Mostrando entradas con la etiqueta PELIGRO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PELIGRO. Mostrar todas las entradas

Alianza contra empresas tóxicas y sus dioxinas

miércoles, 17 de junio de 2009
0 comentarios
Las temidas y dañinas DIOXINAS - 17/06/2009


AMBIENTE-MÉXICO: Científicos y comunidades forjan alianza
Cuarta Asamblea de Afectados Ambientales celebrada en mayo en El Salto, Jalisco.

MÉXICO, jun (IPS/IFEJ ) – La mexicana Graciela González atiende llamadas, organiza reuniones y da entrevistas para rescatar del desastre ecológico a un río. A miles de kilómetros de distancia, el campesino Gonzalo Rodríguez ayuda a tomar muestras del aire en una región contaminada por las petroquímicas.

Ninguno tenía en sus planes convertirse en defensor del ambiente. González se ocupa de las tareas de su casa y dejó su empleo como docente para dedicarse a la causa en el estado occidental de Jalisco. Rodríguez cría ganado en Veracruz, en el sur mexicano.

Como ellos, cada vez más ciudadanos han comenzado a alternar sus ocupaciones con la búsqueda de soluciones a la depredación del entorno en sus comunidades.

El año pasado, un centenar de grupos ciudadanos formaron la Asamblea de Afectados Ambientales (AAA), presente en 12 de los 32 estados de este país de más de 107 millones de habitantes.

Ya se han reunido en cuatro ocasiones para compartir experiencias y planear estrategias conjuntas para llamar la atención sobre sus casos.

En 2006, académicos e investigadores de todo México, disconformes con la política científica nacional de los últimos 30 años, fundaron la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS), hoy con unos 400 miembros activos en áreas como biología, física, matemáticas, economía, sociología, antropología, ciencia política y derecho.

Ahora, esos dos mundos han unido fuerzas.

La UCCS, con sede en el distrito federal, creó el Observatorio Socio-ambiental con el fin de “documentar los casos de deterioro ambiental más graves en México”, explica uno de sus miembros, el economista Rolando Espinoza.

Su principal fuente de información para trazar ese mapa de problemas socio-ambientales es la AAA. Ha registrado ya 150 casos, la mayoría relacionados con “actividades mineras y petroleras, proyectos hidroeléctricos, desarrollo de infraestructura carretera, instalación de rellenos sanitarios, disposición de residuos y demás”, sostiene Espinoza.

Los más comunes tienen que ver con el agua. Por ejemplo, el río Santiago, situado en el municipio de El Salto, Jalisco. Allí vive González. “Primero notamos que cada vez teníamos que ir más lejos para pescar y para recolectar frutos”, relata.

“Luego nos dimos cuenta de la enfermedad y la muerte. No encontrábamos el origen de los casos de cáncer, insuficiencia renal, dermatitis, vías respiratorias dañadas y abortos”, cuenta la fundadora de la asociación civil “Un salto de vida”.

En los años 70 se radicaron allí industrias metalmecánicas, farmacéuticas, alimentarias, maquilas, de la construcción, petroquímicas y de solventes, casi 200 empresas que lanzan descargas contaminantes a lo que antes sus habitantes llamaban “el paraíso”. Hoy se caracteriza por el aire con olor a huevo podrido.

Desde hace un par de años, los activistas buscan el saneamiento de seis kilómetros de la red hídrica, cuya contaminación afecta la salud de 150.000 personas que habitan El Salto.

Cuando comenzaron a manifestar su molestia, las autoridades estaduales reaccionaron desestimando sus argumentos.

“Nos decían: ‘Demuéstrame que lo que estás diciendo tiene relación con la contaminación, que tienes cáncer porque hay descargas”, recuerda González.

Según el economista Espinoza, ésa es la respuesta característica de las autoridades.

En el sureño estado de Puebla, asegura, se llegó al absurdo de solicitar un estudio de velocidad y dirección de los vientos a los vecinos de una colonia afectada por una empresa que reciclaba radiografías y liberaba humos tóxicos.

“Los ciudadanos necesitan información, que alguien de una institución pública, educativa, científica, un laboratorio, algún sabio local los apoye y los asesore en organizar la información y volverla significativa”, describe Espinoza.

Por eso “invitamos a la red de investigadores de la UCCS a que generen o compartan investigaciones para dar soporte científico a los argumentos en defensa del ambiente y de la salud”, agrega.

La colaboración de la UCCS y la AAA es la más prolífica, pero abundan casos de ayuda entre investigadores y ciudadanos.

Los defensores del río Santiago ya colaboran con investigadores del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, con sede en la capital de Jalisco, Guadalajara. Planifican divulgar el caso en medios de comunicación internacionales y hacer un monitoreo ambiental de la zona.

Mientras tanto, alumnos de la Universidad de Guadalajara “hacen estudios de agua y biopsias en los animales que nos estamos comiendo y de los pastos con que se está alimentando este ganado”, explica González.

En Coatzacoalcos, Veracruz, la Asociación de Productores Ecologistas Tatexco (Apetac) recibió asesoría de la organización sin fines de lucro Global Community Monitor, con sede en Estados Unidos. Ésta enseñó a los productores a tomar muestras de aire que luego son enviadas y analizadas en un laboratorio de ese país.

En esa zona, describe Rodríguez, hay 500 pozos petroleros, cuatro complejos petroquímicos, 30 empresas de otros rubros y una refinería. ¿El resultado? Estacionalmente aparece una nube tóxica que respiran los habitantes de 45 comunidades.

Los primeros hallazgos de los análisis indican altos índices de benceno y tolueno, dos sustancias cancerígenas.

“También se analizaron los huevos de gallina de traspatio y se encontró en ellos una sustancia dañina llamada dioxina”, un subproducto muy tóxico de procesos industriales, dice Rodríguez.

Apetac, con 13 años de vida, ya ha cosechado resultados. “En 1997 fuimos los primeros en el país en ganar una denuncia por daño ambiental a (la empresa estatal) Petróleos Mexicanos”, por los constantes derrames de crudo.

“Antes eran muy comunes y no se hacía nada, se les echaba tierra y cal, y listo”, recuerda.

Estas luchas afectan intereses. Según la UCCS, ésa es la razón por la que suelen reprimirse.

Eso ocurrió a los habitantes de la empobrecida colonia El Tigre II, en el municipio de Zapopan, en Jalisco, vecinos del bosque El Nixticuil, unas 1.800 hectáreas de robles y pinos amenazados por planes de fraccionamientos inmobiliarios de lujo.

Una madrugada de mayo de 2005, autoridades municipales enviaron al bosque maquinaria y trabajadores que derribaron 400 árboles. Cuando las mujeres de la colonia lograron detener la tala, empezaron los problemas.

“Teníamos policías vestidos de civil acosando afuera de nuestras casas, y todavía hay letreros que dicen que se consignará al que se oponga a las obras”, cuenta Sofía Herrera, estudiante de psicología.

Herrera es parte del Comité Salvabosque El Tigre II, conformado por unas 10 familias. Su mayor logro fue conseguir que 1.500 hectáreas fueran declaradas área natural protegida, si bien la presión sobre el bosque no ha cesado.

El comité, integrante de la AAA, también ha tomado en sus manos el cuidado del bosque. “Tenemos una brigada que recoge y siembra bellotas, reforesta, hace ‘cajetes’ (pequeños surcos en torno a los árboles para conservar la humedad del suelo), aplica fungicidas y combate los incendios”, describe Herrera.

Para alguna de estas labores, el comité recibe asesoría de miembros de la Universidad de Guadalajara.

Si todo marcha como la UCCS prevé, en un par de años se conformará un tribunal científico “de carácter ético, que juzgue a las autoridades por cada uno de los casos, con base en la información técnica y científica recabada, algo parecido al Tribunal Latinoamericano del Agua”, adelanta Espinoza.

Mientras tanto, la estrategia de la AAA es mantener unidos a sus grupos para llamar la atención pública. Las expectativas se centran en conseguir difusión para la siguiente reunión de la Asamblea de Afectados Ambientes.

Su fecha aún no se ha definido, pero sí el lugar: el Valle del Perote, en Veracruz, una zona muy contaminada que se hizo famosa en los últimos meses por ser sede de granjas porcinas donde pudo originarse el virus de la gripe A/H1N1.

* Este artículo es parte de una serie producida por IPS (Inter Press Service) e IFEJ (siglas en inglés de Federación Internacional de Periodistas Ambientales) para la Alianza de Comunicadores para el Desarrollo Sostenible (http://www.complusalliance.org). Excluida la publicación en Italia. Publicado originalmente el 13 de junio por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.
(fuente)

AMAZONIA EN PELIGRO

miércoles, 15 de abril de 2009
0 comentarios
Gobiernos irresponsables nos están "asesinando" ! - 15/04/2009




Papel de Árbol ¿Porqué destruir la vida?
26/ 03/ 2009

Jorge Zavaleta Alegre. "No quiero flores en mi funeral, porque sé que irán lacrimógenas a los bosques ... ", decía Chico Mendes (1944-1988), el recolector de caucho y sindicalista que luchó contra la extracción de madera y la expansión de los pastizales sobre el Amazonas.

Fue asesinado frente a su casa. En 2003, el presidente Lula da Silva eligió a Marina Silva, compañera de Chico, Ministra del Medio Ambiente.

La Amazonía que nació como una tierra de mitos, que vendió imaginarias mujeres aguerridas, feroces, muchas de ellas con un solo seno para poder disparar las flechas; y pueblos antiguos que ofrecían un seductor caudal de sueños y confusiones superlativas, actualmente ese mismo universo atraviesa por una acelerada destrucción que, en el mediano plazo, podría ser una insalvable tragedia para la humanidad.

El verde paisaje multicolor del bosque amazónico se marchita cada día. Su población supera los 40 millones de personas, de las cuales la gran mayoría vive en ciudades con insuficientes servicios básicos. Solo en la Amazonía peruana han sido registradas 4,200 especies de mariposas.

"Perspectivas del medio ambiente en la Amazonía - Geo Amazonía", amplio informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente - NUMA y la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica - OTCA, acaba con los mitos y falsedades de este espacio habitado ahora por unos 40 millones de personas, de las cuales más del 60% vive en ciudades y privada de eficientes servicios básicos.

Después de dos años de trabajo, unos 150 científicos y expertos advierten la hecatombe amazónica, desde la perspectiva ecológica, hidrográfica y político administrativa. El ecosistema global que comparten Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Guyana, Suriname y Venezuela está en serio peligro, realidad que se complica cada día porque los Estados se resisten a trabajar realmente juntos, buscando consensos. El chauvinismo a ultranza, la empresa individual están por encima del destino final del planeta.

Precisamente, Luis Alberto Oliveros, del OTCA y Kakuko Nagatoni, PNUMA, junto con otros autores, en el Informe 2009, señalan que el conocimiento del complejo amazónico trasciende los límites de las fronteras nacionales de los países que lo conforman. Por eso es esencial fortalecer la Cooperación Amazónica y otros foros, con la inclusión decida y desprejuciada de los propios actores y habitantes de los pueblos nativos. La cuenca amazónica, la más extensa del planeta, cuenta con más de mil tributarios y es sinónimo de diversidad cultural con 420 pueblos indígenas distintos, 86 lenguas y 650 dialectos.

Como afirmaba el investigador francés Jacques Yves Cousteau, "probablemente se he hecho más daño a la Tierra en el siglo XX que en toda la historia anterior de la humanidad". La amenaza no solo está presente para la enorme variedad de especies de flora y fauna, sino básicamente para el agua que se genera en la cuenca amazónica y representa alrededor de quinta parte del agua de escorrentía mundial.

Además, está en riesgo la función de la Amazonía respecto a los bosques, como sumidero de carbono que absorbe anualmente cientos de millones de toneladas de gases de efecto invernadero. La deforestación del bosque húmedo equivale al 90% del territorio venezolano.

El modelo de desarrollo de esta región, si lo hubo, ha variado. En ella se expanden rápidamente los monocultivos, como soya ya caña y ganadería tecnificada, en Bolivia y Brasil. Los megos proyectos viales y energéticos, atraviesan la tupida selva, ríos y pantanos, con millones de toneladas de cemento y fierro. La red vial brasileña en los últimos 30 años, se ha multiplicado 10 veces, habiendo provocado centenas de asentamientos humanos. La producción de biocombustibles es un proceso más reciente, que acelera el cambio de uso del suelo en esa región.

¿Adónde mudarnos?
No obstante los esfuerzos en los últimos años por estados y la sociedad en general, hay mucho por hacer. "No tenemos otro mundo para mudarnos", sostiene Gabriel García Márquez, al condenar el incesante manejo salvaje y despiadado del capital, empezando por la cuenca del Orinoco de su país natal, Colombia.

Sin olvidar los siglos del XVI al XIX, período de la colonización europea y exacción de los recursos naturales, el estudio que comentamos ratifica "no haber duda que ya será imposible conservar la integridad del ecosistema amazónico completo", por cierto, si continúan aquellos inversionistas que hacen tabla rasa de la responsabilidad social, amparados por un régimen gubernamental como el Apra en el Perú. Suena a quimera la reflexión del actual ministro peruano Antonio Brack, en La Buena Tierra, que "los negocios forestales pueden generar gran cantidad de empleo y hacer productivas las tierras degradas sobre la base del manejo sostenible del bosque".
La gran pregunta que compartimos es ¿qué nivel de "pérdida -ganancia" entre la degradación ambiental y el desarrollo socioeconómico sería aceptable para los ciudadanos amazónicos?. Un proverbio Sioux nos recuerda: "No heredamos la tierra de nuestros antepasados, la tomamos prestada de nuestros hijos".

Si miramos hacia el 2026, como se proyecta el grupo Geo Amazonía, la población deberá estar más consciente de la importancia de la sostenibilidad ambiental, porque hasta ahora los gobiernos han hecho poco o nada en materia de transferencia científica, tecnológica y de innovación.

La Amazonía evidencia un proceso de degradación ambiental creciente. Hasta el 2005 el área deforestada acumulada era de más de 870 mil km2, con un aumento promedio anual de 24 mil km2 entre 1990 y 2005. Las especies en peligro de extinción suman 933, han sido extinguidas 99 y son vulnerables 3,560.

La Amazonía no solo depende de las fuerzas internas sino de los cambios de la economía internacional, en un marco heterogéneo y complejo de las interrelaciones naturales y humanas. La región está condicionada a la dirección que tomen las políticas públicas, el mercado y el desarrollo científico y tecnológico.

En este horizonte, muchos se declaran simples observadores, cuando, en concreto, resulta imprescindible constituir y fortalecer democracias sólidas. El Foro de Ministros de Medio Ambiente de la Región Amazónica facilitaría una agenda de acción común, que gestione los recursos naturales, bosques, agua, entre otros, y practique el intercambio de experiencias, precedida de una estrategia de financiamiento compartido para mejorar las capacidades nacionales.

La gente quiere saber qué está ocurriendo con el ambiente amazónico, tener a la mano un observatorio ambiental para emprender y fiscalizar políticas de los estados.

Mensajes claves
Si la pérdida del bosque supera el 30%, se reducirá la liberación de vapor de agua, podría influir sobre algunas de las grandes corrientes oceánicas, que son importantes reguladoras del sistema climático global.

En un área de no más de 10 hectáreas de bosque ecuatoriano de Yasuní, se encontraron 107 especies de anfibios, lo que convierte en el más biodiverso del planeta para este grupo.

En cuatro de los ocho países más del 50% de su población amazónica es urbana. Cuatro millones de personas en la Amazonía de los países andinos tienen dificultades en la cobertura de los servicios de agua potable y alcantarillado. Belén, en Iquitos, bautizada como la Venecia amazónica, puede ser el pueblo más pobre del Amazonas, cuya miseria se desnudó mucho más cuando el río cambio ligeramente de cauce. Hay pueblos de Loreto cuyos ingresos per cápita no pasan de los 20 centavos de dólar por día.

La Amazonía contribuye con la generación de gases de efecto invernadero. El cambio climático podría convertir en sabana hasta el 60% de la Amazonía en este siglo.

Las enfermedades como la fiebre amarilla, la malaria y el mal de Chagas, están asociadas al cambio de uso del suelo, la migración, la deforestación, la actividad minera y petrolera.

Los amazónicos utilizan unos 1,600 especies de plantas para curar diversas enfermedades.

En cuanto a los instrumentos financieros, existe la experiencia del Fondo Amazonía del Brasil habilitado en agosto del 2008. La expectativa es que este capte en su primer año de funcionamiento cerca de 1,000 millones de dólares.
(fuente)

DELITOS DE PELIGRO - CONTAMINACIÓN AMBIENTAL

martes, 16 de diciembre de 2008
0 comentarios
Los delitos de peligro y el medioambiente - 16/12/2008


DELITOS DE PELIGRO
HACIA UNA DEFINICIÓN POLÍTICO-CRIMINAL Y SISTEMÁTICA DE LOS DELITOS DE PELIGRO.

"El Derecho Penal debe ocuparse no sólo del daño real producido a los bienes jurídicos, sino también a la posibilidad del mismo y, con ello, del peligro como objeto importante de la investigación criminal" - W. Von Rohland.

LA FRONTERA DE LO PUNIBLE EN EL DERECHO PENAL
Dr. Mario Eduardo Corigliano.

1. Elementos para la definición de la concreción del peligro.

El objetivo del presente artículo es el de arrojar algo de luz sobre tan trascendente criterio legislativo, ya que ciertos actos que normalmente debieran considerarse preparatorios, en nuestra legislación han sido previstos y sancionados como delitos independientes.

Es un hecho la creciente importancia que los delitos de peligro han alcanzado en el ordenamiento jurídico-penal. Su incorporación al Código Penal responde a la necesidad de protección de ciertos bienes jurídicos más allá de la conducta lesiva de los mismos, ya sea por su relevancia, bien por ser fácilmente susceptibles de lesión mediante una determinada conducta, o debido a que los medios técnicos actualmente necesarios para la vida social pueden ocasionar, indebidamente utilizados, riesgos intolerables. Tal aumento de los tipos de peligro ha llevado a considerar que esta realidad "se ha convertido casi en el hijo predilecto del legislador".

Este auge en la legislación no siempre fue acompañado por adecuados estudios doctrinales. Durante las discusiones de la Gran Comisión en el "X Congreso Internacional de Derecho Penal" -Roma en 1969-, surgieron grandes divergencias sobre la cuestión por la repercusión que tiene el tema en la interpretación jurisprudencial, marcando una clara incertidumbre sobre la materia. Incertidumbre que, como pone de relieve DELITALA en el "Raport General", afecta una multiplicidad de cuestiones: al concepto mismo de peligro, los distintos aspectos que reviste el peligro según los diferentes tipos de delito, la justificación teórica y criminológica de los delitos de peligro, etc.

Dado que la ley no ofrece una definición de peligro, es necesario establecer una noción válida a los efectos de una mejor comprensión de este artículo. Será preciso identificar el concepto de peligro desde un punto de vista antijurídico y luego analizar si es posible aplicarlo a los llamados delitos de peligro.

Así las características esenciales a tener en cuenta cuando se habla de peligro son:

a). La posibilidad o probabilidad de la producción de un resultado.

b). El carácter dañoso o lesivo de dicho resultado.

Como indica V. ROHLAND "si falta una de esas dos notas, falta también el peligro". No hablaremos de peligro cuando la producción de un acontecimiento es imposible o, por el contrario, cierta. Tampoco cuando el mismo concuerda con nuestros intereses o no los afecta. "El peligro es, por tanto, la mayor o menor probabilidad de un acontecimiento dañoso, la posibilidad más o menos grande de su producción".

Así es posible admitir una situación o una conducta peligrosa sin que en ella nuestros intereses se vean en absoluto involucrados y respecto a la segunda característica admite, sin discusión, que el resultado a que puede conducir el peligro ha de ser un resultado dañoso.

Los delitos de peligro suponen un adelantamiento de la barrera penal a momentos previos a la lesión en aquellos ámbitos en los que la experiencia ha permitido tipificar suficientemente los límites de la norma de cuidado. En caso contrario -cuando no sea posible determinar tales límites- el legislador ha optado por tipificar la producción imprudente de efectos no deseados.

1.1 Delitos de peligro y el dolo

En términos generales se dice que el delito doloso se ha consumado cuando concurren todos los elementos del tipo objetivo en la realización de un hecho, como así que los extremos menores y mayores de las penas, previstas en la Parte Especial de nuestro Código Penal para cada delito, presuponen tal consumación. Pero esto no significa que la punibilidad no pueda extenderse a hechos dolosos no consumados aunque comenzados a ejecutar, pues así lo ha contemplado la Parte General de ese mismo texto legal, al establecer en su artículo 42 cuándo existe la tentativa.

Como se puede apreciar, esta fórmula deja fuera del ámbito de la tentativa los actos preparatorios previos a la ejecución del hecho. Tampoco significa que aquellos puedan resultar impunes puesto que por excepción, en la Parte Especial han sido tipificados algunos actos, que normalmente serían preparatorios, como delitos independientes.

Es así que podemos encontrar una serie de descripciones penales que pretenden castigar el ilícito en un área muy anterior a la efectiva lesión de un bien jurídico tutelado. La doctrina alemana lo ha denominado "Criminalización de un estadio anterior" o en las avanzadas (im Vorfeld) de la lesión de un bien jurídico. Este tipo de técnica legislativa tiene su origen en la década del ’70 y significó un abierto abandono de las raíces liberales del derecho penal. La criminalización en fases muy anteriores a la lesión de un bien jurídico surge a partir del interés del legislador por aprehender momentos de la conducta criminal que preparan aunque de manera muy poco precisa y unívoca, la realización de otra u otras conductas criminales. El interés del análisis se traslada entonces a un ámbito de la tutela del bien jurídico donde por las reglas del derecho penal liberal no habría de llegarse, por cuanto allí donde se quiere incidir ahora no hay una efectiva protección de bienes jurídicos, y no la puede haber ya que el objeto protegido no sufre, en forma directa, siquiera el peligro de ser lesionado.

Las herramientas utilizadas para trasladar la tutela tradicional de bienes jurídicos a estos ámbitos "preparatorios" de una conducta criminal son muy variadas, la más común es acudir a la construcción de tipos penales que castigan el planeamiento exteriorizado por la sola posesión de objetos conocidamente utilizados para la realización de un cierto tipo de delitos, o incluso la manifestación de voluntad para realizar hechos criminales por la vía de una asociación ilícita, la que se comprueba con la decisión de dos o más personas que se reúnen para cometerlos pero sin realizar todavía ninguna acción lesiva de bienes jurídicos. Si el derecho penal debe garantizar la tutela de bienes jurídicos entonces debe asegurar igualmente un mínimo ético y esto no es posible si se pretende, por un lado, construir un derecho penal que desee castigar actitudes por la posesión de objetos o intención de delinquir aun fuera del ámbito del control estatal.

1.2 Relación entre dolo de lesión y dolo de peligro

Dolo de lesión y dolo de peligro no son conceptos idénticos, mientras que el

dolo de lesionar implica necesariamente dolo de poner en peligro, puede existir dolo puro de peligro sin dolo eventual de lesionar.

La diferencia entre ambos conceptos radica en el "elemento volitivo" no entendido por la doctrina en forma mayoritaria como consentimiento, sino como "tomarse en serio" o "conformarse" / "confiar en". Al respecto existen modernas teorías que renuncian ese elemento de voluntad, pero exigen en el elemento cognitivo una especial toma de posición o actitud del autor.

Resulta necesario establecer límites objetivos a las posibilidades de confianza del sujeto (grado de peligro, dominabilidad o posibilidad de control del riesgo, protección), límites que sean especialmente estrictos en el dolo de peligro e imperativo el real conocimiento y toma de posición del autor ante el peligro, que el sujeto sea consciente de que su acción pone en concreto peligro un bien jurídico, sin poder confiar ya en la evitación del peligro mismo, pero que no se conforme con el eventual resultado lesivo sino que confíe fundamentalmente en poder controlar el peligro y evitar la lesión. Este criterio diferenciador es el mismo utilizado para delimitar el dolo eventual y la imprudencia consciente, por lo que se impondrá igualmente en el caso, el análisis de la relación de ambos conceptos.

"Dolo es el conocimiento de la acción y sus consecuencias"

Con esta definición se sitúa JAKOBS entre los modernos defensores de la reducción de este concepto al elemento intelectivo prescindiendo por completo del elemento volitivo. Sin embargo, pese a esa contundencia inicial, tal afirmación es matizada al abordar la cuestión del dolo eventual y su diferenciación con la imprudencia consciente, pues, si bien tan sólo exige para el dolo eventual el conocimiento de que la realización del tipo no sea improbable como consecuencia de la acción, ha matizado previamente que las condiciones del acto de conocimiento no son sólo de tipo intelectual, esta teoría intelectiva no debe entenderse como que el dolo es una situación psíquica dependiente sólo del intelecto. No basta la pura representación de la posibilidad del resultado, sino que es exigible un juicio válido para el autor en el momento de la acción. "Quién no se ha decidido entre la representación del peligro y la esperanza de que la acción no tenga consecuencias no ha juzgado aún el resultado como no improbable". El solo "pensar en ello" sin calidad de juicio puede llamarse imprudencia consciente, pero si el autor tiene el conocimiento "válido para él" de que el resultado puede producirse, desde ese momento puede actuar inmediatamente el motivo de evitación y, por tanto, actúa dolosamente.

En cuanto al dolo de peligro, JAKOBS afirma que se da en cuanto el autor consuma el juicio de peligro exigido por el delito de peligro concreto, existiendo al mismo tiempo dolo de lesión, si el peligro es de una densidad / proximidad relevante en la decisión. "Un dolo de peligro sin dolo de lesión sólo es posible si el autor conoce el juicio de peligro objetivo, sin que para él sea razonable, o cuando el peligro no es de una densidad / proximidad relevante en la decisión".

1.3 Delitos de peligro concreto y de peligro abstracto

Es clásica la distinción entre dos clases de peligro: el concreto y el abstracto. En los primeros el tipo requiere la concreta puesta en peligro del bien jurídico, el peligro concreto es el resultado típico. En los de peligro abstracto, por el contrario, se castiga una acción "típicamente peligrosa" o peligrosa "en abstracto", en su peligrosidad típica, sin exigir como en el caso concreto que se haya puesto efectivamente en peligro el bien jurídico protegido. El criterio clave es, pues, la perspectiva ex ante (peligrosidad de la acción) o ex post (resultado de peligro) adoptada para evaluarlos. La doctrina española expone como ejemplo de los primeros al delito de conducción temeraria cuyo tipo exige; junto a la conducción con "temeridad manifiesta"; que se pusiere en concreto peligro la vida o integridad de las personas. Patrón de delito de peligro abstracto sería la conducción bajo influencia de bebidas alcohólicas, drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, conducta generalmente muy peligrosa, pero sin exigir una concreta puesta en peligro. Esta diferente configuración del tipo objetivo (la exigencia en los primeros del peligro como resultado separado de la acción peligrosa, frente a la peligrosidad de la conducta como elemento caracterizador de los segundos) impone un tratamiento diferenciado de ambas clases de delitos también en el análisis del tipo objetivo, lo que explica el esquema de trabajo que se expone.

La tesis predominante en la doctrina moderna en que el objeto del peligro común es la colectividad, aunque esto no signifique poner en peligro, necesariamente, a una pluralidad de personas sino que esa colectividad puede estar representada por una sola persona, indeterminada ex ante, como parte de esa colectividad. Por ejemplo, el delito de conducción temeraria es un delito de peligro común, exige peligro concreto para la vida o integridad de las personas pero no significa que haya de ponerse en concreto peligro a una pluralidad de personas para que se realice el tipo, basta con el peligro de una sola, considerada no en su individualidad sino en cuanto representante del colectivo de participantes en el tráfico, cuya seguridad se ve menoscabada en cuanto colectivo, por la actuación peligrosa del conductor temerario.

Ejemplo de peligro lo constituye el abandono de un menor de cuatro años con puesta en peligro de su vida (art. 106 del CP argentino); primer juicio de peligro concreto y caso de omisión impropia por la posición de garantía; el incendio o inundación, un estrago mayor (art. 186 inc. 1), la destrucción total o parcial de un objeto cualquiera por medios explosivos hace viable el deterioro de la seguridad pública (parágrafo 311 CP alemán).

Si la destrucción de un objeto mediante un medio explosivo puede producir un daño en la tranquilidad pública (parágrafo 311 del CP alemán) –efecto de naturaleza social- lógico es suponer que los eslabones precedentes de la relación causal también tienen total o parcialmente idéntica condición.

En nuestro Código Penal son formas de delito preterintencional y consideradas peligrosas sólo por imperio legislativo: las lesiones graves del art. 90, el duelo (art. 97) por el solo quebrantamiento de la norma al margen del resultado, caso de peligro abstracto, la instigación a provocar un duelo (art. 99) vale por sí misma aunque éste no se produzca (peligro abstracto), promover o facilitar la entrada o salida del país de menores para que ejerzan la prostitución (art. 127 bis) conducta que se halla en el tipo subjetivo del dolo sin perjuicio del resultado y nuevo caso de peligro abstracto. Contraer matrimonio con impedimentos legales (art. 134) delito de peligro abstracto, ya antinormativo en otro ámbito y por ello su criminalización podría vulnerar la garantía de "non bis in idem", entre otras figuras.

Pocos ejemplos bastan para observar que el desencadenamiento fáctico, originado por el peligro, no sólo abarca fenómenos naturales sino también sucesos de índole social en los que intervienen como protagonistas los hombres colectivamente considerados.

Por su parte la categoría de los llamados "delitos de peligro abstracto" ha sido creada de un modo contrario a las normas constitucionales que exigen, como presupuesto de imposición de toda pena estatal, la prueba de la afectación a bienes jurídicos de terceras personas. Ello sucede por cuanto suele pretenderse que los citados delitos "son tales por el hecho de presumirse, sin admitir prueba en contrario, que afectan un bien jurídico ajeno (aunque en verdad ello no ocurra). Con ello no sólo se violenta el derecho a la "presunción de inocencia" (que exige el Estado como condición para imponer penas, la prueba de todas y cada uno de los presupuestos de punibilidad y que correlativamente no requiera al imputado la prueba de ninguna circunstancia de no punibilidad) sino que además se permite la punición sin afectación alguna a la disponibilidad de derechos de terceras personas.

1.4 El problema de los bienes jurídicos legalmente tutelados

Es una cuestión completamente diferente un sistema jurídico que satisfaga el principio de ofensividad, es decir, que tutele legalmente los bienes, en particular constitucionales y más aún los que interesan a las personas. La respuesta por demás negativa equivale a una pesada carga de ilegitimidad político constitucional del ordenamiento penal positivo. Nuestro sistema penal, como tantos otros, desde hace muchos años ha sufrido una creciente crisis inflacionista.

Esta crisis se ha manifestado en una expansión inflacionista de cantidad de bienes jurídicos penalmente tutelados. Por un lado a través del incremento (expresión de una concepción autoritaria del Estado) de delitos sin daño, tal los que ofenden entidades abstractas como la personalidad del Estado, la moral pública, etc.; por el otro, a través del aumento incontrolado, provocado por la incapacidad del Estado de intervenir con sanciones administrativas, de los delitos contravencionales, con frecuencia consistentes en infracciones de poca monta o en meros ilícitos de desobediencia. En segundo lugar ha habido una extensión indeterminista del campo de denotación de los bienes tutelados, a través del uso de términos vagos, imprecisos o peor aún valorativos que derogan la estricta legalidad o taxatividad de los tipos penales, permitiendo amplios espacios de discrecionalidad o de inventiva judicial: piénsese, para dar sólo dos ejemplos, en los diversos delitos asociativos y en las variadas figuras de peligrosidad social. En tercer lugar tenemos una cada vez más difundida anticipación de la tutela de los bienes, mediante la configuración de delitos de peligro abstracto o presunto; distinguido por el carácter altamente hipotético y hasta improbable de la lesión del bien; con un reflejo inmediato sobre la taxatividad de la acción que se desvanece en figuras abiertas o indeterminadas del tipo de los "actos preparatorios" o "dirigidos a" o "idóneos para poner en peligro" o similares.

Sin contar con la persistencia en nuestro ordenamiento de residuos pre-modernos como las previsiones de delitos consistentes en hechos dirigidos contra uno mismo, desde la ebriedad al uso de estupefacientes. El resultado de semejante inflación, apenas afectada por las distintas leyes de penalización promulgadas en años pasados, es puramente la vanificación del concepto de "bien penal" como criterio axiológico de orientación de las opciones penales. Una innumerable cantidad de bienes del todo casual y contingente equivale, en efecto, a la falta total de valor asociado a la idea del bien como límite axiológico del Derecho Penal y señala la sobrecarga de funciones del todo impropias que pesan una vez más sobre nuestra justicia penal.

El análisis de los bienes, valores o privilegios legalmente tutelados revista por otra parte una importancia no sólo científica sino también política, formando el presupuesto de toda valoración crítica del Derecho vigente y de toda consiguiente perspectiva de reforma. Si como escribió IHERING, "la tarifa de la pena mide el valor de los bienes sociales" y que "poniendo en un lado los bienes sociales y en el otro las penas se obtiene la escala de valores de una sociedad" resulta difícil negar el carácter pletórico, antiliberal, irracional y tendencialmente clasista de la escala de los bienes tutelados por nuestro Derecho Penal y el escaso valor que éste asocia a la libertad personal, privada por virtud de penas detentivas, aún por infracciones levísimas, y es fácil reconocer el contraste entre esta escala de valores y la sugerida por nuestra Constitución, que, en cambio, confiere el primer rango a la libertad personal y la dignidad de la persona.

Estándar constitucional

La Constitución Argentina consagra como estándar vigente en nuestro orden jurídico que no puede haber castigo penal sin la ofensa a un interés -bien jurídico- individual de la persona humana en sí misma o de su proyección social.

La jurisprudencia nacional y nuestra dogmática registran la regulación de este estándar constitucional en distintos roles en función de garantía frente a la potestad estatal de castigar.

El estándar constitucional del bien jurídico prohíbe al legislador la estructuración de supuestos de hecho (tipo penal) que no supongan necesariamente una afectación del bien jurídico, en grado de peligro o de lesión, siendo axioma inequívoco en el tema de los casos de peligro que el riesgo dimane por sí solo de ese comportamiento, pues si para que nazca éste, es necesario otro comportamiento futuro, conculca la garantía.

Conforme a los arts. 1, 16, 28 y 33 de la Constitución Nacional, el estándar que expresa la noción del bien jurídico constituye el instrumento imprescindible para que el juez pueda declarar inconstitucional para el caso concreto la conminación de la escala penal en abstracto, cuando en relación a todo el sistema represivo y los valores de la Constitución, ésta aparezca como irrazonablemente desproporcionada frente a la naturaleza del bien jurídico objeto de la protección y su forma conmisiva de ataque.

1.5 Delitos de peligro e imprudencia

El recurso a tipos de peligro plantea importantes problemas dogmáticos y prácticos en relación a la prueba del resultado y a la relación de causalidad. Las dificultades aumentan cuando hemos de determinar si estos tipos de peligro pueden ser cometidos de forma imprudente en la medida en que ambas modalidades -delitos de peligro y delitos imprudentes- tienen como finalidad común, en última instancia, sancionar conductas que infrinjan "el cuidado mínimo" exigible al autor. El incremento del riesgo permitido es elemento esencial en la determinación de la tipicidad de la conducta tanto respecto de la creación del peligro -pues sólo será típico aquél que exceda el permitido en un ámbito donde la tecnología no logra descartar un riesgo restante- como de la existencia de una conducta imprudente.

En principio no parece que se pueda oponer objeción a la descripción del contenido de los delitos imprudentes de peligro como creación de un peligro típico de forma imprudente. Sin embargo, la conjugación "delito de peligro-imprudencia" dogmáticamente se enfrenta a cuestiones abiertas. "La infracción del deber de cuidado ha de tener como resultado la lesión o puesta en peligro de un bien jurídico-penal". Dicho resultado puede consistir tanto en un resultado separado de la conducta ("resultado" en el sentido estricto de los delitos de resultado que constituyen la inmensa mayoría de los delitos imprudentes) como en la parte objetiva de la conducta descripta en un tipo de "mera actividad". Según esta tesis, se pueden cometer de forma imprudente tanto delitos de lesión (aquellos que menoscaban el bien jurídico protegido) como delitos de peligro (aquellos que no lesionan, menoscaban o destruyen el bien jurídico protegido sino que simplemente lo ponen en peligro) y, tanto en delitos de resultado (aquellos en los que para la consumación del delito se exige la producción de un efecto o la creación de un estado de cosas independiente y separable de la acción en el mundo exterior) como en delitos de mera actividad (aquellos en los que el tipo se consuma con la simple realización de la acción típica). Es en la conjugación de ambos criterios de distinción (en atención a la afectación al bien jurídico protegido y en atención a la estructura típica) donde surgen las principales cuestiones.

Una tercera vía, absolutamente minoritaria, para fundamentar la identidad entre el dolo (eventual) de lesión y el dolo de peligro es la que considera a ambos y a la imprudencia consciente como una categoría intermedia entre el auténtico dolo (la intención -absicht- en la terminología alemana o dolo directo o directo de primer grado, en la española) y la imprudencia.

La tesis es defendida en la doctrina antigua por STOOB, v. LILIENTHAL y MIRICKA, entre otros, articulada como propuesta de lege ferenda. Esta idea de insuficiencia de la común dicotomía dolo / imprudencia en la elaboración de los marcos penales que la acogen en la doctrina moderna, autores como ESER, WEIGEND y SCHÜNEMANN, quienes proponen de lege ferenda la creación de tres grados diferentes, incluyendo juntos en el grupo intermedio al dolo eventual y a la imprudencia consciente.

Esta regulación simplificaría las cosas, al obviar las dificultades derivadas de la delimitación entre el dolo eventual y la imprudencia consciente y de éstos respecto del dolo de peligro, pero, como señala ROXIN, olvidaría la diferencia cualitativa entre el comportamiento doloso y el imprudente y, por tanto, no parece recomendable.

1.6 Delitos de peligro y dolo eventual

En cuanto al dolo eventual propiamente dicho, la posibilidad es aceptada en su solución y parece el supuesto muy ilustrativo ante los requisitos exigidos por la figura de "tentativa con dolo eventual". La cuestión parte de una teoría ecléctica del dolo eventual, la cual, a pesar de referirse a la necesidad de consentimiento o aceptación del resultado, se acerca mucho a una teoría cognitiva, pues para la delimitación entre el dolo y la imprudencia se acude al criterio de si el sujeto ha previsto o "ha contado con" el resultado. Así se afirma que en el dolo eventual se presenta el daño al infractor ex ante como probable y pese a ello consiente en realizar la acción aceptando o consintiendo sus eventuales consecuencias, en tanto que en los casos de culpa consciente tal posibilidad se ofrece a los conocimientos del autor pero contando conque tal resultado no se producirá.

Esta cuestión produjo amplia discusión en la doctrina antigua donde se podía apreciar la existencia de varias posturas al respecto. Dolo de peligro y dolo de lesión no son compatibles, salvo que uno de ellos sea eventual, y el dolo de lesionar lleva implícito necesariamente el dolo de poner en peligro el bien jurídico que se lesiona.

BINDING afirma la existencia de dolo de peligro puro, referido a la puesta en peligro consciente, y que el dolo de lesión y el dolo de peligro se excluyen entre sí en la medida que ambos tienen como objeto el mismo bien jurídico, pues "es completamente imposible que alguien quiera, al mismo tiempo, destruir o no destruir, sino sólo poner en peligro el mismo objeto".

Por su parte V. LISZT sostuvo una postura intermedia, al admitir la compatibilidad entre el dolo de peligro y el dolo de lesión, siempre que al menos uno sea eventual, siendo indiferente cuál de ellos lo fuera. Pero considera imposible que ambos concurran como dolo directo.

La doctrina mayoritariamente entendió que el dolo de lesionar lleva implícito forzosamente el dolo de poner en peligro, partiendo de presupuestos contrapuestos a los de BINDING, esto es, que el peligro es un estadio previo a la lesión, que la precede necesariamente y, por tanto, quién quiere lesionar ha de querer la puesta en peligro concreto del bien jurídico al que se refiere el dolo de lesionar.

En la doctrina moderna es también prácticamente unánime esta tesis en atención a la estructura y el contenido de injusto de estos delitos.

La cuestión de los criterios conforme los cuales hay que determinar el peligro requerido en cada caso, con la creciente importancia de los delitos de peligro, ha llegado a ser tan controvertida en los últimos tiempos que necesitaría un tratamiento separado en el marco de la imputación. Los ejemplos clásicos los proporcionan el incendio agravado y la conducción en estado de embriaguez, pero también pertenecen a esta clase de delitos los "delitos de actitud".

1.7 Conducta peligrosa ex ante en la "Teoría del delito"

Nuestro modelo de Estado sugiere decidir sobre una alternativa básica de prevención que combine la necesidad de proteger a la sociedad no sólo con garantías sino también con alternativas que ofrezcan otros principios limitadores.

"Sólo una prevención limitada podrá desarrollar un efecto positivo de afirmación del derecho propio de un Estado social y democrático de derecho, y sólo así podrán ser conciliadas las exigencias de prevención general positiva".

La función del derecho penal, en este caso, no se manifestará solamente en la función de la pena y en la medida de seguridad sino al prohibir los delitos. Las normas primarias buscan motivar al ciudadano a no delinquir y que respete los límites que exige la doctrina penal al determinar los requisitos mínimos para conceptuar el delito como infracción de la norma. En este caso, también la "teoría del delito" y no sólo de la pena, se deberá basar en la función de una prevención limitada del derecho penal.

El injusto penal ha de ser imputable a la infracción personal de una norma primaria. El derecho penal constituye un conjunto de normas dirigidas a desalentar la comisión de ilícitos mediante prohibiciones o mandatos constituidos por normas primarias las cuales tratan de prevenir la producción de lesiones o puesta en peligro de bienes jurídicos y previstas en los tipos penales, no justificadas. Un derecho penal que se dirija al sujeto mediante prescripciones intenta impedir resultados lesivos prohibiendo las conductas voluntarias que aparezcan ex ante como capaces de producir dichos resultados (disvalor de la conducta). Esto supone toma de posición en el concepto de antijuricidad y su relación con la tipicidad.

Así la antijuridicidad penal se distinguirá, de otras formas de antijuridicidad, por exigir un disvalor de resultado especialmente grave y / o peligroso: una lesión o puesta en peligro de un bien jurídico penal en condiciones determinadas. Este resultado ha de ser imputable a una conducta desvalorada por su peligrosidad.

La antijuridicidad deberá comenzar por exigir la comprobación ex post de la realización del tipo penal. Los tipos penales describen siempre hechos efectivamente acaecidos, ya sea el resultado de una conducta, ya se trate de conductas no necesitadas de resultado y en la medida en que la conducta resultare efectivamente típica. Así podremos decir que todos los tipos describen resultados (separados o no de la conducta) y que la antijuridicidad objetiva parte de la valoración negativa de tales resultados, es decir, el disvalor de resultado.

Será distinto el disvalor en los delitos en que el resultado es una lesión de un bien jurídico que en aquellos cuyo resultado es una puesta en peligro ya que en los primeros la afectación del bien jurídico es mayor que en los segundos, o a su vez y por esta misma razón, los delitos de peligro concreto contienen un disvalor de resultado mayor que los delitos de peligro abstracto y los hallamos más cercanos a la lesión.

Ahora bien, en los delitos de resultado (como el de homicidio) el disvalor del mismo presupone que aquél pueda ser imputado a una conducta peligrosa como resultado de ella y para decidir la peligrosidad de la conducta causante de la lesión es necesaria la utilización de un punto de vista ex ante. A fines del adelantamiento de la punición, si la función del derecho penal es evitar los resultados típicos, sólo podrá lograrlo desvalorando y, en su caso, prohibiendo conductas humanas cuya capacidad para producir aquéllos pueda ser apreciada en el momento de ir a realizarlas y mientras no ha concluido su realización, es decir ex ante.

Desde un punto de vista (exclusivamente ex post) se desvalora toda acción efectivamente causal de lesión, aunque ex ante aparezca como absolutamente inadecuada para producir la lesión. Ello lleva a los conocidos inconvenientes que trató de superar la "teoría de la adecuación" primero, y la "teoría de la imputación objetiva" posteriormente.

Si hubo disvalor de resultado valorado ex post se presupone también existió disvalor de la conducta (a valorar ex ante), y se debe a la peligrosidad para el bien jurídico advertida en la conducta en el momento de ser realizada, ex ante. En tanto, el disvalor de la conducta ex ante exige que aquella situación se deba a una conducta suficientemente peligrosa situada en la real posición de autor. Si la lesión de un bien jurídico no aparece como resultado de la elevación de riesgo o de la realización del riesgo propio de una conducta disvaliosa, no se podrá desvalorar como resultado objetivamente imputable.

Cuando la valoración jurídico penal objetiva de un hecho depende de si éste se realizó voluntariamente y a conciencia de los elementos que lo hacen típico o, por el contrario, sin voluntad o sin dicho conocimiento, el derecho penal distingue tipos dolosos y tipos culposos señalando mayor pena para los primeros.

Ello se debe no sólo a la imposibilidad de reprochar un hecho a quién no es consciente de sus actos, perspectiva que importará a la hora de imputar una infracción personal a la norma, sino también a la mayor peligrosidad que en principio supone el hecho de que la conducta se dirija intencionalmente a lesionar un bien jurídico-penal, estaremos así ante un caso de dolo directo de primer grado, o de que se realice pese a saber seguro que producirá ese resultado (dolo directo de segundo grado) o de que se acepte como capaz de producir la lesión sin intentar o esperar no poder hacer nada por evitarlo (dolo eventual). En cambio, ha de ser considerado como factor que disminuye la peligrosidad de la conducta el hecho de que el sujeto no quiera la lesión y trate de evitarla o pueda confiar en hacer algo para evitarla, como sucede en las conductas imprudentes. Todo ello explica que las conductas se valoren objetivamente y de forma distinta ante una lesión voluntaria y consciente a la de una lesión no deseada, aunque sea imprudente.

Ante el disvalor de la conducta, como peligrosa ex ante y como dolosa o imprudente, será necesario para completar el juicio de disvalor, propio de la antijuridicidad, que también pueda ser afirmada la infracción de una norma, de esta forma se dará la primera condición de la imputación personal, segunda parte de la teoría del delito.

Dicha antijuridicidad de un hecho requiere de la realización de un tipo imputable a una conducta peligrosa ex ante voluntaria y la ausencia de causas de justificación. Sólo coincidiendo ambos aspectos podrá completarse la antijuridicidad material de un hecho ilícito.

Por su parte las causas de justificación suponen la concurrencia de ciertas razones que conducen al legislador a valorar en forma adelantada y en estadios muy remotos el ataque a un bien jurídico y requiere tanto la efectiva concurrencia ex post de un interés superior (falta de disvalor de resultado), como su apariencia ex ante (falta de disvalor de la conducta).

Así, la incapacidad de evitación del hecho puede proceder de alguna de las causas de inimputabilidad (art. 34 C.P.) cuando lleguen al grado de excluir por completo la posibilidad de evitar materialmente el hecho.

Por último, en este capítulo, debemos remarcar que la punibilidad aunque adelantada en su control a un estadio previo a la lesión afecta a todas las categorías del delito como hecho punible. La decisión acerca de si la conducta dañosa es imputable a su autor estará determinada por el disvalor de la conducta peligrosa anterior (delitos de mera actividad) y el disvalor de resultado exigirá que la conducta típica resulte lesiva o peligrosa. Aunque también en estos casos será necesario que la conducta aparezca ex ante como idónea para realizar el tipo.

1.8 Enjuiciamiento del peligro y estructura del injusto


Si bien ha sido rechazada la identificación realizada normalmente por la doctrina entre juicio ex ante / ex post y acción / resultado como objeto de enjuiciamiento del peligro, sobre la base que cabe constatarse un peligro ex post sin que ello suponga un "resultado de peligro" –momento consumativo de los delitos de peligro concreto-, sino un peligro como atributo de la conducta, el paralelismo entre perspectiva ex ante / ex post y disvalor de la acción / disvalor del resultado, respectivamente, puede ser asumido como criterio de ordenación sistemática del tipo del injusto, a partir de la metodología teológico-valorativa que comienza a ser mayoritaria en la doctrina. El enjuiciamiento del peligro no depende únicamente de la perspectiva a adoptar para su determinación, sino que, partiendo de un grado objetivo de conocimientos ha de tomarse en cuenta otro criterio de concreción del mismo, y combinarse con el anterior, lo cual puede llamarse "momento del juicio". Consecuentemente dicho criterio tendrá que manifestarse también en la estructura del injusto, operando además como elemento gradual de éste y por tanto del merecimiento de pena, de la misma forma que lo es del grado de peligro.

1.9 Disvalor de la acción y disvalor de resultado

Para establecer esta estructura será preciso, no obstante, plantear algunas cuestiones previas. En primer lugar, negar el paralelismo ex post / resultado de peligro y afirmar en cambio el que vincula un juicio ex post con el disvalor de resultado implica diferenciar el contenido de resultado de peligro (o de lesión) con el disvalor de resultado. Éste no será concebido, así, como resultado natural separable fácticamente de la acción, sino como "peligro ex post o lesión del bien jurídico". Por tal concepción no se entenderá una idea de resultado típico, según la cual, en la medida en que también la conducta típica ha de "resultar" efectivamente, puede decirse que todos los tipos describen resultados. De forma que la tentativa inidónea también poseerá un disvalor de resultado al ser también la realización de una conducta típica. Por el contrario, el disvalor de resultado de que se parte es de carácter esencialmente material, basado en la idea de peligro. Pero este peligro tampoco vendrá configurado a partir de la peligrosidad estadística, ese grado de peligro es absolutamente indiferente para el Derecho Penal, tanto en el aspecto material de merecimiento de pena como en el sistemático en lo inherente a su plasmación en la estructura del injusto. El peligro a través del cual podemos hablar de un disvalor de resultado no es, en suma, ni el resultado de peligro propio de los delitos de peligro concreto ni el peligro estadístico, sino el peligro de la acción contemplado ex post al comienzo de la acción. Este disvalor de resultado podrá darse tanto en los delitos de resultado como en los de actividad y en la tentativa, si bien únicamente en la idónea no así en la inidónea, definida precisamente como la ausencia de peligro ex post. Respecto a los delitos de peligro abstracto la cuestión es más compleja. La presencia de un disvalor de resultado: peligro o lesión del bien jurídico, dependerá de cómo se conciba el bien jurídico protegido. Si el protegido se entiende como bien jurídico colectivo (por ejemplo, la seguridad del tráfico en el delito de conducción bajo influencia de bebidas alcohólicas), la realización de la conducta típica implicará ya la consumación: la lesión del bien jurídico, pudiendo afirmarse entonces un disvalor de resultado en los mismos. Si en cambio, el bien jurídico protegido se concibe en forma personal, vinculado a los bienes esenciales de la persona, podrá negarse la existencia de un disvalor de resultado, puesto que para su punición bastará la peligrosidad ex ante de la conducta, objeto del disvalor de acción.

Como se ha dicho, según dicha configuración del disvalor de resultado, la tentativa inidónea ex ante peligrosa, o idónea ex ante o inidónea ex post, carecerá de disvalor de resultado. Debe plantearse entonces una corrección político criminal de la exigencia, según la cual sólo las acciones en las que se dé un disvalor de resultado podrán ser sometidas a una pena y plantearse el límite de la punición en la tentativa.

Por otra parte, un Derecho Penal que pretenda cumplir su fin preventivo no debe dejar impunes las conductas cuya peligrosidad sería apreciada por cualquier ciudadano situado en el momento inicial de su realización. Si la norma pretende motivar negativamente a los ciudadanos debe dirigir la prohibición o el mandato en el momento en que éstas fueran a realizarse, desde el aspecto positivo de la norma la confianza del ciudadano en la seguridad de las expectativas, en el libre disfrute de sus intereses, no se vería protegida si la norma no estuviera capacitada para evitar dicha realización de conductas lesivas. Si conductas que supusieran ya la vulneración de la norma no fueran sometidas a una sanción penal, tanto el mensaje negativo de la norma (prohibición) como el positivo (garantía de seguridad en sus expectativas de no agresión por terceros) perdería su vigencia, menguando así el fin último del Derecho Penal: garantizar el disfrute pacífico de los intereses esenciales de la persona. Sin duda que la presencia de un disvalor de resultado implicará un mayor menoscabo de tal finalidad, el máximo quebrantamiento de dicha garantía, y ello se verá reflejado en un mayor merecimiento y necesidad de pena; pero la peligrosidad ex ante aparece como el límite mismo imprescindible de dicho merecimiento y necesidad de pena. La punición de acciones sin un disvalor de resultado podría plantearse, si se quiere, como una excepción sistemática a la regla de punición de acciones con disvalor de resultado, dotadas de un peligro ex post, o incluso como una excepción material, al igual que la punición de la tentativa idónea es a su vez excepción material a la regla de punición del delito consumado: ello es una cuestión de grado. Carácter excepcional que vendría a resaltar dicha situación de margen mínimo de punición y no supondría una incoherencia político criminal pues la tentativa inidónea conlleva ya un peligro para el bien jurídico y supone por ello mismo un quebrantamiento de la vigencia de la norma.

Dicho argumento posee siempre un componente de azar no dependiente del sujeto, ya que contradice la misma esencia de la teoría de la imputación objetiva, cuyo fin último puede verse precisamente en la exclusión del azar en la atribución de responsabilidad por la lesión. Dicho de otra forma, la imputación de un resultado a una conducta peligrosa implica que ese resultado no es fruto del azar, sino fruto de la conducta del sujeto. En suma el disvalor de acción es condición siempre necesaria, pero en ocasiones también suficiente para la punición.

Injusto personal

Quienes adoptaron la concepción del injusto o ilícito como puro disvalor de acción persiguen básicamente como finalidad la de lograr un sistema teóricamente correcto, aunque no resulte práctico, y siguen la línea dogmática "estructural" (en lo que mucho tuvo que ver la actitud científica del finalismo) que desconfía de la obra legislativa y procura imponerse a ella. Estas posiciones científicas han motivado las críticas generales más graves que ha recibido este modo de concebir el contenido del injusto.

Esta tesis parte de la idea que la tradicional teoría del delito que separa el injusto (medido como disvalor del resultado – lesión del bien jurídico) de la culpabilidad (medida por el disvalor de la acción) donde los mismos elementos subjetivos del tipo han procurado ser construidos desde un punto de vista objetivo (BERING), o como "excepciones" (MEZGER), que implica una ficción en cuanto se apoya en un concepto de resultado tan amplio como incorrecto. El resultado sólo puede ser concebido como lesión del objeto del bien jurídico. Pero se reconocen acciones antijurídicas penalizadas que no se caracterizan como tales por el solo resultado, en las que ese resultado (restringido) directamente no existe, lo que indica que el injusto o ilícito está co-determinado por el proceso de lesión en sí mismo y obliga a asignar al elemento de la voluntad un lugar y función sistemática en el ilícito. Si el concepto de éste está integrado por el acto humano que persigue su realización, el resultado que es obra de la causalidad (y de la casualidad) no lo integra, sino sólo el lado asumido por el hombre, disvalioso frente a la norma y como tal asumido. Ilícito o injusto es el acto formal contrario al deber, es decir, se comprende como disvalor de la acción. El disvalor de resultado no lo integra como fundamento, éste puede elevar el ilícito, pero elevando el disvalor de la acción, no funcionando con sentido autónomo.

Asimismo, cambian el punto de inflexión en la distinción entre delito consumado y delito tentado, para considerar más grave el primero. "En resumidas cuentas la teoría jurídica del delito se resuelve en una teoría del delito de peligro".

Tipos de emprendimiento: Consumación - Tentativa

Mientras que la "consumación" y la "tentativa" son tratadas en múltiples aspectos de modo diferente por el legislador, en el caso de los delitos de emprendimiento se trata de tipos que equiparan tentativa y consumación. Su importancia práctica estriba en que desaparece la atenuación para la tentativa y no rige la disposición sobre el efecto eximente del desistimiento voluntario, en su lugar algunas regulaciones específicas admiten en el caso concreto una atenuación o una dispensa de pena para el "arrepentimiento activo". La cuestión de hasta que punto y en qué tipos pueden trasladarse las reglas de la tentativa a los delitos de arrepentimiento es muy polémica y precisa de ulterior discusión en el contexto de la tentativa.

1. Dispares opiniones acerca de delitos de peligro concreto-abstracto

Las mayores dificultades se hallan, quizás, en la distinción que divide a los delitos de peligro abstracto y concreto. La mayor parte de la doctrina entiende por delito de peligro concreto a aquél donde la exigencia del peligro viene contenida en el tipo, como elemento del mismo, mientras que en los delitos de peligro abstracto, éste constituye el motivo de su introducción por el legislador, pero en el tipo no aparece la exigencia de un peligro como elemento típico.

Por tanto, en los delitos de peligro abstracto no se exigiría una comprobación del peligro por parte del Juez, mientras que tal comprobación sería necesaria en los delitos de peligro concreto. De ahí que la doctrina italiana, a partir de la crítica de ANTOLISEI, prefiera hablar de "peligro presunto" en lugar de peligro abstracto, considerando que lo que realmente se da es una presunción "juris et de jure" de peligro, de tal manera que no importa que realmente se dé un peligro efectivo en el supuesto concreto. La opinión de ANTOLISEI es compartida en nuestro país por RODRÍGUEZ MOURULLO. Igualmente CÓRDOBA prefiere la distinción entre delitos de peligro presunto y delitos de peligro efectivo, aplicando la primera calificación a aquellos hechos castigados por la ley "a causa del riesgo que su comisión comporta, pero sin necesidad de que un peligro efectivo y real haya tenido lugar en el caso concreto". RODRÍGUEZ DEVESA afirma que "desde un punto de vista técnico no es posible más que la configuración del peligro concreto". O se exige para que una conducta constituya delito que se haya producido efectivamente una situación peligrosa o no se exige. Pero en este último caso la existencia del delito es independiente de que haya habido, efectivamente, un peligro. El tipo del injusto no admite más que delitos de peligro concreto. Lo cual no es obstáculo para que el llamado peligro abstracto constituya el motivo que induce al legislador a incriminar una determinada conducta. Por peligro abstracto se entiende un peligro estadísticamente demostrado que se da en una mayoría de casos, aunque falta en el supuesto concreto.

También DEL ROSAL Y BERISTAIN se ocupan de esta distinción siguiendo, en general, los criterios preponderantes en la doctrina alemana. Para DEL ROSAL, en los delitos de peligro abstracto la responsabilidad penal viene estimada en la descripción tipificada del hecho, sin que se requiera la comprobación por parte del juez de si efectivamente existe el peligro. En los de peligro concreto sí "compete al juez comprobar si en la realidad se ha producido un peligro concreto". BERISTAIN, por su parte, diferencia ambas clases en base a la mención o no mención en el texto legal de modo expreso de la exigencia del peligro, estimando que los delitos de peligro abstracto presuponen una presunción "juris et de Jure", criterio que no es compartido por QUINTANO, pues incluye la conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas entre los delitos de peligro efectivo (es decir, concreto), aun admitiendo la tesis de la presunción para los delitos de peligro abstracto: "Los llamados delitos de peligro abstracto son presuntivos y de estructura formal y de desobediencia, más bien que de riesgo efectivo". En efecto, al repudiarse en ellos la prueba en contrario de la no peligrosidad como acontece en el caso más claro de conducción ilegal el riesgo deja de desempeñar papel alguno, en cambio se acreditaría decisivo en los de peligro concreto al determinar caso por caso, así, en el de conducción bajo el influjo de bebidas alcohólicas, que al probarse la ineficacia de la dosis para la seguridad real, esto es, la ausencia de peligro efectivo, no se cumplirían las previsiones del tipo.

BARBERO SANTOS se ocupa de esta distinción rechazando la denominación de peligro presunto y estimando que "según que la situación de peligro se produzca en la realidad, o que el legislador la defina de acuerdo con los datos de la experiencia, los delitos a que corresponda serán de peligro concreto o de peligro abstracto".

Junto a los delitos de peligro abstracto y los de peligro concreto, SCHRÖDER ha llamado la atención sobre algunos tipos en los que se combinan los elementos de carácter abstracto y los de carácter concreto. Así ocurre particularmente con aquellos tipos donde la propia ley establece que la existencia de peligro se ha de juzgar en base a criterios generales y no a los particulares del supuesto de hecho concreto. La calificación de peligro abstracto-concreto estaría justificada porque si bien el juez tendría que decidir acerca de la peligrosidad de la conducta, esta decisión la tomaría por prescripción de la ley en base a la experiencia general. En particular recoge SCHRÖDER, dentro de este grupo de delitos, a aquellos en que la ley hace referencia a la "aptitud" para la producción de un daño, como por ejemplo, el parágrafo 3 de la Ley de Productos Alimenticios alemana, en donde se prohíbe la elaboración de alimentos cuyo consumo pudiera perjudicar la salud humana.

1.11 Delitos de peligro. Influencia sobre el medio ambiente

En la tutela penal del medio ambiente, como en tantos otros terrenos que se ha dado en llamar nuevos ámbitos de protección, el punto álgido del control se ha anticipado temporalmente: la protección procurada por el Derecho Penal español ha avanzado lejos de la lesión efectiva de los bienes jurídicos en juego de manera que el primer plano no lo ocupa tanto la evitación de lesiones en sí mismas sino la prevención de éstas, interviniendo en fases muy tempranas a través del control de una cada vez mayor cantidad de funciones o de actividades que tienen alguna relación con el surgimiento de efectos lesivos.

Más allá del efecto la propia configuración o delimitación del bien protegido en el respectivo sector tiene sobre la conceptuación de los tipos como delitos de lesión o como delitos de peligro un cambio de tendencia hacia un control preferente sobre la realización de ciertas conductas que no se atienen a determinados parámetros, en lugar de la mera prohibición de determinados resultados lesivos, resulta manifiesta, y no parece que pueda negarse. La anticipación de la tutela penal mediante la criminalización en el terreno previo a la lesión se alcanza fundamentalmente a través de dos vías complementarias. Por un lado, allí donde se quiere adelantar la frontera de la punibilidad se construyen bienes colectivos "previos" a los bienes jurídicos individuales, ya sea por considerar que partir de la tutela de bienes jurídicos individuales supone una intervención que llega muy tarde y que es insuficiente desde la perspectiva "egocéntrica" que parece ir imponiéndose, sea por evadir las dificultades que puedan existir en cuanto a la prueba de la causalidad o del aspecto subjetivo en relación con los eventuales efectos finales. Por otro lado se recurre a la construcción de tipos delictivos que convierten en penalmente relevantes esas fases previas a la lesión, e incluso previas al propio peligro en sí, con el objetivo de minimizar de este modo el riesgo para los bienes en juego

Muestra de esta tendencia -aunque tal vez el proceso evolutivo esté todavía menos avanzado en el derecho positivo español- es la creación de delitos que sólo pueden interpretarse como lo denominado por la doctrina alemana "delitos por acumulación", es decir, tipos delictivos en los que se tipifica una conducta que no puede llegar a afectar al bien jurídico protegido sino sólo en la medida en que sea realizada o repetida de forma masiva. Evidentemente, esto apunta en una dirección que va más allá de la tipificación preferente de delitos de peligro abstracto que, como reiteradamente se recuerda, constituye en principio el modelo de referencia para la punición de comportamientos en este terreno. Todo ello plantea no sólo la cuestión relativa al contenido de injusto de los hechos punibles, y las posibles inconsistencias respecto al principio de lesividad, sino que en una materia como la ambiental la utilización creciente de referentes indeterminados, remisiones normativas y tipos penales en blanco, crea innumerables problemas, entre los que destacan la posible fricción con el mandato de determinación y, en última instancia, el de legalidad. En suma, lo dicho compone un cuadro en el que se refleja, como algunos han señalado, la paradoja del Derecho Penal ambiental que supone la toma de conciencia y necesidad de una eficaz salvaguarda de los recursos ambientales y conduce a recurrir a técnicas que se consideran teóricamente necesarias por su mayor efectividad o adecuación para proceder a tal tutela.

Los problemas fundamentales relacionados con la determinación del injusto en estos delitos, como puede ser la afirmación de la peligrosidad de la acción aunque se desconozca realmente su virtualidad, debilitan los presupuestos para la afirmación de la imputación objetiva aunque sea en un primer estadio y en otro orden, la presencia de tipos en blanco suscitan la posibilidad que el núcleo de la infracción constitutiva de delito no tenga carácter uniforme.

La conformación de los tipos en materia medioambiental

Frente a la exigencia, era demandada por un sector doctrinal la creación de un delito de peligro abstracto, que lo máximo exigiera la mera potencialidad nociva respecto de las condiciones de la vida animal, bosques, espacios naturales o protegidos etc., remitiendo los supuestos de creación de un peligro concreto para la salud de las personas a un tipo cualificado.

El motivo principal aducido para esta transformación era el deseo de anticipar a estadios más tempranos la tutela penal, como también las dificultades asociadas a la utilización de tipos de peligro concreto, de modo especial las ligadas a la prueba de la relación de causalidad entre la conducta aislada individual y la producción de un peligro concreto. Si bien es cierto que el paradigma de elección suele ser el de los delitos de peligro abstracto, el legislador español en 1995 ha preferido no recurrir al modelo "puro" de peligro abstracto y dar entrada a tipos que demandan que la conducta típica sea capaz de afectar, aun potencialmente, al objeto de tutela, exigiendo el tipo básico que la provocación o realización de las emisiones, vertidos etc. "puedan perjudicar gravemente el equilibrio de los sistemas naturales" o, en su caso, la salud de personas. La inclusión de tal exigencia permite en principio reputar tal delito -dentro de la categoría de los delitos de peligro abstracto "lato sensu", entre los llamados delitos de aptitud o idoneidad- o, conforme a la denominación propia de la doctrina española, delitos de "peligro hipotético", en la medida que no requiere la constatación de la producción de una situación de efectivo peligro concreto pero tampoco se conforma con la simple realización de una conducta sólo presunta o generalmente peligrosa.

La falta de garantía de una suficiente seguridad jurídica en la delimitación del ámbito de lo típico, junto con la elección de la técnica de tipificación de los delitos de peligro abstracto para la tutela de un bien de contenido difuso, ha llevado a plantear la posible inconstitucionalidad del tipo así configurado por considerarlo vulneratorio del principio de taxatividad. Pero incluso, aunque no se llegara a estimar la plena inconstitucionalidad del precepto o se auspiciara una interpretación distinta del mismo, no cabe duda que la configuración del tipo hace surgir fricciones no sólo con el principio de legalidad sino también con el de lesividad que debe permitirnos una adecuada caracterización del injusto penal y su delimitación frente al mero injusto administrativo.

Por otro lado la absoluta dependencia de la relevancia típica de la conducta a la existencia de una infracción administrativa, como se ha señalado, provoca otras consecuencias cuyos efectos perversos también han sido ya destacados por la doctrina. Con todo ello podría reforzarse la tendencia cada vez más palpable para construir el injusto penal, especialmente en ciertos ámbitos relacionados con la tutela de bienes supraindividuales de contornos difusos, con referencia a la infracción de determinados estándares de comportamiento que, en este sector en concreto puede acabar siendo constituido por el mero incumplimiento o desobediencia a mandatos de la Administración, por la superación de ciertos límites o la infracción de baremos reglamentariamente establecidos, en definitiva, delitos de mera desobediencia respecto de los que resultaría más que discutible merezcan ser elevados a la categoría de injusto criminal.

Algunas consideraciones finales


La noción de peligro no está definida por la ley. Se trata de una noción que no tiene autonomía propia y ha de ser referida en forma exterior a ella misma. Una noción antijurídica y general construida por dos componentes básicos, la posibilidad o probabilidad de la producción de un resultado y el carácter dañoso o lesivo de dicho resultado.

En aquellos casos en que no se explicita la exigencia del peligro en el tipo ni se recurre a la fórmula de aptitud para la producción de un daño, simplemente castiga ciertas conductas en base al riesgo que en sí comportan, contentándose el tipo con la descripción del obrar prohibido.

Conclusión

Tomar como exclusivo punto de partida la protección del bien jurídico conduce sin duda a un exceso puesto que ello deja fuera la perspectiva del concepto de autor. Por otra parte, el adelantamiento de la pretensión punitiva en estadios previos a la lesión (a veces muy remotos) también puede constituir un peligro para el bien jurídico. Para limitar esas consecuencias perniciosas, alcanzaría con recordar cuál es el origen de la idea del bien jurídico, es decir, remarcar que el concepto se encuentra absolutamente enmarcado por su función de garantía. Ello daría fundamento suficiente para asegurar que el principio de exclusiva protección de bienes jurídicos no debe encontrarse vinculado con una tendencia expansiva del ámbito de protección de la norma, ello marca un abandono paulatino del dogma causal y un cambio en el concepto de riesgo y en la teoría de la imputación objetiva.

Habiéndose despersonalizado el bien jurídico para motivar la intervención estatal, estimo que al tipificar ciertos actos preparatorios, el legislador maximiza la protección de ciertos bienes jurídicos produciendo un grave adelantamiento de la punición -no más última ratio- con la consiguiente generación de problemas en la dosimetría de la pena y llevándonos irremediablemente al interrogante de hasta dónde es posible adelantar la punibilidad sin que ello sea ilegítimo.

BIBLIOGRAFÍA

ESCRIVA GREGORI "Puesta en peligro de bienes jurídicos en Derecho Penal". Barcelona, 1976.

JAKOBS, GÜNTER "Criminalización en el estadio previo a la lesión de un bien jurídico". Ponencia presentada al Congreso de los penalistas alemanes, Frankfurt, mayo 1985.

JIMÉNEZ DE AZÚA "Tratado de Derecho Penal", T. III, 1965, p. 472 ss.

CÓRDOBA, FERNANDO "Delitos de peligro / de peligro presunto" 1969, p. 373 ss.

RODRÍGUEZ MONTAÑÉS, TERESA "Delitos de peligro, Dolo e Imprudencia" 1994, p. 32 ss, prólogo del Dr. Edgardo A. Donna.

BAIGUN, DAVID "Los delitos de peligro y la prueba del dolo", 1967, p. 21 ss.

FERRAJOLI, LUIGUI "Derecho Penal Mínimo y Bienes Jurídicos Fundamentales", revista Derecho Penal 2004, traducc. Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica.

ALCÁCER GUIRAO, RAFAEL "Desvalor de acción y Desvalor de resultado", Cuadernos de Doctrina y Jurisprudencia Penal n° 9, p. 456 ss.

MIR PUIG, SANTIAGO "Derecho Penal" 1996, lecc. 4/46.

FARRÉ TREPAT "Consideraciones dogmáticas y de lege ferenda en torno a la punición de la tentativa inidónea". Estudio de Derecho Penal y Criminología. T. I, Libro homenaje a Rodríguez Devesa, p. 277 ss.

SANCINETTI, MARCELO "Tipos de peligro en las figuras penales". Cuadernos de Doctrina y Jurisprudencia Penal n° 12. Homenaje al profesor Carlos Creus.

ROXIN, CLAUS "Derecho Penal", Parte General, T. I, p. 336.

ARCE DIQUES, JORGE LUIS y CHIRINO SÁNCHEZ, ALFREDO "Los problemas de la política criminal del peligro". Doctrina. Profesores de la facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica. Letrados de la Sala III de la Corte Suprema de Justicia.

CREUS, CARLOS "Introducción a la nueva doctrina penal". Rubinzal-Culzoni, 1991, p. 73 ss.

RODRÍGUEZ DEVESA "Derecho Penal Español", Parte General, Madrid 1974, p. 358 ss.

BARBERO, SANTOS "Contribución al estudio de los delitos de peligro abstracto", Anuario de Derecho Penal y Ciencias Penales, 1973, p. 492 ss.

SILVA SÁNCHEZ, JESUS MARÍA, La Ley 1993-I, p. 964 ss.

OUVIÑA, GUILLERMO "Estado Constitucional de Derecho y Derecho Penal". Teorías Actuales en el Derecho Penal – 75° Aniversario del Código Penal – Ad-Hoc. 1998, p. 28 ss.

BUTELER, JOSE ANTONIO (H) "Garantías y Bien Jurídico", Ad-Hoc 1998, p. 414 ss.

BACIGALUPO ZAPATER, ENRIQUE "Estudios de Derecho Penal", p. 226 ss.

MORALES PRATS, "Derecho medioambiental", p. 362 ss.

MENDOZA BUERGO, BLANCA "La página del medio ambiente", proyecto de investigación concedido por el MECD a un grupo investigador de la Universidad Autónoma de Madrid. (Ref. PB 96/0068).

TEITELBAUM, ALEJANDRO"Deuda externa y Derechos Humanos", Suplemento Al Sur del Sur. 2002. España.

Dr. Mario Eduardo Corigliano
Abogado

(fuente)

El peligro de publicar datos personales en las redes sociales

domingo, 2 de noviembre de 2008
0 comentarios
No sabés cuidar tu intimidad ? - 02/02/2008


¿Sabe Facebook demasiado sobre sus usuarios?
La Agencia Española de Protección de Datos advierte de que los riesgos para la seguridad son "muy importantes". -Un equipo de la BBC consiguió datos de varios usuarios de una red social.


A Kyle Doyle su cuenta de Facebook le ha salido cara. Este teleoperador de Sydney de 21 años decidió hace poco tomarse un día libre. "Una baja por razones médicas", le dijo a su jefe, en un email. Pero era mentira. El chico entró en su perfil de Facebook, una de las mayores redes sociales de Internet, y le contó a todos sus amigos cómo le había tomado el pelo a su superior, según recogía el diario The Guardian la semana pasada. Su frase de presentación rezaba así: "Kyle Doyle is not going to work, fuck it I'm still trashed. SICKIE WOO!" (Kyle Doyle no va a ir a trabajar, a la mierda. Todavía estoy echo polvo. ¡Toma baja laboral!). El único problema es que entre sus amigos de Facebook estaba su propio jefe, que vio el mensaje y descubrió el engaño. Su metida de pata dio la vuelta a la blogosfera.
* Recomendaciones a los proveedores de redes sociales
La empresa teleoperadora australiana niega que tal intercambio de correos electrónicos haya sucedido pero de cualquier modo el caso sirve como ejemplo del riesgo potencial para la privacidad que conllevan las redes sociales. Estos proveedores de servicios, como Facebook, MySpace y Hi5, entre otros, permiten que los usuarios compartan con sus amigos anécdotas, aficiones, fotografías y vídeos. Todo este volumen de información personal disponible en la Red ya ha alertado a las autoridades de protección de datos. "El auge de estos servicios ha propiciado un nivel sin precedentes de divulgación de información personal y fotografías", advierte una resolución aprobada por las autoridades de protección de datos de 37 países, entre ellas la Agencia Española de Protección de Datos, emitida recientemente en la 30ª Conferencia Internacional de Privacidad, celebrada en Estrasburgo.
Es un volumen de datos personales que estaría "disponible para toda una comunidad de usuarios, que pueden acceder a millones de ellos", añade el comunicado. Los riesgos para la privacidad son "muy importantes", según ha advertido Artemi Rallo, director de la Agencia Española de Protección de Datos. Rallo avisa de que el usuario medio ignora los riesgos y que las políticas de privacidad no suelen servir de mucho, porque no se suelen leer ni entenderse. De hecho, incluso algunas redes sociales reconocen sin ambages el riesgo para la privacidad. Es el caso de la red social Hi5, que indica en su política de privacidad que "ninguna compañía, incluyendo a Hi5, puede eliminar totalmente los riesgos de seguridad asociados con la información personal".

El usuario suele introducir en su cuenta de la red social todo tipo de datos personales: nombre, fecha de nacimiento, número de teléfono y dirección, y hasta formación académica y gustos musicales. En principio estos servicios suelen garantizar que es el usuario el que decide quién puede acceder a su perfil. Sin embargo, la resolución incide en que existe el riesgo de que esa información se filtre fuera de la red social cuando es indexada por los buscadores y que sea accesible para cualquiera. Es decir, que podría darse el caso de que buscando a través de Google se pudiera acceder a los datos personales de los usuarios. (De hecho, introduciendo el nombre de un miembro de Facebook en el buscador se puede ver su foto personal y la lista de sus amigos).

Algunas redes son tajantes en esta cuestión. Desde Tuenti, que cuenta con más de 3,3 millones de usuarios en España, aseguran que sus cuentas están cerradas al tráfico de los buscadores. "A diferencia de otras redes sociales, Tuenti es estanco a los buscadores: lo que ocurre en Tuenti se queda en Tuenti y no es indexado por ningún motor de búsqueda", explica Ícaro Moyano, portavoz de Tuenti. "Ni los perfiles, ni las fotos, ni los datos, ni la información personal de nuestros usuarios está disponible desde fuera de Tuenti", añade.

Abusos con la información personal

Hacer pública toda esta información puede dar lugar a diversos abusos. Desde la suplantación de personalidad a que sea utilizada por los servicios de recursos humanos para seleccionar a los candidatos a un puesto de trabajo, según señala la resolución de las agencias de protección de datos. Otro de los grandes riesgos potenciales es que "los propios proveedores de servicios de las redes sociales utilicen la información de sus usuarios para emitir mensajes de márketing personalizado a sus usuarios". La red social se convierte así en un caladero perfecto para las empresas anunciantes, que disponen de unos datos valiosísimos para personalizar sus anuncios. No en vano, en Facebook están presentes 100.000 pequeños anunciantes y se publicita el 66% de las grandes empresas de Estados Unidos.

En España, donde por ejemplo Facebook cuenta con 1,4 millones de miembros, no hay constancia de ningún problema de privacidad con las redes. En la Agencia Española de Protección de Datos señalan que no han recibido ninguna queja, pero el director de la agencia, Artemi Rallo, ya ha anunciado que, dado el considerable riesgo potencial, tanto en Europa como en España se ha iniciado un ambicioso análisis sociológico y tecnológico de las redes sociales. El objetivo: buscar controles que garanticen la protección de los usuarios; con una atención especial para los menores.

Instrumentos sutiles

Algunos especialistas indican que uno de los detalles que los usuarios deben tener en cuenta son las aplicaciones a las que acceden dentro de las redes sociales. El caso más claro es el de Facebook, que incluye un amplio abanico de aplicaciones, como juegos de preguntas, encuestas sobre gustos musicales o cinematográficos, clubs de fans, y un largo etcétera. Para acceder a muchos de ellos el usuario debe consentir el acceso a sus datos personales. Pero los creadores de estas aplicaciones son externos a Facebook, por lo que el dueño de la cuenta está cediendo sus datos a un desconocido. No es ninguna hipótesis. Un equipo de la página web de la BBC demostró hace unos meses las grietas de seguridad de Facebook. En un par de horas crearon un aplicación y la introdujeron en la red social (algo que puede hacer cualquiera con ciertos conocimientos de programación). Consiguieron sin problemas los datos de varios usuarios y los de sus listas de amigos.

En Facebook aseguran que cuentan con un servicio que se encarga de localizar los programas que vulneran las condiciones para retirarlos. Uno de los especialistas consultados por la BBC, sin embargo, se muestra reticente ante las garantías que ofrece esta red social. Facebook se ha cubierto las espaldas sobre posibles acciones legales pero "moralmente, se ha comportado con ingenuidad", indicó a la website británica Paul Docherty, director técnico de Portcullis Security, que asesora a varios gobiernos en cuestiones de seguridad en asuntos de tecnologías de la información. "Facebook necesita cambiar sus configuraciones por defecto y estrechar su seguridad. Aun así, incide en que será difícil garantizar la seguridad del sistema actual porque ya circulan demasiadas aplicaciones creadas desde fuera de la red".

En conclusión, las redes sociales plantean unos riesgos potenciales que sólo empiezan a entreverse. Ante esta circunstancia, la Resolución de las agencias de protección de datos advierten de que "es muy probable que el futuro surjan otros usos no esperados de la información contenida en los perfiles de los usuarios".


 
Recomendaciones a los proveedores de redes sociales

Además de cumplir la legislación sobre protección de datos, deben aplicar los siguientes puntos:

1. Deben respetar las normas de privacidad de los países en los que operen.

2. Deben informar de manera clara e inteligible sobre las posibles consecuencias de publicar información personal propia o de otras personas.

3. Deben permitir una restricción completa de la visibilidad de los perfiles y de sus datos.

4. Las configuraciones por defecto (las que no necesitan que el usuario las active) deben respetar la protección de los perfiles (sobre todo, con los menores).

5. Deben seguir mejorando la seguridad de sus sistemas de manera constante.

6. Deben garantizar que los usuarios puedan acceder y corregir sus datos personales.

7. Deben permitir que los usuarios puedan eliminar toda la información publicada en su perfil de una manera sencilla.

8. Deben permitir el uso de perfiles con seudónimo y fomentarlo.

9. Deben impedir la descarga de datos por parte de terceros.

10. Deben garantizar por defecto que los perfiles no sean indexados en motores de búsqueda sin el consentimiento del usuario.
(fuente)

Ley de Bosques - Incluir moratoria

domingo, 18 de noviembre de 2007
0 comentarios
Exigile ahora a los Senadores que incluyan la moratoria en la votación en particular de la Ley de Bosques - 18/11/2007

Pese a que el Senado Nacional aprobó la Ley de Bosques en general, el tratamiento en particular pasó para la semana próxima debido a la fuerte presión ejercida por el lobby sojero de las provincias del Norte que intentó hasta última hora desvirtuar la moratoria que detiene los desmontes.

Por favor, llamá hoy mismo a los Senadores de tu provincia y exigiles que en la votación en particular respeten el espíritu de la ley aprobada en diputados y apoyada por más de un millón de argentinos, que incluye una moratoria a los desmontes.

La moratoria es necesaria para evitar procesos especulativos, como el que está ocurriendo en Salta, donde, este año se solicitaron autorizaciones para desmontar más de 355 mil hectáreas de bosques.

Buscá a los Senadores de tu provincia en el listado que está a continuación y explicale que el futuro de los bosques argentinos está en sus manos.


Buenos Aires

Fernandez de Kirchner, Cristina E.
Frente para la Victoria - PJ
(011) 4010- 3000 int. 1315 / 17 / 18


Gonzalez de Duhalde, Hilda Beatriz
Alianza Frente Justicialista
(011) 4010- 3000 int. 1381 - 1383


Pampuro, José Juan Bautista
Alianza Frente para la Victoria
(011) 4010- 3000 int. 1061



Catamarca

Castillo, Oscar Anibal
Frente Civ. Y social de Catarmarca
(011) 4010- 3000 Int. 1395 al 1398


Colombo de Acevedo, María Teresita del Valle
Frente Civ. Y social de Catarmarca
(011) 4010- 3000 int. 3440 - 3443 al 3445


Saadi, Ramon Eduardo
Justicialista
(011) 4010- 3000 int. 1222 - 1223



Cdad. Auton.de Bs. As

Ibarra, Vilma Lidia
Frepaso
(011) 4010- 3000 int. 3562 / 63 - 3567


Leguizamon, María Laura
Justicialista
(011) 4010- 3000 int. 3588 - 3594


Terragno, Rodolfo
UCR
(011) 4010- 3000 int. 1384 al 1386/1389/1390



Chaco

Capitanich, Jorge Milton
Frente para la Victoria - PJ
(011) 4010- 3000 int. 3422 -3424


Curletti, Mirian Belén
UCR
(011) 4010- 3000 int. 3450 al 3453


Mastandrea, Alicia Ester
UCR
(011) 4010- 3000 int.1230 - 1231



Chubut

Giusti, Silvia Ester
Justicialista
(011) 4010- 3000 int. 1282 - 1287


Guinle, Marcelo Alejandro H.
Justicialista
(011) 4010- 3000 int. 1370 al 1373


Massoni, Norberto
UCR
(011) 4010- 3000 int. 3291 - 3292



Córdoba

Giri, Haide Delia
Justicialista
(011) 4010- 3000 int. 1084 - 1097 - 8720


Rossi, Carlos Alberto
Alianza Frente Nuevo
(011) 4010- 3000 int. 1374 al 1378


Urquia, Roberto Daniel
Alianza Unión Córdoba
(011) 4010- 3000 int. 1450 / 51 / 53 - 1530



Corrientes

Ríos, Roberto Fabián
Justicialista
(011) 4010- 3000 int. 3186 - 3189


Sánchez, María Dora
UCR
(011) 4010- 3000 int. 3371/72/ 3308/ 3309


Viudes, Isabel Josefa
Partido Nuevo
(011) 4010- 3000



Entre Ríos

Bar, Graciela
Frente para la Victoria - PJ
(011) 4010- 3000 int. 1359/ 60 - 1363/64


Martinez Pass De Cresto, Laura
Justicialista
(011) 4010- 3000 int. 1440 al 1444


Taffarel, Ricardo César
UCR
(011) 4010- 3000 int. 3580 al 3584



Formosa

Bortolozzi, Adriana Raquel
Frente para la Victoria - PJ
(011) 4010- 3000 int. 3591 al 3593


Mayans, José Miguel Angel
Alianza Frente para la Victoria
(011) 4010- 3000 int. 1023/ 1036/ 1037/ 1039


Petcoff Naidenoff, Luis Carlos
UCR
(011) 4010- 3000 int. 3543



Jujuy

Fellner, Liliana Beatriz
Frente para la Victoria
(011) 4010- 3000 int. 1022 - 1026


Jenefes, Guillermo Raúl
Frente para la Victoria
(011) 4010- 3000 int. 1480 al 1484


Morales, Gerardo Rubén
Frente Jujeño
(011) 4010- 3000 int. 3515 al 3518



La Pampa

Gallego, Silvia Ester
Frente para la Victoria - PJ
(011) 4010- 3000 int. 1400/ 1415/ 1418/ 1435


Marin, Rubén Hugo
Justicialista
(011) 4010- 3000 int. 1430 al 1433


Marino, Juan Carlos
UCR
(011) 4010- 3000 int. 3536 - 3577



La Rioja

Maza, Ada Mercedes
Partido de la Victoria
(011) 4010- 3000 int. 1330/ 1331/ 1333


Menem, Carlos Saul
Justicialista
(011) 4010- 3000 int. 1008 - 1009


Quintela, Teresita Nicolasa
Partido de la Victoria
(011) 4010- 3000 int. 8702



Mendoza

Jaque, Celso Alejandro
Justicialista
(011) 4010- 3000 int. 1250 al 1254


Perceval, María Cristina
Justicialista
(011) 4010- 3000 int. 1053 al 1055/1060/1062


Sanz, Ernesto Ricardo
UCR
(011) 4010- 3000 int. 3500 - 3503



Misiones

Closs, Maurice Fabián
Frente para la Victoria - PJ
(011) 4010- 3000 int. 3240 - 3285 3288


Viana, Luis Alberto
Frente Justicialista P. Victoria
(011) 4010- 3000 int. 1065 al 1068


Vigo, Elida María
Frente Renovador de la Concordia
(011) 4010- 3000 int. 3395



Neuquén

Gallia, Sergio Adrián
Justicialista
(011) 4010- 3000 int. 1314/ 1348/ 1349/ 1380


Salvatori, Pedro
Movimiento Popular Neuquino
(011) 4010- 3000 int. 3456 / 58 / 59


Sapag, Luz María
Movimiento Popular Neuquino
(011) 4010- 3000 int. 1490 al 1495



Rio Negro

Isidori, Amanda Mercedes
UCR
(011) 4010- 3000 int. 1200 / 1202


Pichetto, Miguel Angel
Justicialista
(011) 4010- 3000 int. 1276 - 1278


Salta

Escudero, Sonia Margarita
Frente para la Victoria - PJ
(011) 4010- 3000 int. 5673 - 5675


Gomez Diez, Ricardo
Renovador de Salta
(011) 4010- 3000 int. 3568 - 3571


Lopez Arias, Marcelo Eduardo
Justicialista
(011) 4010- 3000 int. 1501/02/03/05/06- 5863



San Juan

Basualdo, Roberto Gustavo
Producción y Trabajo
(011) 4010- 3000 int. 3236 - 3237


Gioja, Cesar
Alianza Frente para la Victoria
(011) 4010- 3000 int. 1340 al 1343 - 1332


Riofrio, Marina Raquel
Alianza Frente para la Victoria
(011) 4010- 3000 int. 1475 al 1479



San Luis

Negre de Alonso, Liliana Teresita
Alianza Frente Justicialista
(011) 4010- 3000 int. 1410 - 3436


Pérsico, Daniel Raúl
Alianza Frente para la Victoria
(011) 4010- 3000


Rodriguez Saa, Adolfo
Alianza Frente Justicialista
(011) 4010- 3000 int. 1520 al 1522



Santa Cruz

Fernandez, Nicolás Alejandro
Frente para la Victoria
(011) 4010- 3000 int. 1070 al 73/5634/ 5693


Kirchner, Alicia Margarita A.
Frente para la Victoria
(011) 4010- 3000 int. 1535 - 1537


Martinez, Alfredo Anselmo
UCR
(011) 4010- 3000 Int. 1320 al 1322



Santa Fé

Giustiniani, Rubén Héctor
Socialista
(011) 4010- 3000 int. 3556 - 3559


Latorre, Roxana Itatí
Justicialista
(011) 4010- 3000 int. 1210 al 1215


Reutemann, Carlos Alberto
Justicialista
(011) 4010- 3000 int. 1420/ 1422 al 26



Santiago del Estero

Castro, María Elisa
Frente para la Victoria - PJ
(011) 4010- 3000 int. 1350 al 1353


Mera, Mario Rubén
Justicialista
(011) 4010- 3000 int. 1305 al 1307 - 1346


Zavalia, José Luis
UCR
(011) 4010- 3000 int. 3522 al 3525


Tierra del Fuego

Caparros, Mabel Luisa
Frente para la Victoria - PJ
(011) 4010- 3000 int. 1090 al 1094


Capos, Liliana
UCR
(011) 4010- 3000 int. 1150 - 1154/55


Daniele, Mario Domingo
Frente para la Victoria - PJ
(011) 4010- 3000 int. 1300 al 1303 - 1337


Tucumán

Bussi, Ricardo Argentino
Fuerza Republicana
(011) 4010- 3000 int. 3472 al 3473


Miranda, Julio Antonio
Justicialista
(011) 4010- 3000 int. 3515 al 3518


Pinchetti De Sierra Morales, Delia Norma
Fuerza Republicana
(011) 4010- 3000 int. 3508 al 3511

Greenpeace Argentina