dado que el objetivo fue abordar el tema en forma responsable, ni en defensa a ultranza ni en contra del uso del glifosato. Pero hay que atender la realidad, investigar su impacto y promover las buenas prácticas”.

Respaldo científico

Una reciente investigación científica difundida a nivel nacional confirma que el glifosato (químico fundamental de la industria sojera) es altamente tóxico y provoca efectos devastadores en embriones, según lo determinó el Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet-UBA (Facultad de Medicina) que, con dosis hasta 1500 veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones sojeras, comprobó trastornos intestinales y cardíacos, malformaciones y alteraciones neuronales. "Concentraciones ínfimas de glifosato, respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión, sugiriendo la posibilidad de que se estén interfiriendo mecanismos normales del desarrollo embrionario", subrayan los especialistas.

El herbicida más utilizado a base de glifosato se comercializa bajo el nombre de Roundup, de la compañía Monsanto, líder mundial de los agronegocios.
"Durante los últimos quince meses se estudió el efecto del glifosato en embriones anfibios, desde la fecundación hasta que el organismo adquiere las características morfológicas de la especie”.

Entre los trastornos, se encuentra la “disminución del largo del embrión, alteraciones que sugieren defectos en la formación del eje embrionario. Alteración del tamaño de la cabeza con compromiso en la formación del cerebro y reducción de ojos y de la zona del sistema auditivo, que podrían indicar causas de malformaciones y deficiencias en la etapa adulta”, alerta la investigación, que también avanza sobre efectos neurológicos graves. “Se comprobaron alteraciones en los mecanismos de formación de neuronas tempranas, por una disminución de neuronas primarias comprometiendo el correcto desarrollo del cerebro, compatibles con alteraciones con el cierre normal del tubo neural u otras deficiencias del sistema nervioso”, detallaron.

Casadhino es referente de Rapal (Red de Acción en Plaguicidas de América latina) en el país y sostiene que "la legislación argentina relativa al registro, comercialización y aplicación de plaguicidas es incompleta, permisiva y obsoleta".

La Red suscribe a las denuncias que recaen sobre el glifosato, pero advierte que el problema de los agrotóxicos es mucho más amplio, vinculado con las casi 500 formulaciones de plaguicidas que se utilizan en el país. “Insecticidas como el peligroso Endosulfán, el Carbofuran, el bromuro de metilo. Herbicidas como el 2, 4 D y Paraquat. Todos agrotóxicos que poseen una toxicidad específica y una clasificación toxicológica más alta que el glifosato. Todos son extremadamente tóxicos con capacidad de producir daños en la salud tanto de nivel agudo (a corto plazo) como crónico (enfermedades que aparecen luego de años del contacto con el plaguicida)”, explica Souza Casadinho.

Rapal advierte sobre el geométrico crecimiento de plaguicidas en Argentina. Según la organización, en 1996 se utilizaron en el país 30 millones de litros de agrotóxicos. En 2007 se aplicaron 270 millones de litros, y este crecimiento se debe a la expansión de la frontera agropecuaria (a costa de la deforestación o reemplazo de otras actividades) y la aparición de insectos y malezas cada vez más resistentes. Lo sucedido con el glifosato es un caso testigo. “De una sola aplicación de tres litros por hectárea, llevada a cabo a fines de los años ’90, en la actualidad se realizan más de tres aplicaciones, por más de doce litros por hectárea y por año”, afirma Souza Casadinho.

Para el próximo encuentro, el movimiento provincial convocó al Dr. Hugo Gómez Demaio de la Universidad de Misiones, profesional que desde hace décadas investiga los efectos que los agrotóxicos producen genéticamente.

Demaio sostiene que produce “malformaciones embrionarias y del sistema nervioso central, los trastornos en el aprendizaje, teratogénesis, carcinogénesis, genotoxicidad entre otros. Es por la vida que debemos tomar conciencia, por la vida de nuestros hijos y nietos, por las generaciones futuras” enfatizó Demaio durante su presentacion esta semana en Chaco, donde realizó una proyección con imágenes desgarradoras del “estudio de Genoma ambiental respecto a la etiología del mielomeningocele: un efecto el cierre del tubo Neural” de su autoría junto con profesionales de la UNAM Universidad de Misiones y la Universidad de Chile.
(fuente)


GLIFOSATO - ACCIDENTE EN GUICHÓN, PAYSANDÚ, URUGUAY

comentarios
Fumigan contra la vida - 20/04/2009


URUGUAY


" ...somos andando..." - Año 1- Nº 21 - 11-04-2009
PORTADA DE EMERGENCIA - ESTO NO SE PUEDE DEJAR PASAR

No es sensacionalismo de nuestra parte.
Es evidente que urgen respuestas y tomas de posiciones.
Ningún candidato puede hacerse el sordo.
Las entrevistas y artículos que hemos publicado toman mas importancia.

Lo sucedido en el día de hoy "NO ADMITE LA MENOR DEMORA".
Cada candidato debe decir que va a hacer con esto.




A NO HACERSE LOS DISTRAÍDOS

DECENAS DE RESES MUERTAS EN GUICHON

PECES MUERTOS EN LAS CAÑADAS CERCANAS

Un avión fumigador perdió parte del producto que utilizaba causando esta situación y quien sabe cuantas consecuencias más, nos preguntamos si no habría gente cerca. Dicen que aún se siente el mal olor. Cual es el efecto residual? etc. etc.. Con que estaba fumigando? que es tan nocivo como para matar ganado vacuno.
Toman vigencia nuestras denuncias y reclamos de posturas claras, las exigimos, son nuestro derecho.
(fuente)

URUGUAY
Avión fumigador provocó un desastre en Guichón.
[13/04 | 20:05] Derramó plaguicida, matando a más de 50 terneros y otros animales.



Confirman que glifosato produce alteraciones en los embriones humanos.

Desolación,Decenas de bovinos y otros animales murieron tras el tóxico derrame.

La ciudad de Guichón está en alerta y se teme lo peor. El piloto del avión fumigador declaraba en el Juzgado de Paz, estimándose que las acciones judiciales continuarán en los estrados de Paysandú.Un avión fumigador perdió parte de su carga agrotóxica en pleno vuelo en Guichón, provocando la muerte de 800 vacas y la mortandad de miles de peces en varias cañadas y corrientes de agua de la zona.

La grave situación fue denunciada por el diario digital El Carolino que a su vez entrevistó a la Dra. Graciela Cristina Gomez, quien en Argentina está llevando adelante una fuerte campaña en el tema. La especialista dice que Uruguay integra la "República Unida de la Soja", junto con Argentina , Brasil, Paraguay y Bolivia. Asegura que la utilización de agrotóxicos es descarada en Uruguay como en su país, Argentina, y que los daños a la salud que le están provocando a los niños son irreparables. Por ejemplo, en Uruguay el endosulfán se usa en cebolla, tomate y frutas, pero su mayor uso es en la soja, como en Argentina, sabiendo que está prohibido en 55 países, incluido UE.
(fuente)


Insecticida organoclorado prohibido en toda Europa causa muerte masiva de ganado vacuno en Uruguay
15-04-09,
Un nuevo incidente con el endosulfán como protagonista se produjo hace pocos días, en la ciudad de Guichón, a 110 kilómetros al este de la capital del Departamento de Paysandú. El pasado jueves 9 de abril, una avioneta fumigadora sufrió un desperfecto en pleno vuelo y derramó una cantidad incierta de endosulfán sobre un campo dedicado al pastoreo vacuno.

Según las primeras estimaciones, en un solo día después del incidente, 50 terneros de más de 250 kilogramos habían muerto al ingerir pasto contaminado. Además, murieron cientos de peces, ofidios y aves de todo tipo. Por si todo esto fuera poco, se ha detectado mortandad de peces en la Cañada del Horno, curso de agua que suministra a las upa [1] y a toda la ciudad con agua potable[2].

Evidentemente, se trata de un desafortunado accidente y lo normal no es que se deje caer una carga de endosulfán sobre un campo del que se alimenta ganado vacuno. Fue la presencia del ganado, su intoxicación y su posterior muerte, lo que transformó a este accidente en “noticia”. Tal como relató un vecino a la prensa, "recién se da cuenta uno del problema cuando el animal está agonizando".

Sin embargo, es imprescindible tener en cuenta que cuando no hay vacas o personas que sufran directamente la descarga tóxica, el endosulfán sigue siendo igualmente peligroso y que desgraciadamente es un insecticida habitualmente utilizado para combatir chinches en los cultivos de soja.

¿Que es el endosulfan?
El endosulfán es un insecticida organoclorado. Está clasificado por la Agencia para el Medio Ambiente de Estados Unidos (EPA) y la Unión Europea como categoría Ib, altamente peligroso. En la literatura científica se puede encontrar gran cantidad de información sobre su (eco) toxicidad, su destino en el medio ambiente, sus residuos en alimentos y forraje y sus concentraciones en el medio ambiente.

En base a toda la información disponible, el endosulfán puede ser catalogado como un Contaminante Orgánico Persistente (COP). Reúne las cuatro características que hacen que a una sustancia se la considere como un COP: es muy tóxico para prácticamente todo tipo de organismos, es muy persistente en el medio ambiente, tiene un gran potencial de bioacumulación, se transporta a largas distancias.

En animales de laboratorio el endosulfán produce efectos de neurotoxicidad, hematológicos, nefrotoxicidad [3], así como afecciones físicas congénitas, retrasos mentales y muertes en trabajadores y población rural. El endosulfán se encuentra detrás de la mayoría de los casos de intoxicación por plaguicidas notificados a escala mundial [4]. El endosulfán es muy persistente. Se ha determinado que esa persistencia puede alcanzar más de un año en el suelo [5]. Tiene un elevado potencial de bioacumulación. Estudios con peces de agua dulce y de agua salada indican factores de bioconcentración muy altos; desde 2.400 hasta 11.000 [6]. Puede transportarse grandes distancias en el medio ambiente. Se dispone de abundante información con la que se puede corroborar la presencia de endosulfán en sitios muy distantes de los lugares en los que se produce y/o usa, como pueden serlo las aguas y el aire árticos [7].

Está prohibido en toda la Unión Europea
Es por todo ello que la Unión Europea ha prohibido la comercialización y la utilización del endosulfán y ha solicitado su inclusión en la lista del Convenio de Estocolmo, proceso destinado a limitar y prohibir el uso de los Contaminantes Orgánicos Persistentes.

A pesar de que todas las investigaciones científicas disponibles indican que hace mucho tiempo que el endosulfán debería estar completamente prohibido en todo el mundo y de que de hecho lo está en muchos países, en nuestro país se sigue utilizando cada vez más.

Endosulfán en Uruguay
El principal destino del endosulfán en nuestro país son los cultivos de soja. A partir del “boom” de la soja, se dio un aumento explosivo de las importaciones de endosulfán. Durante 2007, por ejemplo, se importaron casi 250 toneladas de endosulfán, unas 50 veces la cantidad importada 7 años antes.
Lógicamente, este uso masivo de endosulfán comenzó hace tiempo a dejar sus secuelas. Se ha confirmado su presencia en suelos de nuestro país [8] y en el embalse de Salto Grande [9]. Se han encontrado también residuos de organoclorados (entre los cuales está el endosulfán) en peces del Río Uruguay [10]. Asimismo, se han registrado varios casos de intoxicación masiva de fauna y de seres humanos debidos al endosulfán [11].

A este prontuario debe agregarse ahora el suceso de Guichón, cuyo verdadero alcance está aun por calibrarse en su total magnitud.

Impactos masivos
El endosulfán está hace años prohibido en toda Europa, precisamente porque no hay modo de garantizar un uso seguro del mismo, incluso con los altos niveles de fiscalización y control europeos. En Uruguay, su uso sigue estando permitido.

Lo ocurrido recientemente en Guichón es un desastre, pero ha permitido apreciar los efectos que causa este insecticida. Lamentablemente, la destrucción silenciosa que produce esta sustancia desde hace años parece pasar desapercibida.

Esperamos que a partir de este lamentable desastre ocurrido en Guichón las autoridades prohíban el uso de esta sustancia y que el Uruguay se sume a los muchos países del mundo que consideran a este insecticida un asesino silencioso y que, por tanto, debe ser prohibido.

(fuente)

Referencias:
[1] Unidad Potabilizadora de Agua
[2] Diario La República, 12 de Abril de 2009 -
http://www.larepublica.com.uy/justicia/359862-avion-fumigador-provoco-un-desastre-en-guichon?nz=1
[3] ATSDR (Agency for Toxic Substances and Disease Register). Toxicological Profile for Endosulfan, septiembre de 2000 - http://www.atsdr.cdc.gov/toxprofiles/tp41.pdf
[4] End of the Road for Endosulfan. Environmental Justice Foundation (2002) - http://www.ejfoundation.org/pdfs/end_of_the_road.pdf
[5] Laabs, V. y otros. Fate of 14C-labelled soybean and corn pesticides in tropical soils of Brazil under laboratory conditions. J. Agric. Food Cehm. 50, págs. 4.619 a 4.627 (2002).
[6] Schimmel, S.C y otros. Acute toxicity and bioconcentration of endosulfan in estuarine animals. En: Aquatic Toxicology and Hazard Evaluation, editado por F.L. Mayer, J.L. Hamelink, 1st Symp. ASTM STP 634, Philadelphia (PA), págs. 241 a 252, (1977).
[7] - Ruedel, H. Volatilization of pesticides from soil and plant surfaces. Chemosphere 35 /1/2) págs. 143 a 152, (1997).
[8] Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, 2005
[9] CARU. 1993. II Seminario de calidad de aguas y control de la contaminación en el Río Uruguay. Colón, Argentina - http://www.caru.org.uy/publicaciones/2doSeminario-de-calidad-de-aguas-y-control-de-la-contaminacion-en-el-Rio-Uruguay.pdf
[10] Bruno, A. Plaguicidas usados en el cultivo de soja. Evolución de su uso y estimación de su impacto ambiental, Río Negro, 7 junio de 2007 en seminario organizado por CAF (2007).
[11] Efectos del endosulfán en el Uruguay: casos de intoxicación registrados. RAP-AL Uruguay, 2006 - http://webs.chasque.net/~rapaluy1/Comunicados/Intoxicaciones.html